Sí, ir al supermercado te sale más caro

La cesta de la compra se ha encarecido un 4,1% respecto al año anterior

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Puesto del mercado de La Corredera
Puesto del mercado de La Corredera Foto: Miguel Valverde

LAURA GARCÍA – INSITU DIARIO

Colas interminables, desconcierto y miedo. La semana del 13 de marzo las imágenes de supermercados diáfanos al acabar la jornada daban la vuelta al mundo y se repetían en cascada a medida que la emergencia sanitaria iba aterrizando en los distintos territorios. Las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se repetían en cada aparición televisiva: «Que no cunda el pánico, por favor, el abastecimiento está asegurado».

Dos meses y medio después, el mercado arroja números que no son sino reflejo de la realidad del sistema económico en el que vivimos. El aumento de los precios en la cesta básica de la compra es innegable, y lo es porque así lo dicen los datos: según los últimos números revelados del Índice de Precios al Consumo (IPC) a niveles desagregados, el precio de los bienes esenciales -denominados por el INE como «bienes covid-19»- ha aumentado en un 4,1% en comparación con el año anterior, fruto de un aumento de la demanda y una subida de los costes intermedios.

Paralelamente, la economía agregada daba signos de desaceleración. Según datos de mayo, España, y también Andalucía, han experimentado una deflación de 0,9% derivada del parón en la actividad económica.

Evolución de los precios en un año. Fuente: INE

Según Jesús Miguel Lasarte, profesor de Economía de la Universidad Loyola de Córdoba, estas subidas impulsadas por los comercios han podido tener tres origenes: hacer frente a los costes de un mayor despliegue logístico que garantice el suministro ante el aumento de dicha demanda; aumentar sus beneficios, de cara a tener más reservas ante un posible escenario económico más adverso en el futuro; o bien, que fuese producto de la escasez puntual de un producto, lo que se produjo más frecuentemente al inicio del confinamiento con el problema de los temporeros. No obstante, asegura que, probablemente, » no solo haya influido una causa, sino todas en mayor o menos medida». Además, considera que «al tratarse de una situación excepcional y temporal, la propia vuelta a la normalidad deberia corregir paulatinamente la pérdida de poder adquisitivo de las familias por la reactivación gradual de otros sectores hosteleros y la consiguiente disminución de la demanda en supermercados».

Fuente: INE

Por su parte, Francisco Martínez, presidente de Facua en Córdoba, señala que, en una situación tan excepcional y crítica, «el Gobierno debería hacer comprobaciones de mercado en esos productos básicos para chequear que lo que se está haciendo es totalmente ilógico. Es muy fácil conocer los márgenes con los que se trabaja y el aprovechamiento que se pueda hacer de eso». El sentir general de las reacciones del mercado al aumento de la demanda, tratándose de artículos de primera necesidad, es de completa frustración y desacuerdo. «Si nadie hace nada por evitar que esto influya directamente en la capacidad de compra de las familias, al final pasa lo que pasa… así hemos visto colas interminables de personas siendo atendidas por los servicios y comedores sociales, personas que nunca habían tenido que acudir a estas ayudas y a las que no les ha quedado otra solución», añade Carmen María Aguayo, directora técnica de la Unión de Consumidores de Córdoba.

FOTO: RAM

Reactivar la economía, ¿a través del ahorro?

Según Martínez Lasarte, el impacto en el ahorro de esta subida de precios «será leve por su carácter temporal», pero lo que realmente se tornará definitivo en la recuperación económica «será el impacto en la desigualdad de los hogares y la efectividad del Gobierno para proteger las rentas«. En palabras del profesor, «si las medidas llevadas a cabo por el Gobierno son eficaces para proteger las rentas de los hogares, esto mejoraría las expectativas en el tercer trimestre de este año, por lo que la recuperación del consumo y la reactivación de la actividad económica podrían sufrir un fuerte rebote. De lo contrario, podríamos encontrarnos en un escenario con una alta proporción de hogares que han perdido buena parte de sus ingresos y han tenido que emplear ahorros pasados para adquirir productos básicos, que además han tenido un precio más elevado. En este caso, la salida de la crisis sería más desigual«.

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