Solidaridad vecinal a personas dependientes ante el estado de alarma

Una joven de San Basilio se ofrece a sus vecinos para hacer la compra o pasear al perro

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Foto: Insitu Diario

Después de que el Gobierno español decretarse el estado de alarma el pasado sábado, millones de españoles han quedado recluidos en sus hogares para prevenir el contagio masivo del coronavirus (Covid-19). Esto supone que personas dependientes no puedan acceder a servicios de ayuda para sus actividades cotidianas. Sin embargo, vecinos solidarios han colgado carteles por la calle y las redes sociales para asistir a este colectivo en las tareas básicas.

El aislamiento domiciliario de prevención de contagios tiene previsto durar como mínimo 15 días y únicamente se podrá salir a realizar ciertas actividades como ir a comprar, trabajar o pasear al perro. Con esta iniciativa impulsada por Lucía en su barrio, una joven del barrio de San Basilio de Córdoba, se pretende que ninguna persona que sufra algún tipo de impedimento se quede sin desarrollar aquellas actividades básicas que no pueden realizar por sí mismas.

Esta ayuda también se lleva a cabo en otros barrios de la ciudad como Santa Rosa o Ciudad Jardín pero, según ha contado Lucía «no me importaría tener que desplazarme a otros barrios para facilitar mi ayuda». También ha afirmado que «tomamos todas las medidas de prevención pertinentes como ponernos guantes, mascarillas y no entrar en contacto con estas personas en riesgo de contagio».

La idea surgió cuando pensó en una amiga de 65 años y sus dificultades a la hora de realizar las actividades básicas de un día normal y el riesgo de contagiarse que podía tener. Por eso colocó un par de carteles en una iglesia y en una tienda de barrio, ya que según afirma «es donde más gente mayor o dependiente puede verlo».

Su modo de actuación consiste en que cuando le contacta una persona que requiera de estos servicios recoge su lista de la compra. Una vez hecho el recado, usando guantes y mascarillas, para prevenir contagios, lo deja en la puerta de la persona para no entrar en contacto. Además, para no tocar dinero en metálico, han decidido que se hagan transferencias bancarias o se guarden los tickets para recibir el pago una vez pase la pandemia. En el caso de pasear al perro, se deja en el exterior del domicilio para que lo recojan. Una vez se devuelve al animal, se le desinfectan las patas y hocico. Además, según cuenta Lucía, «también nos desinfectamos las manos, lavándonoslas y usando gel hidroalcohólico«.

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