Carlos Hipólito interpreta en el Góngora Oceanía, el testamento artístico y vital de Gerardo Vera y un crudo retrato de un país y una época

El reconocido actor se mete en la piel de Vera para repasar su apasionante biografía, desde su infancia en los años 50 hasta sus primeras experiencias en el cine y las artes escénicas

Oceanía
Foto: teleagenda

El Teatro Góngora presenta este sábado Oceanía, un proyecto teatral que supone el testamento artístico y vital del director Gerardo Vera, fallecido a causa del Covid en septiembre de 2020 a los 73 años, un texto que el propio Vera firma junto a José Luis Collado, coautor de la obra. El espectáculo es un monólogo dirigido por su amigo y discípulo José Luis Arellano e interpretado por Carlos Hipólito.

El reconocido actor se mete en la piel de Vera para repasar su apasionante biografía, desde su infancia en los años 50 hasta sus primeras experiencias en el cine y las artes escénicas, pasando por el primer amor y, sobre todo, la complicada relación que mantenía con su padre, una figura inalcanzable, admirada y misteriosa.

Oceanía es el recuerdo de una vida apasionante de alguien a quien la realidad que le rodeaba no le gustaba y decidió dedicarse a reinventarla. Es el retrato descarnado de un país y una época desde la mirada otoñal de un hombre excepcional en muchos aspectos. Cientos de páginas desde las que plasmó sin pudor los recuerdos de su infancia privilegiada, la dolorosa ruina de su familia, el nacimiento de su eterno amor por el cine, el descubrimiento abrupto de su sexualidad, el desgarro del desamor, el compromiso político, el odio al padre, la reconciliación a través de la compasión. Y el germen del teatro, su verdadera pasión, que lo acompañó hasta sus últimos días.

La obra “es el último proyecto que Vera parió antes de que el coronavirus se lo llevara prematuramente, y es, sin duda, el más ilusionante de los miles de trabajos realizados a lo largo de su medio siglo de carrera en pantallas y escenarios”, explica José Luis Collado, coautor del texto. 

Por su parte, según el director, la función es la historia de Gerardo Vera, “la  obra póstuma de mi maestro, amigo y hermano”, pero sobre todo “la historia de su padre”, el canto de un hijo a un padre presente constantemente, pese a su ausencia física. “Oceanía –añade José Luis Arellano– es un refugio lejano, inexistente, como un Xanadú al que escapar cuando la realidad es de un gris que provoca un inmenso dolor”. Para Carlos Hipólito, que colaboró con Gerardo Vera en cine y en teatro, Oceanía es “un monólogo hermoso, la historia de la infancia, adolescencia y juventud de un hombre peculiar, vertebrada a través de la relación con su padre, del que se distancia enormemente en una época de su vida. Es la historia de una reconciliación a través del amor y la comprensión, contada con un sentido del humor, una ligereza y, a la vez, una profundidad muy curiosa en un texto teatral. Y también es la historia reciente de nuestro país, nuestra sociedad, un relato que nos enfrenta a nosotros mismos”.