Braulio Valderas: «Intento visibilizar a quienes la sociedad ha desheredado»

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LAURA GARCÍA – INSITU DIARIO

Córdoba, Madrid, Budapest, Berlin, Paris, La Habana, Tindouf… Son algunas de las ciudades que ha recorrido Braulio Valderas, cámara en mano, para retratar la crudeza de una realidad a la que la sociedad ha dado la espalda. Realizó un retrato social de los sintecho en su obra Imprescindibles y, ahora, publica Fotografías, una obra que se puede descargar online de forma completamente gratuita en la que muestra una selección de lo mejor de su obra fotográfica.

¿Por qué Imprescindibles?

Con este título hago un paralelismo con el programa de televisión que recibe el mismo nombre y en el que se habla de personas del mundo de la cultura y de la ciencia, dando a entender que ellos son imprescindibles. Yo considero que imprescindibles somos todos. Los que tienen éxito y los que, por desgracia, viven en el fracaso.

¿Por qué decide emprender ese trabajo?

Me gusta mucho la fotografía social… y mi sensibilidad ideológica y política hace que me interese por la situación de las personas en riesgo de exclusión social: los desheredados, como yo les llamo. Normalmente vivimos tan acostumbrados a verlos tirados en la calle que no los vemos o les prestamos la mínima atención. Pensé en fotografiarlos para que sean vistos. Todos tenemos derecho a esa renta mínima de la que se habla ahora, a tener algún recurso para sobrevivir.

«Vivimos tan acostumbrados a verlos tirados en la calle que no los vemos o les prestamos la mínima atención»

Fotografiar a aquellos que viven en la calle no suele ser tarea fácil, ya sea por pudor o por otros motivos, no les gusta que se les reconozca. ¿Cómo ha sido llevar a cabo un trabajo de estas características?

Sí, es cierto. Normalmente no quieren salir. Por eso algunas fotos son robadas. Si no quieren que se les reconozca es porque les da vergüenza que los vean sus propios familiares.

En una ocasión, estaba haciendo fotos en un chutadero de heroína famoso en Córdoba y un chico que se encontraba allí me dijo que no le importaba que le fotografiase, pero siempre que no se le viese la cara. Me he encontrado de todo, desde estos casos de los que hablamos hasta los que se paran y te cuentan su situación.

De todas las fotografías que componen Imprescindibles y Fotografías, ¿hay alguna que le haya le producido un especial impacto emocional?

Todas tienen algo de particular. Hay una en la que no aparece nadie, en un hall de un banco cerrado (uno de los tantos que han cerrado), en el que alguien había “construido” un hogar: la cama, la mesita con una fotografía y una virgen, una silla…era como un hogar, pero en ese momento estaba vacío. Es de las cosas más curiosas que he visto.

Desde el punto de vista fotográfico, hay una que me parece muy bonita por lo que transmite. La hice frente al Moulin Rouge de París. Un hombre estaba en frente de un escaparate de objetos religiosos. En ese momento me ve, se gira para mirarme y me pone la mano a modo de limosna mientras se le queda la virgen detrás. Es alucinante, de las fotografías que más me gustan por sentido y estética.

«La pobreza está asimilada como algo cotidiano y lo que nos interesa es que no se nos acerque, no verla»

¿Cree que mostrar este tipo de realidades sociales puede ayudar a cambiar en algo la situación?

Es muy dificil concienciar porque la gente lo ha asimiliado. La pobreza está asimilada como algo cotidiano y lo que nos interesa es que no se nos acerque y no verla. Yo intento que al menos veamos lo veamos, que veamos a aquellos que están desheredados de la sociedad.

La situación generada por la pandemia les ha golpeado especialmente a ellos, a los más vulnerables…

Cuando las ciudades se quedaron vacías decidí salir a fotografiar Córdoba en esas extrañas circunstancias. Mientras caminaba, un coche patrulla de la Guardia Civil me reprendió por ello. Me dijeron que tenía que estar en casa, que aligerase el paso y me fuera. A 15 metros había cuatro indigentes en el suelo. Pasaron y no les dijeron nada. Como ellos son un problema para la sociedad… de ellos no se preocupan, cuando tendría que ocurrir todo lo contrario.

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