A finales de diciembre de 2019 se empezaron a notificar en Wuhan (China) una serie de casos por neumonías de origen desconocido. Tras analizarse el patógeno causante, se descubrió que se trataba del SARS-COV-2, que provoca la denominada enfermedad por coronavirus o Covid-19.

Debido a la evolución de este virus, el 30 de enero de 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró este brote como “emergencia de salud pública de interés nacional”, para posteriormente nombrarlo pandemia el 11 marzo de 2020.

Anteriormente, el 10 de marzo, Insitu Diario informó del primer caso de coronavirus en Córdoba. El contagiado era un italiano que había estado en contacto con un portador del virus.

Al principio, muchas personas, incluidos los profesionales de la salud, pensaban que esta pandemia iba a ser algo pasajero y sin mucha importancia. «Yo pensaba que esto iba a ser un virus como la gripe, y no tenía miedo, yo estaba tranquila», cuenta Rafaela Pedrera, enfermera de oncología y superviviente del coronavirus.

Rafi explica que comenzó a tener miedo cuando se contagió. «Al contagiarme sí que sentí miedo, porque vi que no era una gripe y que la sintomatología no tenía nada que ver y que era mucho más grave», recuerda Rafi.

Los sanitarios han visto aumentada su carga de trabajo en gran medida a lo largo de esta pandemia. Además, sobre todo al comienzo, los hospitales tenían un déficit de material de protección, por lo que los profesionales de este sector estuvieron muy expuestos de forma directa al virus.

Según cuenta María José Arias, enfermera del Hospital Reina Sofía, «los momentos más duros de la pandemia fueron en la primera ola, con el hecho de que no teníamos equipos de protección individual, que no sabíamos como abordar esto, que no sabíamos como trabajar en el hospital y, sobre todo, no sabíamos si estábamos tomando las medidas oportunas cuando salíamos del hospital para prevenir el contagio a nuestros familiares». 

María José cuenta que cuando empezaron a ver que los casos subían y empezaron a tener los primeros ingresos en Córdoba cundió un poco el pánico. «Los protocolos en el hospital iban cambiando incluso diariamente», explica Arias.

Isabel Valladares, enfermera del Hospital Reina Sofía, cuenta que al principio lo pasaron muy mal y que tenían mucho miedo por la incertidumbre. «No se sabía nada, no estaba nada claro. Yo llegaba a casa y no quería ver las noticias porque me impresionaba cada vez más», cuenta Isabel.

Además, María José Arias cuenta que uno de los mayores miedos de los sanitarios es contagiar a sus familiares y amigos, e incluso a sus pacientes, que ya tienen patologías previas y son más vulnerables. «Sobre todo, lo que más he percibido es el miedo que tenían los profesionales cuando estaban trabajando con el paciente oncológico de poder transmitírselo a un paciente que estaba inmunodeprimido», declara Arias.

Arias explica que los sanitarios se han ido adaptando «como todo el mundo se adapta a los nuevos cambios, y en este caso nos adaptamos a vivir con la Covid, igual que vivimos con múltiples cosas, igual que vivimos con el calor que hace en verano aquí en Córdoba».

Ahora, los sanitarios se encuentran mucho más tranquilos ya que, según Arias, «ya sabemos más o menos como funciona el microbio, sabemos cuales son las formas de contagio, cuales son son las medidas más acertadas para la prevención, y la vacuna, que para nosotros ha sido un gran revulsivo».

Arias cuenta que para muchos de los sanitarios, la vacuna ha sido un regalo «al que todo el mundo no tiene la posibilidad de acceder, y por el hecho de ser sanitarios nos han vacunado los primeros y desearíamos que toda la población pudiera beneficiarse de eso lo antes posible, porque va a ser un gran impacto, tanto en la forma de relacionarnos como en la forma de estar».

Luisa del Rosal/ Video: RAM y Miguel Valverde

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