Durante todo el año Rute es sin duda un lugar muy especial para visitar, pero algo ocurre cuando llega diciembre. Un tintineo resuena desde sus olivares, algo mágico que se mezcla en aire con el olor de sus pinares, con anís, chocolate, turrón, mucha ilusión y fantasía hacen de este municipio de la subbética cordobesa un lugar de peregrinación para todos los andaluces que aman la navidad.

Se dice que si Santa Claus no viviese en Laponia viviría en Rute, el pueblo donde nace la navidad. La ilusión, el trabajo, el espíritu de superación y la creatividad de sus vecinos han hecho de esta tierra un lugar único para niños y mayores que aún conservan el espíritu navideño y saben apreciar las cosas bien hechas.

Nos vamos con una sonrisa y con la promesa de volver el año que viene para poder vivir la navidad allí donde nace… en Rute.

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