Cáritas atendió durante 2020 a casi 30.000 personas y 8.000 de ellas pidieron ayuda «por primera vez»

La ayuda más demandada por las personas que se acercan a Cáritas es de alimentación, junto con otras necesidades básicas

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Salvador Ruiz (centro), entre Carmen Bujalance y Pedro Cabello, en la rueda de prensa. Foto: Cáritas Córdoba

Los Servicios Generales de Cáritas Diocesana y las Cáritas parroquiales de Córdoba, con sus 1.650 voluntarios, han trabajado «al límite de su capacidad para estar junto a las familias más vulnerables» durante la presente pandemia, y el resultado, con una inversión de 6,4 millones de euros, es que han atendido durante el pasado 2020 «a casi 30.000 personas, de las cuales 8.000» han acudido a Cáritas «por primera vez, lo que equivale al 27 por ciento de los hogares atendidos», pues trás de cada persona atendida, en su mayoría, hay una familia detrás.

Así lo ha destacado este martes en rueda de prensa el director de esta entidad de la Iglesia Católica en Córdoba, Salvador Ruiz, resaltando que «casi una de cada tres personas que ha atendido Cáritas en el último año en Córdoba no habían necesitado antes acudir a nuestra institución en busca de ayuda ante su situación de vulnerabilidad».

Ruiz ha estado acompañado por el delegado diocesano de Cáritas Córdoba, Pedro Cabello, y por la colaboradora de la organización caritativa Carmen Bujalance, mientras que el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha intervenido a través de un vídeo grabado al encontrarse en Roma, atendiendo uno de sus ministerios encomendados por el Papa Francisco como miembro de la Congregación para las Causas de los Santos.

En este contexto, el obispo ha afirmado en su mensaje que «Cáritas brota del corazón de Cristo, que nos ama hasta el extremo, y ese amor de Cristo ha quedado como mandato nuevo en la Eucaristía y en todo el Nuevo Testamento, para que nos amemos unos a otros como Dios nos ha amado» y ha añadido que «en estos meses de pandemia, la solidaridad ha brotado de forma espontánea del corazón de tantas personas generosas que tenemos que agradecérselo a Dios».

Por su parte, el director de Cáritas Córdoba ha señalado que, «después de más de un año de pandemia podemos afirmar que la durísima situación de emergencia sanitaria se ha transformado en una grave crisis de hondo calado social, que sigue aún en la primera ola», por lo que se hace precisa «la colaboración de todos para poder continuar con nuestros proyectos de acción social», lo cual es clave, ya que «la pandemia ha tenido una alta incidencia en las tasas de desempleo», y «no se ha manifestado con la misma afectación en todos los sectores de actividad».

Así, según ha explicado que, «una vez más, los sectores de actividad en los que se ocupan mayoritariamente las personas más vulnerables, como hostelería, turismo, trabajo doméstico, o sector agrícola, han sido los más afectados», de tal modo que «el incremento del desempleo para las familias más vulnerables acompañadas por Cáritas ha sido ocho veces superior al incremento medio».

Además, «la pandemia ha incorporado nuevos elementos de precariedad, entre los que destacan la exposición al contagio, para el 40% de las personas vulnerables que trabajan, y la fragilidad ante eventuales cuarentenas, que dificultaría considerablemente el trabajo y los ingresos para el 71% de las personas vulnerables que están trabajando».

En este sentido, Ruiz ha indicado que, según los datos de Cáritas Córdoba, «el impacto en los ingresos de los hogares ha sido de tal envergadura que ha provocado que tres de cada diez hogares no dispongan ahora mismo de ningún ingreso», y ha resaltado que «el 48% de las familias atendidas por Cáritas no han recibido suficiente información sobre cómo tramitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV)«, lo que implica que «haya pocas solicitudes, a lo que hay que sumar las denegaciones y las que aún esperan respuesta, con lo que solo el 16% de las familias acompañadas por Cáritas son perceptoras del IMV», hasta ahora.

La ayuda más demandada por las personas que se acercan a Cáritas es de «alimentación, junto con otras necesidades básicas, como suministros, farmacia, higiene, alquiler de vivienda y mascarillas». En este punto Ruiz ha destacado que «en Córdoba capital se ha llegado a triplicar el número de familias atendidas».

En relación a las nuevas familias que se han acercado para pedir ayuda a Cáritas, Ruiz ha detallado que «responden a nuevos perfiles, sobre todo personas en desempleo procedentes de sectores precarios, como la venta ambulante, limpieza de hogar, camareras de pisos, feriantes y personas que trabajaban en economía sumergida o que sufrieron un ERTE y no comenzaron a cobrar hasta meses después», y «todos ellos se vieron de un día para otro sin ningún tipo de colchón económico que permitiera cubrir sus necesidades básicas».

A estos perfiles «hay que sumar un incremento de personas migrantes, solicitantes de protección internacional y de familias jóvenes con menores» y, en cualquier caso, el perfil general de las personas acompañadas por Cáritas corresponde, «en su mayoría», a «mujeres de edades jóvenes (hasta 40 años), de nacionalidad española, con estudios primarios o sin formación y con hijos a su cargo».

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