El partidazo del año: Covid-19 contra el deporte

Josep Pedrerol: "El deporte estaba parado"

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J. Peña

Al hablar sobre la cuarentena actualmente podemos escuchar dos opiniones muy polarizadas: un suceso casi traumático que ha quedado ya algo lejano o una catástrofe que está por volver a ocurrir, como egipcios a la espera de la próxima plaga. Durante nuestro tiempo confinados hemos podido conocer tantas situaciones como personas han vivido este terrible suceso. Mensajes de apoyo, ánimo, resistencia, pesar, estrés, depresión… cada uno ha sobrellevado el duelo de diferentes formas en función de su situación personal.

Una de las razones por las que se han vivido tantas situaciones de inquietud, aburrimiento e impotencia durante el encierro en nuestras casas es la falta de uno de los principales motores del entretenimiento actual: el deporte.

Todo tipo de deporte de competición fue suspendido, así como clausuraron todos los eventos públicos como partidos oficiales, torneos o conciertos. De hecho, esto supuso un gran problema de cara al cronograma deportivo. En vista a la situación, se tuvo que alterar por completo el calendario para cuadrar todas las fechas tanto de este año como del siguiente. Incluso celebraciones y premios al mérito deportivo tales como el Balón de Oro o el The Best fueron cancelados.

De hecho, no tardaron demasiado en dispararse las alarmas una vez se supieron de los contagios de grandes personalidades. Algunos de estos fueron deportistas tan icónicos como Kevin Durant, jugador de la NBA para los Brooklyn Nets, o Pepe Reina, antiguo portero de la selección española y actual jugador del Aston Villa.

El deporte se ha convertido en una actividad de vital importancia para nuestra sociedad actual. Tanto a nivel sociocultural, por lo que implica su función de entretenimiento, como a nivel económico, por todos los ingresos que suponen para los equipos e incluso para las ciudades donde se celebran los partidos y torneos.

Es decir, el deporte supone una unión entre distintas personas, y una excusa para socializar. El hecho de que no haya podido continuar durante la pandemia ha supuesto un ambiente de crispación constante entre los seguidores más fieles. Esto implica menos tema de conversación, no solo entre los ciudadanos, sino también de cara a las noticias y programas televisivos.

Sin ir más lejos, el chiringuito de jugones, el programa de deporte líder de audiencias en España presentado por Josep Pedrerol en Mega, cerró por dos semanas durante el mes de marzo, según aseguraba, porque “el deporte estaba parado”.

Y no solo las cadenas de televisión han perdido dinero por no poder emitir partidos oficiales. Muchos bares y comercios de hostelería en general ofertaban, como reclamo principal, la posibilidad de disfrutar de todas las jornadas de las diferentes ligas que se emitían en emisoras privadas, pudiéndolos ver en compañía de amigos y familiares.

Y he de admitir que yo no soy precisamente un gran fan del deporte, pero su impacto en la sociedad es innegable. Recuerdo que, a pocos días de permitirnos salir a correr, tenía asumido que todo el mundo iba a estar hablando del virus que nos había mantenido aislados de la sociedad durante meses.

Fue entonces cuando me crucé con un par de hombres que iban comentando, con bastante preocupación, que aún no se sabía cuando iban a reanudar la temporada de La Liga de fútbol español. En ese momento comprendí lo muchísimo que ayudaba el deporte a distraer a la gente de los problemas y desgracias que vivimos a diario. Problemas políticos, crisis, guerras y demás tragedias podían desvanecerse durante 90 minutos, ni más ni menos.

Hoy en día, muchas ligas de los diferentes deportes se han ido retomando alrededor del mundo. Aun así, seguimos encontrando inconvenientes como nuevos contagios o la tan rumoreada segunda cuarentena que puede estar por venir a raíz de los recientes rebrotes.

Es por eso por lo que se están tomando medidas drásticas pero efectivas para evitar este tipo de situaciones. El caso más llamativo es el que ha ocurrido de mano de Adam Silver, presidente de la NBA, que ha llevado a cabo un «proyecto burbuja«. Esta iniciativa consiste en confinar a todos los jugadores de 22 equipos en el mismo sitio durante el periodo de duración de la liga. Las salidas están restringidas a casos extremos y se realizan pruebas al personal tanto al salir como al entrar.

El lugar donde está ocurriendo este aislamiento es ni más ni menos que Disney World, el complejo turístico más grande del mundo. Aquí los jugadores convivirán hasta el 12 de octubre para evitar cualquier riesgo de contagio, como sí ha ocurrido en el panorama del fútbol europeo.

En definitiva, la vuelta de la competición a nuestros salones es un acontecimiento digno de celebrar. Se espera que esto suponga también un aumento de turismo e ingresos en general de cara a mejorar la economía, pues podríamos decir que el Covid-19 no está utilizando precisamente un juego limpio.

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