Coronavirus en Córdoba: Un problema añadido a la despoblación en la provincia

El miedo a contagiar a sus mayores y la imposibilidad para llevar a cabo el teletrabajo por cuestiones técnicas ha retrasado las visitas de los nativos

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J. Peña

Ante la actual crisis del Covid-19, de la cual todos hemos sido víctimas, los hay que han sufrido más que otros. Los principales afectados por la situación han sido los pueblos, tanto el público general como los dueños de locales que han tenido que cerrar durante la época de aislamiento.

Arturo Vegas, geógrafo, ha llevado a cabo un estudio sobre el impacto de la mortalidad por coronavirus en pueblos. Según comenta el investigador en una entrevista, el impacto del virus agravará la despoblación. Esto es debido tanto a la población envejecida de los pueblos como a la subyacente crisis económica, que obligará a muchos vecinos a abandonar los municipios más pequeños. «Aun nos basamos solo en teorías porque no se conoce todavía ni siquiera el comportamiento del virus a nivel médico”, comenta el geógrafo.

“Mucha gente volvió al pueblo, pero no todos. Algunos vecinos se quedaron fuera por miedo a contagiar a sus abuelos y familiares mayores. La población aquí es muy mayor.”, asegura Isabel Ruiz, panadera en Aguilar de la Frontera.

Por otro lado, Tomás Guiarte, diputado del Congreso por Teruel Existe, aseguró que el teletrabajo podría ser una excusa perfecta para que los ciudadanos emigraran a sus pueblos natales, pues no había ningún compromiso laboral que los mantuviera en la ciudad. Sin embargo, el hecho de que las conexiones sean más pobres en municipios, en cuanto a cobertura móvil o banda ancha de Internet, supone un obstáculo para esta práctica.

“A las afueras de La Carlota ha habido problemas de conexión por ser un ADSL anticuado, ya que la fibra no llega. Tenemos una antena que sirve como repetidor de la antena en Córdoba y suministra la conexión a pueblos cercanos. Está en el punto más alto de la aldea, que casualmente, es nuestro edificio”, nos cuenta Lázaro Muñoz, propietario de un bar en Aldea Quintana.

Se han llevado a cabo incluso proyectos contra esta crisis, como es el caso de Comunal. Comunal es un proyecto de innovación social llevado por el Gobierno de Navarra, junto con otras instituciones como la Fundación La Caixa, que buscan la forma de repoblar las zonas rurales contra la crisis del Covid-19. “El resumen de este programa sería la creación de espacios e iniciativas de las que pueda beneficiarse el conjunto de la ciudadanía, que servirá para fomentar modelos de negocio innovadores, sociales y viables, que permitirá fijar población en los municipios”, afirma Jesús Mª Rodríguez, director general de Administración Local y Despoblación.

Aunque durante el confinamiento la despoblación en pequeñas localidades ha sido una realidad, ahora, durante la “nueva normalidad”, junto con la época vacacional, la situación ha cambiado por completo. “Está viniendo al pueblo la misma gente de siempre. Al haberse cancelado las fiestas y las ferias, la gente no se mueve de pueblo en pueblo. Por tanto, el negocio nocturno se ha potenciado”, comenta Martín Pulido, vecino de La Carlota.

“Nosotros en el bar estamos teniendo menos clientes que el año pasado, pero hay más pedidos a domicilio. La gente prefiere quedarse en casa. Optamos por el servicio a domicilio ante la situación, y eso ha hecho que, incluso durante el confinamiento, hayamos igualado los ingresos del año pasado. Al final, los portes de envío se compensan con los pocos gastos del bar”, asegura Lázaro.

No hay más que mirar las webs de viajes, tanto en autobús como en tren, para ver que todos los vehículos que se dirigen a pueblos van más llenos que nunca. Además, aplicaciones de comercio compartido como BlaBlaCar o Amovens están plagadas de viajes a municipios cercanos. Lucena, Montilla, Montoro… estas localidades son las grandes protagonistas de los viajes veraniegos.

“Hay más gente porque hay casos de chavales que estudian fuera que han vuelto al pueblo con su familia. Personas que trabajan fuera también han pasado aquí la cuarentena. En nuestro caso no ha sido un verano diferente. Con el tiempo, la gente se ha relajado.”, afirma Lázaro.

“Se ha notado la diferencia porque ha venido mucha gente de vacaciones. Hay más gente en bares este año que otros”, asegura en contraposición Isabel Ruiz.

En definitiva, es innegable que los pueblos han pasado por una gran crisis paralela a la que todos hemos vivido. La población envejecida de los pueblos ha jugado un papel fundamental durante esta época de cuarentena. Además, el aislamiento tecnológico que tienen algunas localidades ha jugado muy en contra de que muchos de sus vecinos volvieran de otros lugares a asistir a clases online o teletrabajar. Por eso, se están tomando medidas con el fin de repoblar estos municipios que más han sido afectados. Porque, en efecto, este virus lo paramos entre todos.

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