Podemos Córdoba considera desastrosa la infraestructura del carril bici

La portavoz, Cristina Pedrajas critica la situación de las llamadas ciclocalles, la falta de señalización y el poco respeto por el límite de velocidad

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El Grupo Municipal de Podemos Córdoba ha testado el estado de los carriles-bici en la capital cordobesa para comprobar que en su gran mayoría se encuentran deteriorados, desaparecidos o con grandes carencias en muchas de las avenidas más anchas y estratégicas de comunicación dentro de la ciudad, ahora que el borrador de una ordenanza de movilidad va a impedir que los vehículos de movilidad personal, tales como bicicletas, patinetes y otros vehículos eléctricos, puedan circular por aceras o por vías peatonales, según una nota de prensa del partido.

Según ha indicado la portavoz de la formación morada en el Ayuntamiento, Cristina Pedrajas, a día de hoy hacer uso de esas infraestructuras ciclistas en la capital es como «competir en una carrera de obstáculos«, precisamente en una ciudad como Córdoba, de mediano tamaño y relativamente llana, en la que «dar un paseo o desplazarse en bici, sea por motivos de trabajo, gestiones u ocio, debería ser algo absolutamente amigable, sencillo, agradable y apetecible».

Por el contrario, y al margen de las temperaturas veraniegas o la inseguridad que genera un tráfico motorizado muy poco acostumbrado a compartir su espacio con vehículos mucho más frágiles, los dos grandes obstáculos con los que se encuentra el usuario de la bici son «el desastroso estado de los carriles-bici o su ausencia, y la falta de seguridad a la hora de aparcar, dada la ausencia total de parkings vigilados».

A eso se le añade, además, que con la pandemia se han puesto en marcha ciclocalles en la capital limitadas a 30 kilómetros por hora para compartir entre diferentes tipos de vehículos, pero dejan mucho que desear, puesto que esos límites de velocidad se incumplen y la señalética horizontal se ha borrado casi por completo.

Una situación que se agrava para el caso concreto de los conductores de patinetes, ya que al ser vehículos más inestables y de ruedas pequeñas, hay un gran riesgo de desestabilización y caídas. De hecho, ya se han dado casos de caídas, algunas de ellas de gravedad, no sólo en los carriles-bici, sino también en los huecos que hay en torno a las alcantarillas de las calzadas, «que son auténticas trampas para este tipo de vehículos».

Éste es uno de los principales motivos por los que ciclistas y usuarios de vehículos eléctricos prefieran circular por aceras en lugar de por los diarios ciclistas o saltar a la calzada donde su integridad física corre serio riesgo frente a los turismos de motor.

Ejemplos de carriles-bici en pésimo estado de mantenimiento son los de la Avenida de Granada; la Avenida de La Victoria; la Avenida de Cervantes, donde el carril se encuentra totalmente levantado por las raíces de los árboles y, para colmo, las farolas están puestas dentro del propio carril, lo que obliga a tenerse que detener un ciclista para dar paso al que viene de frente; o en la calle Escritor García Aguayo.

También están el carril de la Avenida de América, a la altura de la estación central del AVE, que, salvo por un pequeño tramo reparado hace años, el resto está muy deteriorado. Otros carriles se interrumpen de repente y no tienen continuidad, como en la Avenida de El Brillante, que desde el cruce con calle Doña Berenguela, el tramo está totalmente borrado y de repente se corta, no teniendo continuidad hasta mucho más adelante y por el lado opuesto.

En general, los tramos antiguos de carril-bici están por reformar en su totalidad, tomando ejemplo del que se ejecutó desde la Glorieta del Pretorio hasta la Plaza del Alpargate, que es de gran calidad y con una señalética correcta y casi perfecta. Precisamente, el cambio con el carril de Avenida de Barcelona se nota en exceso porque éste está ya por reformar.

En opinión de la concejala de Podemos Córdoba, «deberíamos ampliar la red de ciclocarriles en avenidas que son muy transitadas, con anchura suficiente, con cuatro carriles sólo para vehículos a motor y ninguno para bicicletas, y que son ejes en la comunicación de distintos distritos de la ciudad». Es el caso, por ejemplo, de la Avenida de Medina Azahara, que une toda la zona de Poniente de Córdoba con la zona Centro; la Avenida de Gran Capitán, uno de los accesos principales a zona Centro; República Argentina, desde la estación hasta la altura con el hospital de la Cruz Roja, o la Avenida de Manolete en la zona de Poniente.

Tampoco se puede olvidar el acceso al polígono industrial de La Torrecilla, que carece de autobús ni carril-bici, con el agravante de que ir hasta allí en bicicleta supone circular por autovía y atravesar una rotonda de mucho tráfico y peligrosidad. El caso es que allí existe un camino que, «con poco coste se podría acondicionar como carril-bici desde la mitad de la Avenida de Cádiz hasta una zona del polígono, y que evita pasar por la rotonda».

A la infraestructura diaria hay que añadir también la posibilidad de poder aparcara los vehículos de dos ruedas de forma segura, cuestión que, a día de hoy, en Córdoba, es imposible. Así, Pedrajas plantea la necesidad de que se establezcan parkings específicos de bicis vigilados en la zona Centro y en los barrios, especialmente los que están cercanos a las zonas comerciales. «Serían de pago, pero con una tarifa casi simbólica y asequible a cualquier bolsillo«, señala la edil.

También sería muy interesante contar con esos aparcabicis específicos vigilados en todos los edificios municipales e instar desde el Ayuntamiento a los establecimientos grandes y a los centros comerciales con parking propio, a permitir que se estacionen bicicletas en su interior, en una zona con vigilancia.

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