El Gran Teatro vibra con la Compañía de Manuel Liñán

¡VIVA! es un canto a la libertad, donde los patrones de género en un mundo cosificado como el flamenco, se rompen desde la alegría y el gozo

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La Compañía de Manuel Liñán en el Gran Teatro. Foto: IMAE

Esta jornada de sábado tuvo lugar en el Gran Teatro el espectáculo de Manuel Liñán con su compañía, ¡VIVA! Un canto a la libertad del movimiento, donde lo femenino es abrazado como propio, desde el cuerpo masculino, donde los patrones de género, en un mundo cosificado como el flamenco se rompen desde la alegría y el gozo, creando nuevos terrenos que, aunque inexplorados, no nos resultan lejanos.

La danza se mezcla con un flamenco alegre y desenfadado. «La más bonita de las mujeres» gritan los cantantes. Una oda a la mujer flamenca, andaluza y un guiño al colectivo LGTBI. El público rompe a aplaudir asombrado por lo que está viendo. Continúa el espectáculo, con un tono incluso comediante. La obra rompe con todos los estereotipos posibles, arriesgando en un mundo tan complicado como el flamenco.

La Compañía de Manuel Liñán en el Gran Teatro. Foto: IMAE

Una transformación que construye un cuerpo que anhelamos, a través de una caracterización inspirada en la mujer flamenca, para así poder realzar nuestra manera de expresarnos. Una transformación que no siempre implica una manera de enmascararse, sino más bien una desnudez.

En clave de celebración, Liñán propone la pluralidad del baile, las distintas formas y la singularidad de cada una de ellas. Y lo hace junto a seis bailaores-bailarines, que son los encargados de explorar y bucear en este universo fascinante de lo femenino, visto desde lo masculino, y exponer así estas dos identidades, que forman parte de su propia naturaleza.

La Compañía de Manuel Liñán en el Gran Teatro. Foto: IMAE

El espectáculo tiene unos detalles muy cuidados. Detrás, hay un excelente equipo. La música de Francisco de Vinuesa, la iluminación de Gloria Montesinos o el vestuario de Yaiza Pinillos entre otros.

En ¡VIVA! hay numerosos momentos mágicos, como por ejemplo los solos de la compañía. Los zapateados son una clara declaración de principios y el braceo te hipnotiza. O cuando toda la compañía, ya desprovista de vestidos y pelucas, interpreta un sobrio y varonil zapateado.

Álvaro Castilla/Fotos: IMAE

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