La reciente subida de la electricidad ha afectado a los bolsillos de los cordobeses, una subida que llega acompañada por la caída de las temperaturas, cuando las estufas son más necesarias que nunca. Sin embargo, esta difícil situación por la que pasan muchas familias cada vez que llega la factura de la luz no es algo reciente y son muchas las que se encuentran en situaciones trágicas y que pierden la esperanza.

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María Dolores Gómez Rojano se siente «en un limbo». Se le acabó el contrato de trabajadora en un servicio de limpieza, ya que ninguna empresa quiere hacerse cargo de la licitación porque «hay una deuda muy grande». Sin embargo, no está en el paro y no puede beneficiarse de las ayudas al no estar despedida, según ha explicado esta mujer que sufre las consecuencias del abandono de un grupo de trabajadores por parte de una empresa.

Su marido se encuentra en el paro desde la crisis inmobiliaria y recibe 430 euros al mes, lo que asegura que es «la única cantidad que entra en su casa». Sin embargo, la mayoría de ese dinero va al pago de la hipoteca, que es de 400 euros. Una situación de a la que por más que buscan solución le es complicado salir. Según María Dolores, su marido no encuentra trabajo porque además tiene una edad en la que es difícil encontrarlo.

«Hay mucha desesperación, no digo que tenga depresión, pero hay días muy malos»

En cuanto al pago de las facturas y las hipotecas «tengo un problema gordo con el banco, porque ellos quieren cobrar y yo ahora mismo no tengo dinero», se lamentaba esta mujer cordobesa que asegura que sus hijos le ayudan a pagar las facturas aunque no viven con ella. «La luz me la pagan mis hijos, pero ellos tienen sus vida hecha y no tienen por qué mantenerme a mi después de todo lo que hemos luchado en la vida y toda la vida trabajando, sin ellos tendría la luz cortada».

Para comer, María Dolores busca la ayuda de sus hermanos con la pensión que le proporcionan a ellos, a cambio de ayudarles en casa. «Les hago la comida y me la traigo a la casa», ha explicado entre lágrimas. Además, debido a que su empresa le debe dinero, cuando va al banco se encuentra con la desoladora realidad, la falta de ingresos sin los que no pude pagar facturas y comprar comida para subsistir.

«Todo el mundo te da una palmadita en las espalda y te dice que te comprende, pero eso no es así»

María Dolores no ha recibido ningún tipo de ayuda, a pesar de que fueron a Cruz Roja para pedirla y le dijeron que los trámites tardaban un mes, una fecha para la que espera estar trabajando. «Yo estoy fatal con la cabeza, no estoy muy centrada y me encuentro mal».

Josefina Uceda también conoce la problemática que conlleva pagar las facturas a final de mes cuando no se tiene ingreso alguno, ya que en 2011, se le acabó el contrato y dejó de trabajar al no encontrar empleo. Ella se encuentra en este estado extremo porque este año entra en la edad de jubilación. «¿Dónde voy a trabajar?, con la edad que tengo y como estoy de artrosis y de muchísimas cosas».

«Cobré lo que tenía que cobrar y no tuve paro porque no tenía derecho, luego se me acabó el dinero que gané y además mi madre se cayó y se puso mala. Mi tío también estaba mal y me tuve que ir a vivir con él para cuidarlo. Más tarde, vendimos la casa de mi madre y se vino a vivir conmigo», ha afirmado.

Josefina no tenía nada y vivió durante ocho años de lo que cobraba su madre. Su suerte empeoró cuando ella falleció, ya que tuvo que buscar otras alternativas. «Hasta que mi madre murió en mayo, han sido ocho años que hemos estado viviendo de lo suyo, hasta que mi hijo se fue. Mi hijo mayor está en el paro y cobra lo mismo que yo de la ayuda de exclusión social de la Junta de Andalucía, solo el grande trabaja». Sin embargo, en diciembre del año pasado, Josefina dejó de recibir la ayuda, la cual le terminó y a día de hoy le ha dejado con cero ingresos.

«Estoy harta de llamar para pedir cita y hablar con la asistenta social de la Junta y no hay manera. La ayuda que tenía era de cinco meses y la van a volver a revisar para saber si está en las mismas condiciones y me la pueden volver a dar. Ahora mismo no tengo nada y estoy comiendo con lo que tenía en el congelador».

La única ayuda que recibe es la del bono social para poder pagar la luz, del cual se beneficia desde hace dos años. No obstante, a veces ha estado con la luz cortada alrededor de una semana y ha tenido que pedir dinero a familiares o amigos.

«Pago casi todos los meses con retraso y el mes que he pagado ahora es del mes anterior»

Por su parte, el portavoz de Andalucía entre Todos, Manuel Ortega, critica al Ayuntamiento de Córdoba de no llevar a cabo una acción para favorecer el pacto de precios de la electricidad y que estos se estabilicen. «Cuando hablamos de pobreza energética no nos referimos a personas que no puedan pagar la luz solamente, nos referimos a ese conjunto de trabajadores pobres que hay en la ciudad de Córdoba y que tienen ingresos por debajo del umbral de la pobreza, menos de 600 euros mensuales«.

«Se van a encontrar ahora con un facturón de la compañía eléctrica y les va a ser imposible pagarlo»

Así, acusa al Gobierno de establecer una estrategia neoliberal que empobrece a la población. «En Barcelona y en Cádiz se ha constituido por parte del ayuntamiento una operadora de energía eléctrica para que no se le suba la tarifa a los abonados a ella y en Barcelona incluso se va a bajar», ha informado Ortega.

Además, Manuel Ortega, en calidad de presidente de la Asociación Stop paro/pobreza Andalucía, ha informado de que la comunidad andaluza está entre las comunidades que más indicadores de pobreza energética tiene y que casi el 40% de la población cordobesa se encuentra en situación de pobreza, del que un porcentaje muy elevado se encuentra en pobreza energética.

Esta situación de dificultad que viven muchas familias no solo afecta a no poder tener el hogar a temperaturas adecuadas o a hacer un uso normal de la luz, sino que también conlleva procesos de desahucios o viviendas que no tienen salubridad. Por lo tanto, «el consumo de electricidad tiene que ser acorde con las necesidades que tienes porque la vivienda no te protege de esas indecencias», ha asegurado Ortega.

Por otro lado, la asociación ha pedido un informe de evaluación de los edificios del conjunto de viviendas sociales que tiene la Junta de Andalucía, ya que en barrios enteros se observan las humedades y falta de aislamiento energético. Este hecho repercute en la posibilidad de mantener la vivienda en condiciones óptimas y que las facturas de la luz sean muy altas.

Población que siendo trabajadora no consigue llegar a los niveles de superación de la pobreza

Así, Ortega ha explicado que el recibo de la luz no para de subir desde que se privatizó el sistema eléctrico del Estado. «Se colocan determinados personajes que el único mérito era conocer o ser amigos de los que eran gobernantes en ese momento a partir de la escalada de la luz es bestial y, casualmente, esos gobernantes son miembros ahora de esos consejos de administración.

Por ello, desde Asociación Stop paro/pobreza Andalucía buscan la autonomía de las personas en situación crítica, para que sepan moverse y desenvolverse a la hora de pedir ayudas. Además, actúan también como organismo de presión cuando los servicios sociales «no les dan la respuesta o la salida adecuada».

En cuanto a las ayudas, el portavoz ha explicado que para solicitar muchas de ellas es necesario hacer un informe de exclusión social o de emergencia habitacional. Asimismo, para obtener el bono social hay que «hacer un papeleo burocrático inmenso y farragoso para que te descuenten un 1% o 2%, lo que tampoco resuelve nada«.

«El bono social es un auténtico chiste»

Por esta razón, el presidente de Stop Paro/Pobreza Andalucía pide que tanto la Junta de Andalucía como el Gobierno Provincial implementen programas y estrategias a largo plazo para trabajar contra los factores e indicadores que generan esa pobreza y que acaben con «políticas de escaparate».

La subida del precio del kilovatio hora (kWh) de electricidad en lo que va de enero alcanza ya el 38,4%, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción sobre la evolución de la tarifa semirregulada PVPC. La tarifa media del kWh en los primeros 13 días de enero representa 18,62 céntimos (impuestos indirectos incluidos), frente a los 13,45 céntimos del mismo periodo del año pasado.

Con estas cifras, la factura mensual del usuario medio representaría 19 euros más que hace un año. Así, el recibo supondría 87,33 euros, un 27,7% por encima de los 68,40 euros que pagaba el mismo usuario con las tarifas de los primeros 13 días de enero de 2020. El perfil de usuario medio utilizado por FACUA es el resultado del análisis de varias decenas de miles de facturas de viviendas habitadas. Consume 366 kWh mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kW.

Estos datos asustan, ya que las bajas temperaturas y el confinamiento de los ciudadanos contagiados de Covid-19, que tienen que hacer cuarentena, necesitan dar calor a los hogares cordobeses. Sin embargo, para muchos de ellos se trata de decidir entre pasar frío o comer. Una realidad a la que cada vez son más las familias que se tienen que enfrentar, en un contexto en el que la esperanza por un futuro prometedor, no hace sino apagarse.

Belén Tobajas

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