El alma de la enfermería

Las enfermeras de los servicios de urgencias han velado por la salud de todos 24 horas al día en los momentos más duros de la pandemia

0
José Ángel Lázaro

Ser enfermera es tener pasión, vocación y formación. Nuestros cuidados, la prevención y promoción de la salud están presentes a lo largo del ciclo vital de una persona desde que nace hasta que muere y hoy lo hemos dejado claro a toda la sociedad manifestándolo con hechos y adaptándonos a esta nueva realidad de una manera rápida y eficaz.

Decía Florence Nightingale que la observación indica cómo está el paciente; la reflexión indica qué hay que hacer; la destreza práctica indica cómo hay que hacerlo y que la formación y la experiencia son necesarias para saber cómo observar y qué observar; cómo pensar y qué pensar. Hoy más que nunca sus palabras están a la orden del día.

La pandemia mundial que vivimos desde 2020 nos ha hecho a todos reflexionar, poner sobre la mesa las destrezas prácticas y conocimientos de la enfermería, relativizar muchas cosas, poner en su justo lugar otras. Hemos puesto sobre la mesa el gran valor de la Enfermería, su formación, sus capacidades y su gran experiencia que la ha hecho abanderar en primera línea esta pandemia. Hemos visto a pecho descubierto el alma de la enfermería. Y estamos empezando a valorarla en toda su extensión.

Las palabras de Florence Nightingale resuenan con más modernidad que nunca porque efectivamente “qué pocos hombres y mujeres comprenden, tanto en las cosas grandes como en las pequeñas, lo que significa estar al frente (…)”. Las enfermeras lo han comprendido, han liderado siempre y por ello me siento orgulloso de ser enfermera y como tal haber podido aportar como colectivo nuestro trabajo, el trabajo de todas y cada una de nosotras.

La labor de las enfermeras está siendo fundamental para el control y fin de esta pandemia, hemos realizado miles de pruebas diagnósticas PCR y test , un seguimiento minucioso de los casos en centros residenciales y educativos con una gran labor de acompañamiento y asesoramiento, minimizando el impacto del virus en estos centros a través de las gestoras de casos y enfermeras referentes escolares, hemos rastreado cientos de casos positivos con una labor de seguimiento de casos y contactos impresionante por parte de todas las enfermeras de atención primaria guiadas por las enfermeras del equipo de epidemiologia, nuestras enfermeras de los servicios de urgencias han velado por la salud de todos 24 horas al día en los momentos más duros de la pandemia y toda la enfermería de primaria ha continuado con su labor asistencial tanto en domicilio como en el propio centro, ahora seguimos al frente con un objetivo claro, alcanzar la inmunidad de nuestra población con una campaña de vacunación sin precedentes.

En cada mano cogida con un EPI puesto, cada palabra de aliento en una llamada, cada rastreo hecho con corazón, cada herida curada, cada vacuna inoculada con cariño, la Enfermería ha evidenciado lo que ha aportado y sigue aportando: una atención humanizada y necesaria en momentos críticos.

Desde el primer momento manifestamos paciencia, vocación, empatía y perseverancia sin saber qué ocurría en esos primeros días y con miedo, sí, por qué no decirlo, pero siempre movidos por nuestra extraordinaria vocación de servicio a los demás. Pusimos sobre la mesa profesionalidad, entrega y vocación. Así, hoy echando la vista atrás, tras más de un año desde que la palabra COVID se coló en nuestras vidas y viendo el camino que nos queda por recorrer, las enfermeras tenemos algo claro: la enfermería está llamada a hacer grandes cosas, lo estuvo en el pasado, lo está en el presente y lo estará en el futuro. Y hoy más que nunca crece nuestro orgullo por la profesión más bonita del mundo y por la decisión que un día tomamos de CUIDAR a los demás.

Hemos demostrado algo imprescindible para la salud de la sociedad: la calidad, la calidez y la humanidad de nuestra atención y la necesidad del trabajo en equipo. Todas y cada una de vosotras habéis sumado y aportado un grano de arena imprescindible en este año y medio que llevamos reinventándonos, avanzando y cuidando.

En estas líneas quiero reflexionar sobre lo que hemos pasado todos: interminables jornadas de incertidumbre, dolor, rabia, días sin tomar aire, días confinados en una carrera sin control contra el virus, separados de nuestras familias, con emociones a flor de piel y tratando de no caer apuntalando la moral de todos entre todos. Y aun así hemos estado codo con codo y hemos salido a flote demostrando nuestro potencial como expertas del cuidado. Gracias por tanto a todas y cada una de vosotras.

La enfermería siempre da esperanza, siempre tiende una mano, te aporta una palabra de aliento y transmite HUMANIDAD. Hemos estado a la altura de lo que somos y para lo que vivimos. Con dos palabras sencillas quiero terminar. GRACIAS por vuestro trabajo y por vuestra dedicación y sobre todo FELICIDADES por ser enfermeras, por haber elegido esta profesión y por haber situado los cuidados como pilar de la solución.

José A. Lázaro. Director de Cuidados del Distrito Sanitario Córdoba y Guadalquivir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here