70 días de cierre forzoso obligan al 100% de los concesionarios a acogerse a regulaciones de empleo

SOS de más de 40 empresas del sector ante una situación económica "tiritante".

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Foto: insitu diario

LAURA GARCÍA – INSITU DIARIO

La industria automovilística en España supone el 10% del Producto Interior Bruto (PIB) y emplea al 9% de población activa. O al menos así era antes de que el mundo se parase. El sector automovilístico ha sido uno de los más dañados por la crisis sanitaria, periodo en que los vehículos no han salido de sus zonas de aparcamiento habitual durante casi 70 días -salvo los pertenecientes a sectores de primera necesidad-. En Córdoba, el 100% de los concesionarios tuvo que echar el cerrojo, obligando a sus trabajadores a acogerse a un ERTE “por fuerza mayor”. En esta tesitura se han encontrado los más de 40 concesionarios cordobeses, que hasta el 11 de mayo, fecha en que comenzó la desescalada en la ciudad, no pudieron llevar a cabo la reapertura del negocio.

Una vez iniciada la vuelta a la actividad económica, el panorama que ha quedado para la industria automovilística es, cuanto menos, desolador: “Las cuentas están tirantes, tenemos 40 concesionarios de pymes cordobesas que tienen necesidad de vender y 800 talleres que necesitan reparar vehículos”, señala José Manuel Rodríguez Carretero, gerente de la Asociación Provincial de Talleres y Automoción de Córdoba (Atradeco). La limitación de movimiento echó por tierra cualquier expectativa de compra de vehículos y la crisis económica que se prevé ha frustrado los planes de mejora de aquellos que estuviesen planteándose la adquisición de un nuevo vehículo.

Pedro Navas, gerente de Opel Fyrsa en Córdoba, asegura que ya están reincorporándose a la actividad laboral algunos de los trabajadores acogidos a ERTE, “poco a poco, por departamentos y adaptándonos a la demanda del consumidor”. Sin embargo, el concesionario ya ha solicitado un nuevo ERTE posterior al de fuerza mayor “para intentar salvar todos los puestos de trabajo y no echar a los trabajadores que supongan pérdidas, que sería lo más fácil, pero no lo que queremos”, asegura Navas. Según datos aportados por él mismo, el concesionario ha tenido una pérdida del 70% de los ingresos tanto a nivel local como nacional.

Por otra parte, en el sector prevén que el consumo tienda a pivotar hacia los vehículos de ocasión, en detrimento de los nuevos. Manuel Gordillo trabaja como gerente de Nymai en Córdoba, un concesionario destinado a la venta de vehículos de ocasión de gama media-alta. “El coche de ocasión va a sufrir menos que el coche nuevo. A la gente le da miedo coger un transporte público y busca coches de ocasión para solventar esa papeleta a la que se tienen que enfrentar. El golpe en ocasión va a ser menos fuerte que en concesionarios oficiales”, indica Gordillo. Otra de las líneas en las que trabaja este concesionario es en la de “venta a la carta”, a demanda del consumidor y trasladando a Córdoba coches procedentes de otros países, algo que está suponiendo una dificultad añadida con el cierre de fronteras y la dificultad para viajar. Además, el gerente de Nymai alega que las financieras, de forma contraria a la esperada, están suponiendo un bache en el camino, puesto que cuando el cliente se encuentra en situación de ERTE “no autorizan la operación”.

Pedro Navas

Arreglar el coche, mejor que comprar otro

Tras el parón, los talleres están acogiendo una especie de boom en la demanda por reparaciones que se quedaron sin hacer, ITVs pendientes y averías derivadas del periodo de tiempo que los vehículos han estado detenidos. La cuarentena, para este sector, estuvo repleta de incertidumbre. «Durante la primera semana no quedó claro si éramos servicios esenciales o no, puesto que somos un sector industrial que, al mismo tiempo, es servicio público», señala José Manuel Rodríguez. Los trabajadores de talleres son autónomos, trabajadores que viven de los ingresos que generan de forma diaria. En este sentido, el gerente de Atradeco asegura que los talleres se han mantenido «muertos en vida, dedicados únicamente a reparar vehículos de reparto, autobuses, taxis… y demás medios de transporte esenciales, algo que no hacía el negocio rentable para sus trabajadores». Además, demostrar la caída de ingresos se volvió una tarea ardua al no estar prohibida su actividad, de la misma manera que el acceso a ERTE, lo que ha generado «un completo galimatías», afirma Rodríguez.

De cara al futuro, Fernando Riesco, presidente de la empresa Dipart, dedicada a suministrar recambios a nivel nacional -en Córdoba es proveedora de Recambios Varona- se muestra optimista y reconoce que su sector se está recuperando «un poquito mejor que la media». Durante el mes de mayo, la empresa ha recuperado entre el 50 y el 60% de su facturación y retirado del ERTE al 66% de su plantilla, que ya ha vuelto al trabajo. No obstante, Riesco asegura que se trata de «un optimismo de tuertos en un país de ciegos», puesto que el futuro «nunca había sido tan incierto como hasta ahora».

Por otra parte, el presidente de Dipart se muestra confiado en el sector de la reparación, «que está compuesto por un perfil de trabajador que tiene el concepto de supervivencia innato, que saben jugar con la gestión y la flexibilidad en momentos duros y luchan por evitar el hundimiento». Asegura, no obstante, que lo que más le preocupa es «el paro, la situación que quedé después de todo esto, porque es evidente que la gente primero tiene que comer, y después ya vendrá el coche«.

Aunar fuerzar para salir a reflote

La situación límite que han enfrentado en el sector les ha obligado a reinventarse. Una de esas vías de escape ha sido la creación de la Plataforma del Motor, una asociación de más de 1000 concesionarios a nivel nacional, cuyo objetivo primordial es el ahorro de costes en publicidad. «Durante el confinamiento hemos tenido que invertir mucho en publicidad, no queriamos desaparecer de internet. Si desapareces de ahi desapareces del mundo. El tiempo que antes invertía el consumidor en ir a ver un coche, ahora se convierte en horas de sofá y móvil. Vienen al concesionario con el coche mirado y los precio comparados«, relata el cordobés Manuel Gordillo, miembro de la Junta Directiva.

Paralelamente, Atradeco se afana en conseguir una mejora en las ayudas del Gobierno destinadas a paliar el desastre económico derivado del confinamiento. De momento, ya ha elaborado un plan de choque con el que están haciendo presión a nivel autonómico y estatal, que recoge medidas como el aumento de liquidez para las empresas, la digitalización de la cadena de valor para el ahorro en costes y el fomento del reemplazo de coches de más de doce años de antigüedad con otros de menos de cinco. Todo ello, dirigido a «evitar la muerte por inanición económica«, sentencia Rodríguez.

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