El ‘califa del cosplay’ con más de dos millones de visitas

Francisco José Fernández es ‘PirateCat’, un cordobés que tiene más de 90.000 suscriptores en Youtube y vídeos con más de dos millones de visitas

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Francisco José Fernández, ‘PirateCat’. Foto: Miguel Valverde

El Cosplay es un concepto de origen inglés que se utiliza en nuestra lengua para referirse a la tendencia o el hábito de disfrazarse como entretenimiento. Procede de la expresión ‘costume play’, que se traduce como juego de disfraz.

Actualmente el cosplay puede considerarse como una subcultura. Los integrantes intentan representar una idea o encarnar a algún personaje a través de su vestimenta e incluso interpretando un rol.

Por lo general el cosplay se basa en personajes de anime, el cine, los videojuegos o la literatura. Quien se disfraza y participa de este tipo de acciones recibe el nombre de ‘cosplayer’.

Francisco José Fernández es ‘PirateCat’, un cordobés que tiene más de 90.000 suscriptores en Youtube. Sus vídeos son visualizados por miles de jóvenes, algunos con más de dos millones y medio de visitas. Además, es el canal de cosplay con más audiencia de España.

Francisco José Fernández, ‘PirateCat’. Foto: Miguel Valverde

“Empecé con el cosplay en el año 2011, yendo a eventos. Vi a la gente disfrazarse, aunque ya de pequeño me gustaba, y entonces decidí meterme en esto. Aquí en Córdoba, no había muchos salones manga, lo que teníamos eran los carnavales. Con el tiempo empecé a grabarme a mí mismo, en los eventos me vieron y les gustó y ya me contrataron para subir videos”, cuenta Fran.

El nacimiento del cosplay

El cosplay surgió en la década de 1970 en los llamados ‘comic markets’ de Japón, a cuyos encuentros muchas personas comenzaron a asistir con disfraces. Con el tiempo la tendencia se popularizó en todo el mundo y llegó a distintos ámbitos.

En la actualidad el cosplay aparece en casi todos los grandes eventos vinculados al cómic. También es habitual que haya fanáticos que se disfracen para asistir a estrenos de cine o al lanzamiento de novelas fantásticas. Incluso existen concursos de cosplay donde los mejores trajes son premiados.

Francisco José Fernández, ‘PirateCat’. Foto: Miguel Valverde

“Tengo más de 20 o 30 cosplays, que los he interpretado yo. Y he podido grabar a más de mil perfectamente. Tengo 84 eventos grabados, entonces es una cifra bastante alta”, asegura Fran.

En Japón, por otra parte, hay restaurantes y bares cosplay en los cuales las camareras y los camareros atienden disfrazados a los comensales. En estos establecimientos se siguen ciertos rituales para que los clientes vivan una experiencia diferente en contacto con los ‘cosplayers’.

La complejidad de los disfraces

Si bien a simple vista el cosplay es algo divertido, el proceso de creación de los disfraces es largo y muy trabajoso, especialmente para quienes deciden hacerlo por su cuenta. Cabe aclarar que la mayoría de los ‘cosplayers’ elaboran sus propios disfraces, ya que esta etapa es una parte fundamental de la experiencia.

En cualquier caso, dado que no es algo económico o inmediato, es importante tener bien claro el personaje al que deseamos representar con bastante antelación. Esta decisión no es fácil, ya que a veces no basta con escoger al que más admiremos, sino que debemos decantarnos por aquél con quien compartamos la mayor cantidad de características físicas, o bien a uno que nos sea posible encarnar con nuestro cuerpo.

Francisco José Fernández, ‘PirateCat’. Foto: Miguel Valverde

“Para mí, esto es como los carnavales. Te los pones porque te gusta. Al fin y al cabo en los eventos se hace eso, te disfrazas y te paseas porque es tu hobby. Y esa es la finalidad principal, divertirte”, comenta Fran.

Esto no significa que debamos escoger un personaje muy parecido a nosotros, parte de la diversión reside en transformarnos en otro ser. Lo importante es mantener los pies sobre la tierra con respecto al presupuesto y la complejidad que supondrá el proceso de elaboración del disfraz. En otras palabras, los personajes humanos se prefieren a un dinosaurio o un monstruo, aunque los cosplayers más osados pueden embarcarse en cualquier proyecto.

El cosplay se diferencia mucho de una fiesta de disfraces tradicional, en particular por el grado de atención a los detalles que los fanáticos suelen prestar a los trajes de sus héroes. Lejos de ser una representación del aspecto general de los personajes, suele ser un reflejo casi perfecto de cada disfraz, con la paleta de colores tan amplia como la original y materiales dignos de admirar.

“El cosplay es un arte, muchas empresas sacan personajes fáciles de hacer para que la gente se disfrace y se los ponga, y así consiguen promoción. Hay pocas personas que viven de este mundo, es muy complicado”, cuenta Fran.

Francisco José Fernández, ‘PirateCat’. Foto: Miguel Valverde

Para trabajar a este nivel en un disfraz es necesario contar con imágenes de referencia, algo que hoy es fácil de conseguir. Ya sean capturas de pantalla una película o un videojuego en el que aparece nuestro personaje favorito, o bien dibujos hechos por otros fans, hay muchas opciones. Para dar con los detalles más pequeños se recomienda buscar dibujos publicados por los creadores del personaje en medios tales como revistas o libros, donde suelen tener un acabado mayor.

“Creo que tuve un golpe de suerte, a raíz de un vídeo, subió todo en cadena. Yo soy una persona ambiciosa, y quiero seguir haciendo esto, por todo el apoyo que hay detrás. El cosplay y la producción audiovisual va de la mano. Esto no es de ser un ‘bicho raro’, al principio de los 2000, si que se consideraba algo extraño. Pero eso ha cambiado ya”, finaliza Fran.

Álvaro Castilla/Fotos: Miguel Valverde

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