El arqueólogo Manuel León vincula los vinos Montilla-Moriles con los sistemas de producción de la Bética Romana

Además, ha detallado que algunas producciones de vino reposaban y se estabilizaban con aportes de 'defrutum', que era una reducción de mosto

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l arqueólogo investigador de la Universidad de Cádiz (UCA) Manuel León ofrece la conferencia 'In vino veritas', junto a una cata científica con las variedades Mulsum, Sanguis y Mesalina. Foto: Europa Press

El arqueólogo investigador de la Universidad de Cádiz (UCA) Manuel León ha ofrecido la conferencia ‘In vino veritas’, junto a una cata científica con las variedades Mulsum, Sanguis y Mesalina, en la que ha destacado que la tradición enológica del marco Montilla-Moriles de Córdoba descansa, en parte, sobre los sistemas de producción de los vinos que se producían en la Bética Romana.

Así lo ha afirmado en el edificio municipal de la calle Rey Heredia en la capital cordobesa, dentro del programa ‘Kalendas’, que desarrolla el Instituto Municipal de Turismo (Imtur) durante el mes de junio. El investigador ha asegurado que la producción tanto del vino como de otros productos permanece «inalterable, a grandes rasgos, desde la época Julio-Claudia hasta el siglo XIX».

León, gerente de Arqueogastronomía e investigador del Grupo de Ingeniería Química y Tecnología de Alimentos de la UCA, ha establecido asimismo otras similitudes al apuntar que «al igual que los vinos de Montilla-Moriles se producen en grandes contenedores de cemento, en la época romana los vinos fermentaban en grandes recipientes globulares que eran de barro, de cerámica, denominados ‘tolium'».

Además, ha detallado que algunas producciones de vino reposaban y se estabilizaban con aportes de ‘defrutum’, que era una reducción de mosto, y aprovechaban el velo de flor para la producción. Este es un procedimiento en el que trabaja actualmente la citada Arqueogastronomía con la Universidad de Cádiz.

En lo que respecta a la presencia de los vinos de la Bética Romana, donde se incluyen los de las villas romanas, en otros lugares del Imperio Romano, el arqueólogo ha precisado que «hay constancia de que la exportación era mucho menor que otros vinos, porque la estructura del vino que había en Córdoba no soportaba esos grandes viajes al Mediterráneo central y otros puertos».

A este respecto ha señalado al hecho de que «algunos autores indican que lo que se exportaba mayoritariamente era ‘garum’ y el vino de la Bética quedaba prácticamente para la fachada Atlántica de la península, el interior de la península y, lógicamente, la propia Bética».

«Hay documentado un menor nivel de exportaciones que en otras zonas, como la Tarraconensis, con unas características que aguantaban mejor los viajes transmediterráneos», ha explicado León, quien ha comentado que el nivel de exportaciones de los vinos se está revisando y estudiando, dado que se ha documentado el uso de ánforas de salazones para transportar los vinos béticos.

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