Montoro, a las faldas de Sierra Morena y bañado por un mar de olivos uno queda prendado a simple vista de su particular belleza.

Desde el aire uno puede observar un imponente paisaje bajo los trazos precisos que moldea el Guadalquivir a su paso por la localidad, mostrando desde el puente de la Doncellas una de sus más bellas postales, pero no es la única ya que en el interior de su municipio guarda tesoros que el viajero debe descubrir a un ritmo pausado que deje disfrutar cada uno de sus rincones.

Nos vamos pero con la promesa de volver para poder seguir disfrutando de siglos de historia, un patrimonio excelso, el calor de sus gentes y una gastronomía que nos ha dejado huella, sin duda Montoro es un destino para no dejar de visitarlo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here