Batallas de Gallos, de lo urbano a lo mainstream

La competencia de improvisación en verso que triunfa entre los jóvenes

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Las batallas de gallos o batallas de Freestyle son un fenómeno mundial, un espectáculo joven que, año tras año, crea nuevos ídolos. Dentro de la cultura Hip Hop. Los llamados gallos son aquellas personas que improvisan rimas en verso sobre un ritmo para desprestigiar a su oponente, una representación de ingenio e improvisación en su máximo nivel.

El movimiento del Bronx que triunfa en todo el mundo

En el corazón del barrio neoyorquino del Bronx, nació, durante los 70’s, una competición que medía el talento verbal de aquellos raperos que tenían la capacidad de improvisar rimas encima de una instrumental. Estas competencias underground eran organizadas por los miembros de este mismo barrio y su finalidad era simplemente lúdica. Estas competencias eran llamadas batallas de rap y bautizaron al arte de improvisar versos como freestyle.

Estas batallas de rap se inspiraban en movimientos culturales de antaño como el flyting, considerado un ritual consistente en un intercambio poético de insultos que se practicaba entre los siglos V y XVI, el término viene del inglés antiguo, la forma más antigua que se conoce de esta lengua, y significa «pelearse». Conocemos de esta práctica gracias a ejemplos en la literatura de las lenguas nórdicas, celtas y en inglés antiguo. En estos estaban involucradas tanto figuras históricas como mitológicas.

Dj en una batalla de gallos

Dichos intercambios se tornaban extremadamente provocativos, pues los rivales normalmente se hacían acusaciones mutuas que giraban en torno temas como la cobardía o la perversión sexual.

Esta práctica era común en los banquetes, donde se proclamaba como ganador aquel poeta que despertara una mayor reacción en el público por medio de los insultos usados, el ingenio y la métrica con la que realizara el intercambio. Se conoce que las victorias eran celebradas bebiendo una gran jarra de cerveza para posteriormente invitar también al perdedor a beber.

Otro de los movimientos que inspiró la creación de las batallas de rap está situado en el territorio español, donde, históricamente , encontramos intercambios de poemas en el que el insulto se vuelve un arte. Es muy conocida en la cultura general de nuestro país la relación de odio entre Quevedo y Góngora, pues, su dominio del lenguaje, el verso y la sátira se veía reflejado con los poemas que se dedicaban mutuamente. Quevedo, diecinueve años menor que Góngora, con el fin de llamar la atención, comenzó a atacar con poemas al poeta cordobés, primero comenzó con críticas literarias, pero pronto se tornó hacia todo tipo de descalificaciones.

Se conoce que Góngora se dirigía a Quevedo como “Quebebo” acusándole de ser un aficionado a las tabernas, por otro lado, el autor madrileño acusaba de judío al cordobés por su nariz. En relación a las críticas sobre el físico, encontramos el extremadamente conocido soneto satírico “A una nariz”, dedicado a Góngora, el cual contestaba burlándose de su cojera o sus características gafas. Como vemos los autores no dejan de lado los aspectos físicos o personales, atacando sobre cualquier tema que pudiera desprestigiar al otro de manera agresiva y dura, sin ponerse límites, así bien siempre se hacía con un exquisito ingenio, audacia y capacidad para la sátira en verso con un enorme dominio del lenguaje.

Retomando la creación de las batallas de rap en el Bronx, a finales de los años 80, este movimiento llegó a España. Su entrada en este país fue difícil ya que la imagen del rap, al igual que en EEUU seguía siendo un movimiento marginal y era rechazado por la mayor parte de la sociedad, solo se podía participar en las batallas en determinados parques o plazas y no se realizaban con frecuencia.

El punto de inflexión surge en el año 2002 con el lanzamiento de la película 8 Mile, protagonizada por el rapero americano Eminem. Este filme contaba la historia de un joven que se adentraba en el mundo de las batallas de rap y conseguía triunfar gracias a ello. Esta película consiguió numerosos premios que consiguieron que la escena se fijara en este movimiento e impulsó aún más al peculiar rapero que la protagonizó.

Competidores cumpliendo el protocolo sanitario para entrar en el evento

El Boom provocado por 8 Mile hizo que grandes empresas se interesaran en introducirse a este movimiento. La famosa “batalla de los gallos” surge cuando, en 2005, la multinacional Red Bull organizó un torneo en el que los competidores se enfrentaban en los gallineros donde, antiguamente se realizaban peleas con los gallos de verdad, haciendo una metáfora en la que los raperos representaban a dichos gallos. Esto provocó que muchos jóvenes de habla hispana se interesaran por el movimiento ya que la empresa, además de invitar a su competición a numerosos reparos conocidos como Zatu del grupo SFDK, estableció las normas que, a día de hoy, perduran en la competencia. Entre estas reglas incluyeron la participación de un jurado oficial que deliberará el ganador de las batallas (cosa que, anteriormente, decidía el público a través de aplausos) y la prohibición del contacto físico, suponiendo una eliminación directa del participante que incumpliera estos principios.

Tras el emergente éxito de las batallas en España, estas cruzaron el charco e hicieron lo propio en algunos países de latinoamérica, consiguiendo crear un circuito de batallas de habla hispana. Sin embargo, en el año 2009, la empresa Red Bull dejó de realizar competiciones. En el panorama se conoce esta etapa como “el parón”, donde predominaban las pequeñas competiciones y aquellas que se realizaban en la calle.

Fue en 2013 cuando Red Bull volvió a realizar competiciones. Gracias al parón que realizó, las competiciones del titán de las bebidas energéticas pasaron a conocerse como “la madre de las batallas” ya que los medios y la inversión con las que estas contaban eran incomparables con el resto. Con esta vuelta, las batallas volvieron a ganar seguidores y su éxito aumentó aún más.

En el año 2015 aparece una figura que convierte las batallas de gallos en algo completamente mainstream debido a su forma de ser. Hablamos de Arkano, que consiguió romper con el estereotipo de los raperos y promover un movimiento en contra de la homofobia y el machismo.

Después de estos éxitos conseguidos en 2015, los grandes raperos comenzaron a organizar batallas de exhibición en las que empezaron a obtener una remuneración económica a partir de estas. En consecuencia, en el año 2017, en España se creó una liga profesional de Freestyle y batallas de gallos llamada FMS (Freestyle Master Series). En esta liga se enfrentarían los 10 mejores gallos de España durante 9 jornadas que se realizarían en diferentes ciudades del país. Estos 10 privilegiados participantes se convirtieron en las primeras personas que podían vivir de las batallas de gallos.

En los años siguientes, las batallas siguieron ganando seguidores y se crearon ligas en países como Argentina, México, Chile y Perú. Aún hay pocos gallos que puedan vivir gracias a las batallas, pero, año tras año, el circuito se acerca más y más a la profesionalización total.

El fenómeno local, las batallas cordobesas

Con la finalidad de empaparnos de esta cultura, hemos decidido adentrarnos de lleno en el mundo de las batallas. Para conocer mejor su filosofía, su manera de pensar y su entorno, visitaremos aquellos puntos de nuestra ciudad, Córdoba, donde es sencillo encontrar personas que forman parte de este movimiento. Todo con un objetivo: aprender y conocer todo lo posible sobre las batallas de Gallos locales.

Nuestra primera parada es el barrio de Santa Rosa, donde tuvimos un encuentro con Narf y C&B, ambos son organizadores de batallas en Córdoba, por lo que podrán explicarnos cómo es el funcionamiento de las mismas.

Para comenzar, es necesario conocer que en las batallas de gallos hay jueces que se encargan de valorar todos los aspectos que ocurren en la competición, desde la originalidad e ingenio hasta la calidad de las rimas y estructuras utilizadas en la improvisación. “Un juez tiene que saber que hay muchos factores que puntúan en una batalla, no solo gritar o insultar y reírse del oponente”, afirma Narf. Es cierto que, en batallas profesionalizadas como la Freestyle Master Series, se valora con puntuación numérica cada uno de los versos, pero esto no es común entre las batallas urbanas.

Actualmente, estos jurados piensan que las batallas urbanas están muy poco profesionalizadas, al menos aquí, en Córdoba. Personalmente, les gustaría que esto no fuera así, por lo que, día a día, pretenden mejorar, pero consideran que, de momento, son novatos. Cuando les preguntamos acerca de su futuro, Narf y C&B se aventuran a predecir que todo estará mucho más estandarizado y que la calidad será mucho mejor, tanto en cuanto al jurado como a los participantes, pues hay muchos jóvenes que lo hacen realmente bien.

Una vez hemos conocido la figura del jurado, nos movemos hasta el barrio cordobés de Electromecánicas al encuentro de Santiago Escudero Salado, más conocido como Tiago. Vestido con unas zapatillas Adidas, pantalón corto y una camiseta de la selección escocesa de futbol, se nos presenta uno de los pocos jóvenes cordobeses que han logrado participar en las grandes competencias nacionales de batallas de gallos.

Tal y como nos cuenta, desde que comenzó en las batallas, el panorama ha evolucionado radicalmente. “Comencé en 2008 y solo podía aspirar a apuntarme a algunas competiciones que se realizaban en garitos de Córdoba, ahora mismo cualquier chaval con talento puede montarse en una competencia nacional en pocos meses”, afirma con una sonrisa que muestra su satisfacción al ser consciente de la evolución del panorama que ha hecho que muchos jóvenes puedan sumarse de una manera mucho más sencilla.

Con 29 años, una carrera y un master a sus espaldas, Tiago ve las batallas como un hobbie pero cree que la profesionalización es posible. “Las batallas se están convirtiendo en el nuevo futbol, incluso se están profesionalizando más de lo que me gustaría”, nos cuenta. Tiago desea mantener la esencia de lo urbano en el movimiento y pone los pies en el suelo a todos los jóvenes que entran a las batallas solo para triunfar o llegar a obtener beneficio económico, “triunfar en las batallas es tan complicado como triunfar en el fútbol”. “Me gustaría que no se perdiera la esencia de bajar al parque y pasar el rato con los amigos”, concluye el rapero con una sensación agridulce, agradecido con la evolución de las batallas y la amplitud de miras que les ha proporcionado a los competidores, pero siendo cauto a la hora de profesionalizar algo que para él es apasionante y, sobre todo, urbano.

A continuación, volvemos a cambiar de escenario. Nos encontramos en el barrio de Levante donde hablamos con Juanko, Juan Antonio Aragonés Fernández, de 23 años y con Espacio en Blanco, de 18 años, dos raperos usuales de las batallas cordobesas acerca de los prejuicios, estereotipos y estigmas que hay en relación a este mundo. Comienza Juanko, el cual, sin duda, nos deja en claro que el hecho de participar en el mundo del rap no es el problema, sino de los ideales que uno desarrolla a lo largo de su vida, por lo que cada persona tiene un trasfondo y una vida que le ha llevado a ser quien es. Como en cualquier lugar, considera que hay quien, efectivamente, cumple con el estereotipo de rapero marginal y delictivo, pero que, desde luego, no es la mayoría. Sin embargo, esto basta para manchar la imagen de los demás, por lo que los considera perjudiciales para el panorama.

Por otra parte, el rapero piensa que en la naturaleza de las batallas de gallos está el exponerte ante los demás tal y como eres, por lo que es más fácil para todos observar y juzgar. Ante los estereotipos, Juanko, como gitano, considera que hay prejuicios negativos con los que desde luego no se identifica, afirmando que “como gitano, no me han enseñado en casa a ser machista sino a respetar a todos por igual”.

Uno de los participantes de la batalla de gallos tras haber obtenido la victoria

En la misma línea, Espacio en Blanco afirma que los estereotipos no son ni ciertos ni falsos al cien por ciento. Acude a los inicios del rap para aclarar que «proviene de los barrios negros e hispanos de Nueva York, los temas que más se repetían incluían la violencia, el sexo, las drogas y la lucha contra el sistema, por lo que en esa época sí que podría estar más vinculado y estigmatizado». Sin embargo, para estas personas el rap era una vía de escape y una forma de expresar lo que sentían.

Por otra parte, Espacio en Blanco proviene de una familia de origen musulmán y, al igual que Juanko, considera que para nada cumple con las connotaciones negativas de ser rapero. “Yo no entro para nada dentro del estereotipo, no he fumado en mi vida y no tengo interés alguno en hacerlo, soy muy fiel a mis principios, continuo con mis estudios y obligaciones pese a que el rap es, actualmente, una de mis prioridades”, concluye el joven gallo.

Volvemos a cambiar de localización para acercarnos a Ciudad Jardín donde nos espera Pedro Antonio Pires Taboada, conocido artísticamente como Percless. El rapero Cordobés viste zapatillas nike, vaqueros, camiseta negra y una gorra de los New York Yankees. Nos encontramos ante uno de los raperos cordobeses más reconocidos que suma miles de visitas en Youtube y Spotify en cada una de sus canciones.

Percless aconseja a todos los jóvenes interesados en las batallas que entrenen mucho y que, cuando tengan confianza en ellos mismos, hagan un ejercicio de valentía y se apunten a las batallas. “Esto se basa en encontrar los puntos débiles del rival y defender los tuyos al máximo posible, esto va de estrategias, tienes que mirar al rival a la cara y convencerte de que nadie de los que hay en ese escenario es más que tú”, nos cuenta apasionadamente el artista.

También hablamos con él de la fama y de cómo los freestylers, al igual que los profesionales del deporte, están creando sus marcas personales a partir de sus personajes. “Todo es una marca, todos los artistas tienen a una persona detrás y a ti solo te están dejando ver una marca”, afirma convencido Percless añadiendo que “esta marca está haciendo que el simple hecho de que el nombre de algunos de estos raperos gane dinero con el simple hecho de que tengan su nombre escrito en el cartel de un evento”.

Percless nos cuenta que comenzó en las batallas hace mucho tiempo y que, gracias a ello, ha conocido a muchos de sus mejores amigos en la actualidad. Más tarde, el rapero introduce un tema bastante cuestionado en las batallas, la presencia de las mujeres. El joven es certero y afirma que “mujeres ha habido siempre pero no se les había prestado la atención que se les presta ahora, creo que deberíamos de poner nuestro grano de arena para animar a las mujeres a participar porque me consta que hay tías que le pegan guapo”.

Además, hace hincapié en la estigmatización que existe hacia el machismo en el rap, manifestando que “el rap no es machista, la sociedad es machista y el rap es un reflejo de la sociedad”. “Si el top en ventas fuera alguien como Toteking que manda mensajes a la gente para que lean libros, las cosas cambiarían pero, por desgracia, la gente quiere ser ese tío que gana mucho dinero y, en la actualidad, los que hacen eso tienen letras sexistas” concluye Percless con una actitud disconforme debido a, como el dice, “lo que, por desgracia, sigue siendo mainstream”.

Inquietos tras haber descubierto esta barrera entre hombres y mujeres que nos explicaba Percless, decidimos ir en busca de mujeres que formasen parte del circuito cordobés de batallas de gallos. De este modo llegamos hasta el barrio cordobés de San Pedro donde nos encontramos Nerea Martinez Millán, una joven que forma parte del público usual de las batallas de gallos y que, ocasionalmente, ha formado parte del jurado en algunas de las mismas.

Nerea nos cuenta que existen numerosas mujeres que rapean en Córdoba pero, desgraciadamente, no se sienten motivadas a la hora de entrar en una batalla. “Solo ven hombres y es algo típico que estos mismos las desmoralicen a la hora de entrar a las batallas”, cuenta la joven apenada por esta injusticia. Además, nos cuenta cómo, en las batallas en las que ha visto a mujeres participar, los hombres no afrontan la batalla de la misma manera, es más, hasta el público celebra más si las rimas que se lanzan en contra de las participantes son machistas. “La gente aplaude el comentario machista porque le resulta gracioso y lo único que provocan es un retroceso en las batallas y que el estigma que hay sobre las mismas aumente, no ganamos ninguno”, afirma rotundamente Nerea para poner punto final a nuestra charla.

Nuestro recorrido finaliza adentrándonos de lleno en una batalla de gallos urbana, concretamente en el anfiteatro del centro comercial Zoco. El ambiente de la batalla era apasionante, los competidores estaban reunidos en pequeños corros alrededor del parque en los que practicaban sus rimas mientras que, en el centro del recinto, se encontraba una gran muchedumbre festejando cada una de las rimas de los participantes que se enfrentaban en aquel momento. Al llegar, pudimos distinguir muchos de los rostros que habíamos conocido aquellos días como el de Juanko, Tiago, Nerea o Espacio en Blanco.

Debido a nuestra sorpresa al haber observado tal cantidad de asistentes, quisimos conocer la manera en la que los jóvenes se introducen en el mismo. Juanko, que acababa de ganar su primera batalla del día, nos contó que “no hay un motivo o forma definida de comenzar aquí, cada persona llega por factores distintos, algunos tienen amigos o familiares que batallan o asisten como público mientras que otros lo han conocido gracias a internet y las redes sociales”.

Uno de los Gallos mientras improvisa

Al explicarle a Juanko las conversaciones que habíamos tenido con Percless y con Nerea, el rapero reconoció que, normalmente, hay muy pocas mujeres, esto le parece muy triste, pues él, aparte de considerarse ideológicamente defensor de las mujeres, piensa que hay muchas con un gran talento dentro de las batallas y que por tanto merecen un espacio dentro de ellas, reconoce que es posible que incluso muchas lleguen a pensar que el hecho de ser hombre automáticamente te hace mejor rapero. Ante esto, añade que “ningún hombre que esté en esta batalla rapea mejor que Gata Cattana o Mala Rodríguez, por lo que se tienen que mentalizar de que no es cuestión de ser hombre o mujer”.

Ante esto, espacio piensa que desde luego no hay que echarse para atrás por ser mujer, tanto hombres como mujeres tenemos que quitarnos la vergüenza y ser conscientes de que “vamos a recibir por todos lados”. Él considera que por ejemplo al batallar los temas con los que van a salir sus oponentes serán: “Ser bajito, tener gafas o ser moro”, y que probablemente sí, ser mujer será algo con lo que el oponente ataque. Esto no quiere decir que ninguna de estas cosas sea mala o motivo de avergonzarse, solo que es algo diferente, algo que se sale de la norma y que llama la atención, por lo que al oponente le sirve para basar su ataque.

También conocimos a Mario Moro Castillo, otro de los competidores de la tarde que es conocido como Moro. Para el joven los raperos son personalidades creadas a partir del lugar y los medios con los que cada uno se ha criado. Nos cuenta que, en sus inicios, él era una persona muy cerrada, no le gustaba hablar en público y el Freestyle y las batallas de gallos le hicieron superar sus miedos y afrontar su vida y su forma de ser de otra manera. “Esto es una superación constante, un emprendimiento, es trabajar para ganarte un nombre y superarte a ti mismo”, concluye Moro.

La batalla siguió a lo largo de la tarde e impulsados por lo aprendido, nos unimos al flamante público y apoyamos las rimas de los competidores. El respeto y la camaradería eran valores palpables en aquel ambiente, tras cada batalla, pese a que durante esta predominaran los insultos y las críticas, los raperos se abrazaban y se felicitaban unos a otros por el espectáculo que habían creado. “Nada o casi nada de lo que se dice es real, la batalla es una ficción, como una peli de acción que, sin guión alguno, hace que los personajes se den con todo durante unos pocos minutos”, enmarca el jurado C&B.

El valor de la batalla para la nueva generación

Las batallas de gallos son un fenómeno que, como hemos comprobado, tiene una larga historia detrás que ha influido hasta convertirlo en la disciplina que es hoy, su reconocimiento es tal que se han escogido como objeto de estudio para analizar el “arte del insulto” desde el punto de vista comunicativo, Sabina Deditius realiza un estudio pragmalingüístico: “El insulto como ritual en la Batalla de Rap”

Bajo un interesante enfoque sociológico recoge: “indagaría en las formas que adopta éste en su adaptación a nuevos procedimientos y sistemas de comunicación, por ejemplo, en la Red. En Internet han florecido no sólo nuevas formas de agresión verbal, sino también viejos procedimientos, como el duelo o concurso”.

El autor, sobre el término “sounding”, un duelo verbal que incluye el insulto rescata la definición del sociólogo Bauman: “un modo de acción especialmente marcado, que establece o representa un marco interpretativo especial en el que acto de la comunicación debe ser entendido”.

Batalla entre dos gallos

Esto demuestra que puede tomarse como ejemplo este intercambio amistoso rimas para hacer un análisis de la comunicación entre las personas. El mensaje es relativo, ya que, entre los participantes, emisor y receptor, lo que se dice no es tomado como un insulto directo como persona, sino que se entiende el contexto, por lo que no hay ningún ánimo ofensivo fuera de la batalla.

A las personas no familiarizadas con esta tradición de insultos rituales, les puede parecer un lenguaje profundamente ofensivo, pero los participantes son conscientes de estar tomando parte en un juego y no se los toman al pie de la letra. Una Batalla de Gallos es un duelo entre improvisadores donde las rimas, la actitud y la fluidez son sus únicas armas”, afirma Sabina Deditius.

Las batallas de gallos no son una moda, no es algo pasajero, han venido para quedarse y, sobre todo, para cambiar el mundo del espectáculo y, quizá, cambien el mundo del deporte a su paso. Estos jóvenes están consiguiendo llevar a lo más alto este espectáculo de improvisación en el que se mezcla el teatro, la poesía, la creatividad y el ingenio de estos talentosos gallos para la diversión del espectador, un verdadero show al alcance de unos pocos locos de la rima.

J.F. Fraile

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