El eslabón perdido del modernismo industrial catalán, el Museo del Aceite de Cabra

Juan Cobo, el propietario de la sede del museo, nos cuenta la historia del singular edificio

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Cabra es un municipio cordobés con una rica historia. Este lugar alberga uno de los lugares más curiosos e interesantes de Córdoba, el Museo del Aceite «Molino Viejo». Juan Cobo es, junto a sus hermanos, el actual propietario del edificio que un día fue una prestigiosa fábrica de aceite y de vino.

El Museo Molino Viejo se ubica en uno de los edificios más antiguos de la provincia y se inauguró en el año 2000. Juan Cobo desea contarnos la historia de la sede del museo, la cual se construyó con la intención de usarse como bodega de vino y fábrica de aceite. Según nos cuenta, una serie de industriales catalanes llegaron a Cabra en 1895 con el fin de encontrar una zona agrícola para construir una fábrica. En aquella época, acababa de surgir la línea férrea del tren del aceite por lo que la ciudad se convirtió en una zona adecuada para producir y transportar el mismo. «En el año 1902 crearon la fábrica, en un principio decidieron centrarse en la producción de aceite para, más tarde, combinarlo con la producción de vino», nos cuenta Juan Cobo.

El edifico, actualmente conocido como la sede del Museo del Aceite, fue diseñado por el prestigioso arquitecto catalán, Pau Monguió i Segura. Tal y como relata Cobo, Monguió era un gran amigo de la familia catalana y había trabajado con ellos en anteriores ocasiones, llegando a construir la Casa de Pallarés para ellos en la provincia de Castellón. El arquitecto siguió el estilo característico del modernismo catalán de la época para construir la fábrica, sin olvidarse de darle su toque personal, unos grandes rombos colocados en cada fachada que Monguió solía usar como sello. El catalán usó grades ventanales orientados hacia el sol naciente y al poniente junto con grandes columnas de piedra y ladrillo, creando un gran contraste con los edificios de adobe de la zona. Por otro lado, Cobo nos cuenta que, cuando su familia adquirió la fábrica, comenzaron a recuperar, poco a poco, los edificios de la fábrica, añadiendo recreaciones de escrituras propias de culturas productoras del aceite de oliva como son la griega, la romana o la egipcia.

Según nos cuenta Cobo, el diseño del catalán fue, probablemente, la causa de que la bodega fracasara. «Las bodegas andaluzas solían tener un suelo de tierra y ventanales altos y pequeños ya que el vino no resiste altas temperaturas», explica Juan Cobo en referencia a las diferencias que tenía el edificio de Monguió con el resto de bodegas de la época. En menos de 20 años cerraron la bodega y crearon la fábrica de aceite en el mismo recinto. Además, Cobo nos cuenta que, actualmente, «la industria del vino en esta zona esta en retroceso, el viñedo esta retrocediendo en beneficio del olivar». Esta es la razón por la que, a día de hoy, solo se produce aceite en esta fábrica.

La fábrica de aceite de la familia catalana perduró en Cabra hasta el año 1975, cuando el propietario de la misma se arruinó completamente y se vio obligado a venderla. Fue entonces cuando el padre de Juan Cobo se aventuró a su compra sin conocer la historia que tenía la misma. «Cuando vimos las maravillas que tenía esta fábrica, las antigüedades y la curiosa arquitectura supimos que era algo especial», afirma el actual propietario.

En el año 2000 se decidieron finalmente a abrir al público el recinto. El Museo del Aceite cuenta con tres grandes salas. En la primera de estas podemos encontrar reproducciones de las ánforas utilizadas por los romanos hace mas de dos mil años para transportar el óleo de la bética, fotografías de la antigua fabrica y paneles referidos a las diferentes culturas de la cuenca mediterránea.En la segunda sala, la favorita de Juan Cobo, encontramos una curiosa colección de 242 envases de hojalata litografiados entre 1917 y 1975. Por último, en la tercera sala podremos encontrar diferentes molinos, prensas, destacando una prensa de viga del siglo XVII de considerables dimensiones; además de una colección de tinajas y la profunda bodega.

En el año 2013, la Diputación de Barcelona contactó con la familia Cobo para la investigación de su fábrica, estudiando de esta manera la historia que hoy hace único este lugar. Al confirmar que se trataba de la única fábrica de estilo modernista catalana que se ubicaba fuera de Cataluña, la diputación de la ciudad condal decidió editar un libro con la colaboración de la Diputación de Córdoba para relatar la historia de esta bodega. El Museo del Aceite esta abierto al público todos los días de 9:30 a 14 horas de la mañana. Además, también estará disponible la tienda del museo, donde se podrán adquirir diferentes aceites y muestras, en el mismo horario. Tal y como afirma el propietario del local, «el Museo del Aceite es una visita imprescindible para conocer la historia del aceite y del modernismo»

J.F.FRAILE

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