El eterno problema de las cafeterías de la UCO

Trabajadores en paro, proveedores sin cobrar y estudiantes hartos de la mala gestión arrastrada durante años

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Manifestación a las puertas del Rectorado. Foto: Miguel Valverde
Manifestación a las puertas del Rectorado. Foto: Miguel Valverde

El cierre indefinido de la cafetería de Filosofía y Letras y la del campus de Rabanales ha supuesto la convocatoria de movilizaciones. Tras más de dos años de servicios mínimos, tanto trabajadores como estudiantes se han visto obligados a manifestarse por sus derechos y ante una situación muy precaria.

Tanto desde el Frente de Estudiantes como el sindicato UGT señalan el origen de esta situación en los recortes y la externalización de los servicios de la universidad. Esto hace que los servicios que se dan no sean los más beneficiosos para el estudiantado, si no los más rentables económicamente para las empresas privadas que los llevan. Por ello exigen a la universidad que se preste el servicio de cafetería garantizando los derechos de los trabajadores.

Manifestación a las puertas del Rectorado. Foto: Miguel Valverde
Manifestación a las puertas del Rectorado. Foto: Miguel Valverde

“Si vamos a contar con presencialidad lo que queda el resto del curso, exigimos poder acceder a todos los servicios por los que pagamos en nuestra matrícula. No toleraremos que la UCO se quede de brazos cruzados cuando el derecho a tener una cafetería de los estudiantes y los derechos de los trabajadores a unas buenas condiciones laborales son vulnerados por una empresa que recibe dinero público”, dice el Frente de Estudiantes en un comunicado enviado a los medios.

Treinta años trabajando en la universidad lleva Antonio Perea, delegado sindical de UGT en representación de los trabajadores y afectado por un problema que estos arrastran de cinco cafeterías que posee la UCO. “Después de tanto tiempo detrás de la barra no tengo ningún tipo de derecho. Han pasado numerosas empresas que ya arrastraban deudas, licitan las cafeterías y la universidad no se hace responsable de nada”.

Antonio Perea. Foto: Miguel Valverde
Antonio Perea. Foto: Miguel Valverde

Las deudas con la Seguridad Social que tienen estas empresas son muy grandes y aún así llegan y se hacen cargo de estas cafeterías que tienen un total de 29 trabajadores. Cuando las licitan, la gente se va a la calle y no les pagan a los proveedores. Después llegan otras empresas interesadas, pero finalmente no se hacen cargo por todas las deudas que tienen.

“Hasta el día de hoy no hay empresa, los trabajadores estamos en paro, tenemos complicaciones con los ERTES porque nos metieron después del estado de alarma. La impresión que nos da todo esto es que la empresa se va a quitar del medio, como siempre”, comenta Antonio.

Los precios del menú de la cafetería rondan los catorce o quince euros. Los estudiantes muchas veces no pueden pagarlo y se van fuera de la facultad a comer. Pablo Fernández, coordinador interno del Frente de Estudiantes de Córdoba comenta: “los estudiantes no podemos permitir esta situación de precariedad para las familias trabajadoras, al fin y al cabo son familias nuestras también. El cierre de la cafetería conlleva problemas para estudiantes de clase trabajadora”.

Manifestación a las puertas del Rectorado. Foto: Miguel Valverde
Manifestación a las puertas del Rectorado. Foto: Miguel Valverde

“La solución es que la UCO haga presión a la empresa. Si se negaran a abrirla, que extingan el contrato y la universidad asuma la gestión. La UCO no sabe nada, solo tenemos su silencio y no dan solución a sus trabajadores y estudiantes”, dice Pablo.

Años de confrontación que parecen no tener fin y que como siempre afecta a los que más abajo están. Familias que no llegan a fin de mes y estudiantes sin ingreso alguno.

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