El bailarín Antonio Ruz lleva al Gran Teatro este sábado Pharsalia, una coreografía como canto antibelicista

Se trata de una pieza que llega en un momento relevante de la trayectoria del artista, cuando aún nadie imaginaba que estallaría tan cerca el conflicto bélico en Ucrania

Pharsalia
Foto: IMAE

La compañía de danza contemporánea de Antonio Ruz presenta mañana sábado en el Gran Teatro Pharsalia, una coreografía concebida como “un canto antibelicista a la danza como arma de liberación y de energía salvadora”, y también, “una reflexión crítica sobre la barbarie y la crueldad en la sociedad actual”, en palabras de su creador, que mantendrá un breve encuentro con el público al término de la función para atender sus preguntas. El bailarín y coreógrafo cordobés, Premio Nacional de Danza 2018 en la modalidad de Creación, trae a su ciudad natal su primera producción de gran formato, estrenada con gran éxito hace poco más de un mes en los Teatros del Canal de Madrid. Se trata de una pieza que llega en un momento relevante de la trayectoria del artista, que empezó a esbozar este proyecto a comienzos del 2021, cuando aún nadie imaginaba que estallaría tan cerca el conflicto bélico en Ucrania.

“Hacednos, si queréis, enemigos de todas las naciones, pero apartad de nosotros la guerra civil… ¡Tan miserable es salir vencedor de una guerra civil!”. Esta sentencia la escribió el cordobés Marco Anneo Lucano (39-65 d. C.), nieto de Séneca, en la única obra suya que ha sobrevivido hasta hoy, la Pharsalia o Bellum Civile, un poema épico inacabado de diez cantos sobre la guerra civil entre Julio César y Pompeyo que ha generado muchos significados e interpretaciones a lo largo de la historia. Su vigencia hoy, señala Ruz, “destila un claro mensaje de invocación a la libertad y de rechazo a la tiranía”. Tomando como punto de partida el texto de Lucano, este trabajo coreográfico indaga en el concepto de guerra desde un enfoque alegórico, poniendo al cuerpo al servicio de conceptos cotidianos como el conflicto, la crisis, la resistencia, la tensión o la evasión. Pero el ser humano explica el coreógrafo “no se conforma con su estado de guerra, y es ahí cuando aparecen en escena los vestigios de la belleza, de nuestra esperanza”, aspectos que también se muestran en su Pharsalia.

Con una propuesta escénica y de vestuario contundente y una creación musical original que viaja entre lo épico y lo electrónico, once bailarines de diversos estilos, edades y cinco nacionalidades distintas transitan coreografías cargadas de violencia, sutileza y teatralidad, lanzándose, con toda la fuerza de su físico a una fiesta del combate. “Cuerpos en guerra que evocan paisajes de una belleza extraña y a la vez cautivadora”, resume el creador. Formado en la capital cordobesa en flamenco y danza española, Antonio Ruz saltó después a la escena clásica y contemporánea de la mano de Víctor Ullate, en cuya compañía llegó a ser primer bailarín. En 2001 comienza a trabajar en el Ballet del Gran Teatro de Ginebra y en el Ballet de la Ópera de Lyon y, en 2006, regresa a España para ingresar en la Compañía Nacional de Danza, bajo la dirección de Nacho Duato. Desde 2007 mantiene una interesante relación creativa como coreógrafo y bailarín con la compañía berlinesa Sasha Waltz & Guests. En 2009 crea su propia compañía de danza, con la que ha presentado sus trabajos en Europa, África y América del Sur y con la que el creador ha desarrollado su discurso dramático uniéndolo a su particular visión de la música. Entre sus últimas creaciones cabe destacar Electra (2017) para el Ballet Nacional de España, Ostinato (2018) para La Mov Compañía de danza, In Paradisum (2021), para la Compañía Nacional de Danza y La noche de San Juan (2021), coproducción de la Fundación Juan March y el Gran Teatro del Liceo.