Desde el inicio de la pandemia a causa de la Covid-19 en marzo de 2020, la mascarilla es un accesorio que nos ha acompañado durante más de un año y que parece que va a seguir acompañándonos durante un tiempo. De las mascarillas se han difundido muchos bulos: que causan hipoxia o pleuresía, que provocan enfermedades neurodegenerativas, que aumentan el riesgo de sufrir cáncer… Pero, ¿pueden causar de verdad algún daño o afección estas mascarillas?

Para averiguarlo, desde Insitu Diario hemos hablado con Helvia Martínez, fisioterapeuta y osteópata, que nos ha explicado que la mascarilla puede causar problemas en nuestro cuerpo desde el punto de vista físico. Estos problemas se ocasionan, principalmente, en la mandíbula, concretamente en la articulación temporomandibular (ATM).

Según Helvia, las personas, «al llevar puesta la mascarilla durante un prolongado espacio de tiempo, abrimos la boca para poder respirar mejor, porque solo por la nariz y con la mascarilla puesta no podemos». Por tanto, durante ese tiempo que estamos con la boca abierta, en la mandíbula se producen unos cambios y se posiciona de una forma que no es la habitual.

Helvia compara este uso de la mascarilla con los hábitos insalubres que te cuenta un paciente en la primera consulta: «pacientes habituados a comer pipas, chicle o caramelo, que para la mandíbula tiene una connotación también».

Por eso, según Martínez, «es fundamental la primera consulta, y ahora observamos que con la mascarilla el paciente lleva mucho más tiempo la boca abierta para poder respirar mejor y cambia el patrón, lo que lleva la mandíbula y todo el maxilar inferior hacia delante».

Por tanto, la mandíbula sufre, la articulación, los meniscos, toda la parte articular y la parte de la musculatura. Entonces, «todos esos cambios son los que estamos viendo que hay que tener en cuenta a la hora de tratar al paciente».

Por otro lado, «ahora que se avecinan las subidas de polen, las alergias, la rinitis, los estornudos repetitivos también van a tener una connotación con la mascarilla».

«La mascarilla es fenomenal para los niveles altos de polen, porque respiras menos polen evidentemente». Por otro lado, las personas que tengan rinitis o sinusitis pueden tener problemas causados por el alambra de la mascarilla, que suele estar muy apretado durante mucho tiempo y produce una presión en los senos paranasales que también les influye.

Por eso, Helvia explica que es muy importante «tener esa capacidad detectivesca de encontrar el origen del problema, vincularlos a factores momentales como son hoy en día el uso de la mascarilla que nos acompaña, ya que durante muchísimos meses y todavía la vamos a tener que usar muchos meses y hay que tenerlo en cuenta».

Cuando hay problemas de articulación temporomandibular, incluso de la columna cervical, es «fundamental tratar dolores de cabezas, jaquecas, migrañas…» porque «está todo unido».

Según Martínez, «la osteopatía trata de encontrar los orígenes y los factores que mejoran y empeoran una lesión y, sobre todo, tratarla desde varios puntos de vista para que sea efectivo. En la osteopatía no hay protocolos, y cada paciente acude a la consulta con una lesión y en cada sesión lo tratamos con un abordaje diferente por eso yo creo que funciona tan bien».

Según la osteópata, cuando el paciente tiene chasquido o crujido de la mandíbula acompañado de dolor, dolores de cabeza que antes no tenía, incluso se despierta por la noche con dolor cervical o de cabeza, tiene alteraciones del sueño o padece de sensación de bloqueo cervical, es susceptible a tratarse con osteopatía.

Si estos síntomas se prolongan en el tiempo «cada vez empeora más la lesión y cada vez como que ocupa más zonas del cuerpo». Pueden ser síntomas aislados o puede ser un cuadro que cuanto más tiempo pasa más se instaura y más complicado es de resolver. 

Luisa del Rosal.

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