«El arte puede ser curativo cuando volvamos a la normalidad»

El pintor cordobés José Luis Muñoz cuenta su experiencia y cómo su proceso creativo se ha visto afectado por la cuarentena

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Foto: José Luis Muñoz

LUCÍA MONTILLA – INSITU DIARIO

En esta tercera entrega de ‘Estado de arte’, el pintor y grabador cordobés José Luis Muñoz cuenta su experiencia y cómo su proceso creativo se ha visto afectado por las medidas de cuarentena a raíz de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

Son muchas las profesiones que de golpe y porrazo han visto cortada toda su actividad y fuente de ingresos económicos, además de vivir en un constante estado de preocupación y desmotivación. Esto se hace especialmente duro en el intrínseco mundo del arte que tanta implicación e inspiración necesita. ¿Habrá hecho del confinamiento su nueva musa?

José Luis Muñoz es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y lleva aproximadamente 27 años dedicándose profesionalmente al mundo de la pintura y del grabado. Además, desde hace varios años da clases de pintura y dibujo, pero, debido a las medidas adoptadas por el Gobierno, ha tenido que suspenderlas hasta que se levante el estado de alarma.

Su obra bebe del simbolismo y de la pintura del renacimiento. Disfruta fusionando sus influencias artísticas con el cómic y el cine.

Piensa que los artistas no sienten tanto el aislamiento y el aburrimiento como otras personas porque «siempre tenemos cosas en la mente que hacer, cosas que dibujar, cosas que pintar, composiciones y demás». Manifiesta que el confinamiento no ha alterado su forma de trabajar, ya que «los creadores estamos más acostumbrados a trabajar solos en el estudio todos los días. Para nosotros es la rutina diaria de pintar». Sin embargo, lo que sí le está afectando es la preocupación por todo lo que pasa día a día en el mundo.

El aislamiento le ha pillado con varios proyectos y retratos empezados, además de alguna composición ya hecha. Esto es un alivio porque, para él, empezar el proceso creativo de una obra es lo que le requiere más concentración. Asegura que ahora mismo le cuesta más centrarse en realizar nuevas composiciones «con todo lo que me ronda por la cabeza».

Conforme va pasando la cuarentena, los días de encierro se vuelven más duros y fríos, y esto acaba afectándonos a todos. Afirma que hay días que le cuesta ponerse porque tiene la cabeza en un millar de sitios; entonces, esto acaba afectando negativamente a su creatividad.

«Digamos que crear composiciones es algo más mental y que requiere de tu creatividad. Eso es lo que más trabajo me cuesta», reitera. Es por esto por que ahora mismo está trabajando más «la parte de dibujo y de resolver cosas» de la obra.

Ahora mismo no está interactuando mucho en sus redes sociales porque «lo poco que hago me cuesta y procuro centrarme en no dejar de lado todo el trabajo que tengo».

Garantiza que no se ha planteado retomar las clases de forma online porque, por su forma de impartir clase, «no termino de encajarlo». Para trabajar cómodo con sus alumnos necesita «tocar sus trabajos» y tratarlos desde la cercanía. Sin embargo, no descarta la posibilidad de hacerlo si es necesario.

Además, tienen un grupo de WhatsApp por el que, en busca de consejo, comparten los trabajos que están haciendo en casa. Todos comentan y ayudan en el proceso creativo de los compañeros. Aunque no sea lo mismo que estar en el estudio, destaca que lo importante es no perder la costumbre de hacer la actividad.

Considera que no se puede apreciar igual una fotografía que un cuadro en directo, pero «por lo menos van avanzando en la creación de la obra». Por lo que, en la medida de lo que puede, afirma que es una buena forma para «no perder el contacto y animarlos a que no dejen de dibujar y no pierdan mano».

El artista ha recomendado a sus alumnos empezar nuevos proyectos porque son más fáciles de corregir de forma telemática y avanzar más rápido. Según él mismo, la parte final es la más complicada de corregir por imágenes, por lo que les aconseja «aparcar» la obra, para así poder dar la pincelada final «cuando estemos juntos».

Han Solo. Foto: José Luis Muñoz

Cuáles serán las consecuencias de esta crisis sanitaria, cómo estará el mundo cuando se levante el estado de alarma y cómo esto nos hará cambiar a nosotros, son preguntas en nuestras cabezas que no dejan de dar vueltas. Muñoz cree que esta situación acarreará indudablemente una crisis económica y que el arte será uno de los sectores más desafortunados.

En su caso, asegura que nunca le ha faltado trabajo y que se apoya mucho en las clases. Cree que «una clase de pintura es algo que cualquiera se puede permitir y que le va a servir a muchos de terapia para salir de esto». Es por esto por lo que piensa que, en caso de recesión económica, le afectará menos que a otras personas.

El artista considera que asistir a una clase de dibujo «sirve no solo para aprender a dibujar, sino como una terapia personal». «Una forma de desconectar del día a día y expresarte, de sacar fuera lo que tienes dentro», continúa. En ese sentido, cree que «el arte puede ser curativo cuando volvamos a la normalidad».

Uno de los proyectos que tiene ahora mismo en marcha es la serie Nómadas. En palabras de su autor, esta serie retrata a niños que deambulan por «un mundo postapocalíptico que ahora resulta que lo vemos reflejado en lo que ha pasado». Cree que como cualquier cosa que pasa influye en el arte, esta serie era una especie de «premonición de cómo evolucionaba el mundo por la globalización y la guerra. Ahora esto se puede aplicar porque estamos casi en ese punto».

Cuando el aislamiento llegue a su fin y la vida a la ciudad le sea devuelta, cree que su pintura tratará de contar qué ha pasado y habrá sido influida por lo que ha vivido. Piensa que «todo lo que te rodea te influye en la obra».

Una de las cosas que más le preocupan es que todo lo que ha pasado nos sirva para «dar un paso más en la evolución, en cómo hacemos las cosas y en cómo funciona la sociedad». En su opinión, deberíamos de aprender de todo lo que está pasando en el mundo para poder tomar otro tipo de medidas y estar preparados para hacer frente a otra crisis.

Cree que esto puede servirnos para «frenar un poco esa globalización en la que si falla un eslabón, el resto está perdido». «Tendríamos todos que tomar nota y aprender de qué ha pasado; cómo ha afectado al mundo; y cómo afecta las relaciones entre las personas, entre países y a todos los niveles. Y después, reflexionar mucho sobre qué se puede sacar de todo esto«, concluye.

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