España recibió a 1962 desde el reloj de Córdoba

Una retransmisión radiofónica a nivel nacional desde la plaza de las Tendillas al resto de la geografía dio paso a un nuevo año

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España entera recibirá a 1962 a los acordes de nuestro reloj. Había sido inaugurado el 29 de enero de 1961 (a pesar de que figura 1960 en el conjunto escultórico que circunda la esfera). Nos referimos al mundialmente famoso reloj de Las Tendillas, que el día de su puesta de largo concitó gran curiosidad y afluencia de público. La prensa local se hacía eco, días previos a Nochevieja que «el paso de un año a otro será marcado en esta ocasión por los acordes de nuestro reloj. Los ya famosos, en todo el mundo, rasgueos del cordobés Juanito Serrano y el no menos popular slogan `Mejores no hay´ en la voz de otro paisano, Matías Prats, marcarán este solemne momento en que 1961 cederá paso a 1962«.  Así, antes de cumplir su primer año de funcionamiento, el reloj más atípico de cuantos poblaban la geografía española, por lo original, iba a ser el encargado de dar las doce campanadas (mejor dicho, los doce rasgueos de guitarra) que sustituian a las consabidas campanadas. 

Se haría una retransmisión radiofónica a nivel nacional desde la plaza de José Antonio al resto de la geografía patria, como se decía en aquellos tiempos de desarrollismo.

«España entera tomará las clásicas uvas a los compases de nuestro flamenco reloj, porque las más importantes emisoras nacionales han elegido las `campanadas´ del más original, único en el mundo. El reloj Philips como muchos le conocen«. Y además, sería el estreno del reloj señalando por vez primera el paso de un año a otro, al haberse inaugurado oficialmente y con una masiva afluencia de cordobeses y de paisanos venidos de poblaciones cercanas en las postrimerías del mes de enero de ese mismo año.

«Celebremos con alegría, con la sana alegría de una guitarra cordobesa, la llegada de este año nuevo que deseamos feliz para ustedes. En la plaza de José Antonio recibiremos con ilusión a 1962 despidiendo a 1961 con las clásicas y tradicionales uvas, que este año serán también las uvas Philips. Philips le obsequia con sus mejores deseos con las 12 uvas en el establecimiento de D. Crescencio Marrodán, Concepción 9, durante todo el día 30 y el día 31 en la misma Plaza de José Antonio«. Se trató de una inmensa estrategia comercial en toda regla de la casa Philips desde el mismo momento de la inauguración del reloj, con su letanía «mejores no hay», y en la que redoblarían esfuerzos de cara al último día del año y a la difusión de la excelencia de su producto por todo el país a través del éter.

Y ya que estamos en harina, ¿qué sucedió ese último día del año en que el Madrid dejó de ganar Copas de Europa, mientras el Benfica empezaba a escribir su historia con letras de oro? ¿Cómo pasaron los cordobeses las últimas horas de 1961? Nos lo explica con todo lujo de detalles la Hoja del Lunes del 1 de enero de 1962: «Anoche, a las once, en la Real Iglesia de San Pablo, se celebró la Vigilia general de fin de año de la Sección Adoradora Nocturna. Ofició la santa misa, el prelado de la diócesis, monseñor Fernández Conde y García del Rebollar, que dio comienzo a la una de la madrugada. El inmenso templo se hallaba totalmente ocupado de fieles. Se distribuyeron centenares de comuniones.  La Real Iglesia de los Misioneros del Corazón de María, lució nueva, magnífica instalación eléctrica en sus tres naves. Por la tarde, en la iglesia del Juramento, también hubo un piadoso acto de acción de gracias al Arcángel San Rafael, por la providente misericordia del Señor para con nuestra ciudad durante el año 1961.También este gran templo se ocupó totalmente por fieles cordobeses, deseosos de patentizar su gratitud al Arcángel Custodio, porque un año más, su palabra jurada de Guardián y Custodio de la ciudad, se ha visto cumplida. Poco antes de la media noche, millares de personas ocupaban la plaza de José Antonio, para celebrar la entrada del nuevo año a los acordes de las doce campanadas del reloj flamenco, cuya original melodía de guitarra fue transmitida por radio Córdoba a casi todas las emisoras españolas. La casa instaladora del citado reloj, distribuyó infinidad de bolsas con uvas entre el enorme gentío que en la expresada plaza aguardó el toque de las campanadas».

Al día siguiente, el Córdoba incidía en que al indicar el reloj en la plaza de José Antonio la entrada del año nuevo «se desbordó el regocijo del pueblo, cantándose y bailándose con gran optimismo, mientras, además de las doce uvas de la suerte, se brindaba con los clásicos montillanos. Después las calles de Córdoba volvieron a cobrar animación a lo que contribuyó como decimos, la benignidad del tiempo. También estuvieron animadisimas las fiestas de fin de año celebradas en casinos y hoteles y otros centros de reunión, especialmente la que tuvo lugar en el Círculo de la Amistad. Pese a la cantidad de público que se echó a la calle y a las reuniones celebradas, no hubo que lamentar ningún accidente desagradable en la Nochevieja, que transcurrió dentro de la alegría peculiar, en un ambiente de absoluta normalidad». Y así fue la historia de las primeras campanadas (o rasgueos) del reloj de la actual Plaza de las Tendillas en la Nochevieja de 1961. Incluso Marifé de Triana rindió homenaje a tan singular reloj en su canción Carillón de Córdoba. Han pasado 60 años desde entonces y no todos con idéntico éxito…

Carlos García Merino

Fotos: Framar. Colección del autor

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