La crisis sanitaria a causa de la Covid-19 ha provocado que gran parte de la sociedad tenga que adaptarse de forma rápida e inesperada al teletrabajo, algo minoritario en España antes del brote de la pandemia ya que, según datos de European Union Labour Force Survey, en 2019 solo un 8,3% de los trabajadores en España tenían la opción de trabajar desde casa.

Desde Insitu Diario, hemos hablado con Helvia Martínez, osteópata y fisioterapeuta, que nos ha explicado un poco más sobre cómo afecta el teletrabajo a nuestro cuerpo.

«Cuando en la primera consulta hacemos la historia clínica y las pruebas que se necesitan para encontrar el origen de la lesión, nos damos cuenta que son pacientes que han pasado de trabajar en una oficina a a trabajar desde casa con la pandemia», cuenta Martínez.

Según Helvia, esto ocurre ya que, normalmente, la zona de trabajo en casa no es la más idónea y, aunque está estipulado por prevención de riesgos laborales cómo debe ser tu puesto de trabajo para no tener lesiones, en casa no cumplimos ninguna de estas normas que se cumplen en la oficina.

En casa, utilizamos cualquier zona de la casa para convertirlo, de manera provisional, en nuestro despacho. También, utilizamos sillas que no son ergonómicas y no recogen toda la zona lumbar, la altura de la mesa no suele ser adecuada para la silla y tenemos, normalmente, poco espacio.

Una de las lesiones más causada por el teletrabajo es en los hombros. Los hombros deben tener una posición adecuada para el trabajo según el reposabrazos y la altura de la mesa. Además del hombro, las lesiones más comunes son en la columna cevical.

Por tanto, trabajar en un espacio que no está adecuado puede ocasionar problemas de postura que pueden ocasionar contracturas, tensión e incluso fibrosis.

Cómo debe de ser un puesto de trabajo adecuado según prevención de riesgos laborales

Como hemos hablado, los principales riegos físicos asociados al trabajo en oficina están relacionados directamente con las posturas y movimientos que realizamos durante la jornada laboral.

Una inadecuada configuración del puesto de trabajo, así como los hábitos posturales incorrectos derivados de esta mala configuración, pueden suponer al trabajador posiciones forzadas.

Por tanto, ¿cuáles son las medidas preventivas que se deben tomar para evitar este tipo de lesiones?

Para mantener una buena postura es necesario adaptar una serie de factores como la superficie de trabajo, la silla de trabajo, la ubicación de la pantalla, etc.

En primer lugar, la mesa de trabajo debe ser lo suficientemente espaciosa para que se puedan depositar todos los utensilios necesarios para el desarrollo de la tarea.

Además, debe de tener unas dimensiones adecuadas para que la persona que trabaje en ella pueda alcanzar todos los elementos necesarios sin adoptar posturas forzadas.

Elaboración propia – Luisa del Rosal

Esta imagen puede ser un buen ejemplo de una buena superficie de trabajo. La posición del trabajador en el centro de una mesa curva le permite acceder a cualquier punto de la mesa sin realizar esfuerzos, además de colocar la pantalla frente al trabajador, de forma que éste no tenga que realizar posturas forzadas con el cuello.

Elaboración propia – Luisa del Rosal

La silla de trabajo tiene que permitir que el trabajador pueda mantener la espalda recta y relajada y el cuello en una postura no forzada.

La pantalla debe estar colocada de forma que evite el dolor y la incomodidad de la musculatura del cuello y los hombros. Se recomienda situarla a una distancia superior a 40 centímetros con respecto a los ojos del usuario.

La pantalla debe estar situada a una altura que haga coincidir el borde superior de la misma con la altura de los ojos y ligeramente inclinada, como se muestra en la fotografía.

El teclado, por su parte, debe permitir al trabajador mantener los brazos doblados por el codo, con un ángulo de 90º, con la espalda recta y los hombros en postura relajada mientras trabaja. Además, debe de tener la posibilidad de apoyar los brazos en la mesa.

¿Cómo afecta el estrés del teletrabajo a nuestro cuerpo?

El teletrabajo, por su parte, tiene ventajas como que nos ahorramos el desplazamiento hacia el trabajo, ayuda con la conciliación familiar, te permite algo más de tiempo para el sueño, etc.

Aún así, el teletrabajo puede tener muchas desventajas, como por ejemplo el estrés que genera. Este estrés está fundamentalmente motivado por la soledad o el agobio, ya sea porque vivimos solos y teletrabajamos, lo que nos lleva a una sensación de soledad, o bien agobio, ya vivimos con más personas o niños, lo que puede interrumpirnos o distraernos en el trabajo.

Según Helvia, el teletrabajo también afecta a nuestro cuerpo, y una de las zonas que más se resienten es la de la mandíbula, con el bruxismo, que lleva a dolores de cabeza por toda esa tensión que se acumula. «Esto es apretar la mandíbula, eso influye muchísimo no solo en la postura sino en el estrés que supone sacarnos de nuestra zona de trabajo para trabajar en casa con todo lo que nos distrae», explica Helvia.

Consejos para una buena jornada de teletrabajo

Como hemos hablado, el hecho de que el trabajador trabaje desde casa puede provocarle mucho estrés, lo que puede desembocar en problemas físicos.

Para evitarlo, es necesario establecer una serie de medidas preventivas:

  • Establece un horario adaptado a tus propias necesidades, ya que la flexibilidad horaria puede dar lugar a un exceso de horas de trabajo y que sea más difícil desconectar de este.
  • Trata de dormir bien, preferiblemente ocho horas, ya que dormir mejor no solo ayuda con la productividad sino que mejora la capacidad de tomar decisiones.
  • Prioriza los descansos cortos y frecuentes, ya que esto te ayudará a disminuir la sensación de fatiga.
  • Establecer un horario adaptado a las necesidades del propio trabajador, ya que la flexibilidad horaria puede dar lugar a un exceso de horas de trabajo y que sea más difícil desconectar de este.
  • Trata de mantener contacto, ya sea en persona o vía teléfonica con familiares, amigos y compañeros de trabajo para evitar el aislamiento y la sensación de soledad.

Luisa del Rosal.

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