«El público no va a ser consciente de lo que necesita y eso va a provocar que muchos artistas dejen de crear»

El escultor cordobés José María Serrano describe cómo su proceso creativo se ha visto afectado por el confinamiento

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Foto: José María Serrano Carriel
Foto: José María Serrano Carriel

LUCÍA MONTILLA – INSITU DIARIO

En esta segunda entrega de ‘Estado de arte’, el escultor cordobés José María Serrano Carriel describe cómo su proceso creativo se ha visto afectado por el confinamiento y qué futuro augura al arte a raíz de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

Son muchas las profesiones que de golpe y porrazo han visto cortada toda su actividad y fuente de ingresos económicos, además de vivir en un constante estado de preocupación y desmotivación. Esto se hace especialmente duro en el intrínseco mundo del arte que tanta implicación e inspiración necesita. ¿Habrá hecho del confinamiento su nueva musa?

José María Serrano Carriel lleva dedicándose profesionalmente al mundo de la escultura desde los años 90. Fue entonces cuando empezó a trabajar por encargo y desde entonces se ha mantenido así. No es un artista que se mueva por galerías. Considera que trabajar de forma particular es un «lujo» porque los clientes le dan «libertad para crear».

Foto: José María Serrano Carriel
«Vientos de cambio» es una de sus esculturas más conocidas. Foto: José María Serrano Carriel

Cree que la obra de un escultor es personal porque es «lo que nos hubiera gustado tener cerca». Concretamente, su arte bebe de la ciencia y trata de dar una respuesta a las preguntas existenciales: ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos?

Aunque su escultura comprende tanto el realismo artístico como el arte figurativo, el artista insiste en que «siempre dejo que sea la obra la que cuente la historia». Emocionar y transportar a otro lugar a quien observa una obra no es tarea fácil. Para ello, el artista intenta darle a cada pieza «lo que necesita para que exprese al máximo el sentido que yo quiero darle».

Su procreso creativo no ha cambiado mucho porque, según él mismo, «me dedico a no parar de crear» y «el estar en casa y no poder moverme me obliga a seguir trabajando«. Las medidas de prevención adoptadas por el Gobierno han motivado que el escultor no abandone el proceso creativo en ningún momento.

Su rutina apenas se ha visto alterada porque prácticamente tiene el estudio en casa. «Los artistas estamos muy acostumbrados a estar recluidos en el estudio«, asegura. Reconoce que echa de menos algunos materiales como moldes, resina y pasta de modelar que, aunque aún tenga en casa, poco a poco se está quedando sin material para seguir modelando.

Modelar consiste en dar forma a materiales blandos y maleables; mientras que moldear es una técnica por la que, a través de un molde, se reproducen figuras idénticas.

Asegura que la cuarentena ha hecho que reflexione aún más sobre su obra y que empiece a crear «por el placer de contemplar algo bello». Ahora está haciendo una escultura cuyo único motivo es que «me apetecía tener esa pieza en mis manos». «No hay que buscarle más metáfora ni más historias», añade. Explica que esta nueva pieza es una «plasmación de una recreación de un personaje de cine que siempre me ha gustado mucho».

Estos largos días de encierro le han servido para retomar obras que estaban paralizadas. «Encargos, trabajos y el tiempo de entrega de otros proyectos me hacían que las dejara un poquito aparcadas», continúa. Ahora, después de mucho tiempo, considera que puede «meterles mano» y acabarlas definitivamente porque estas obras «necesitan su tiempo y no prisas».

Piensa que ahora mismo lo que está haciendo es «crear por crear» porque, aunque tenga varios monumentos en proceso para ayuntamientos, «sé que algunos de estos proyectos no saldrán». A pesar de que el trabajo este finalizado y preparado, cree que «no va a llegar a buen término porque todo ha cambiado y todo va a cambiar mucho más» cuando se ponga fin al estado de alarme.

Actualmente su mayor preocupación es la creatividad, «que no deje de trabajar». Piensa que «la venta no creo que sea muy relevante, o sea, la obra está hecha y cuando se quiera comprar, se comprará».

Asegura que en el mundo del arte se vienen tiempos difíciles porque serán los artistas quienes «más vamos a sufrir cuando todo esto pase». Aunque ahora mismo «estamos creativos y estamos creando en casa», cuando llegue la realidad será una «pena» porque «para nosotros el arte es tan importante como respirar«. En palabras de Serrano, el arte es «lo que ha hecho ser humanos a los simios que nos levantamos de la sabana».

Garantiza que siempre ha intentado que sus obras sean muy personales y que «las tengan solo los clientes y sean ellos los que disfruten de la obra». Sin embargo, las redes sociales le han hecho descubrir una nueva forma de crear comunidad. Cree que está llegando el momento de «dar ese paso a que la obra sea más general».

«Yo pensaba que de esa forma no se podía entender bien el arte, pero ahora creo que es una forma genial de acercar la obra al público«, confiesa. Divulgar arte te permite llegar «a un público muy amplio que está deseando ver la obra». Según él mismo, esto hace que el siguiente paso sea «ir a verla personalmente a la exposición o al sitio al que el artista la lleve. Esto es muy importante para los artistas, y sobre todo para los escultores, porque la venta particular es complicada«.

«La venta de una escultura no es tan fácil como la venta de un cuadro. Siempre hay una pared, pero la gente no tiene espacio en casa para tener una obra de determinadas dimensiones».

Aunque siempre ha compartido en sus redes sociales el proceso creativo por el que va dando forma a sus obras, cree que «ahora mismo no es el momento de enseñarlas». El escultor evidencia que a veces «se le da más importancia al ego del artista» que a que la pieza sea «bonita o esperanzadora para el espectador».

Cree que el arte ahora es más necesario que nunca y esto se demuestra cada vez que «la gente sale a los balcones a cantar, a oír música o visita museos virtualmente». Considera que «la relación humana va a necesitar más al artista y a la obra de arte porque el contacto se va a perder mucho«. No obstante, «el público no va a ser consciente de lo que necesita y eso va a provocar que muchos artistas dejen de crear». «Es un mundo que se nos va a cerrar de una forma apocalíptica en el tema artístico», reflexiona.

Un último pensamiento: «El arte fluye y es como la vida. Nadie puede ponerle un muro a un árbol: el árbol crecerá y seguirá creciendo; el muro se caerá y el árbol seguirá creciendo; y si ese no crece, crecerá otro. La vida fluye y el arte fluirá también.

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