Influencers: la responsabilidad de los líderes de opinión

La educación de la audiencia de mano de figuras influyentes es esencial para el desarrollo y la diversidad social

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J. PEÑA – INSITU DIARIO

YouTube e Instagram se han convertido en la nueva televisión. Las figuras catódicas de antes son las figuras digitales de la actualidad, los conocidos como «influencers«. Se trata de una persona que se ha hecho famosa por medio de una plataforma de contenido digital y que influye, como su nombre indica, en su audiencia de forma directa.

A diferencia de la televisión, Internet no tiene un filtro. La página personal de cada uno es independiente y su contenido no es prohibido a no ser que se comentan infracciones de carácter discriminatorio o derivados. Es por ello por lo que cualquier individuo con un mínimo de relevancia puede influir directamente, de forma positiva o negativa, a la masa que la sigue. A raíz de esto se han originado escándalos como el de Marinayers, una influencer con 1.722.000 seguidores que aseguró que el agua deshidrataba. Esto se hizo viral y fue el hazme reír de Internet durante un tiempo, pero hubo personas que se lo creyeron.

El hecho de que la relación entre audiencia y figura se haya estrechado tanto con la posibilidad de feedback de mano del nacimiento de la Web 2.0 ha cambiado por completo el paradigma al que estábamos acostumbrados, donde nosotros recibíamos la información y no teníamos forma de influir en ella. Es decir, se han formado vínculos.

Hay una cercanía que implica mayor confianza, lo cual es bueno, pero crea una falsa sensación de familiaridad con la figura. Alejandro Fernández, famoso youtuber, decía en una entrevista que esta relación es asimétrica. «Mi audiencia me conoce a mí pero yo no los conozco a ellos«, reconocía.

La mayoría de influencers son jóvenes cuya fama les ha llegado casi de ninguna parte. No están preparados para gestionar a una gran audiencia y lo que esto supone. Los líderes de audiencia, todos en general, tienen que ser modelos de conducta. Aunque las personas deberían tener sus propias opiniones, cometer sus propios actos y seguir su propia moral, es algo que no ocurre. Por ello, es importante ser lo más correcto posible y tener cuidado con lo que dices. Quizás no quieras tener esa responsabilidad pero existe.

Por ejemplo, si haces una broma que puede resultar dañina para un determinado colectivo o grupo de personas, tienes que aclarar que es una broma. No solo por evitar, o al menos intentarlo, que dicho colectivo no se moleste, sino para que tu audiencia entienda que no va en serio, que está mal y que no lo reproduzcan. Es el famoso «niños, no hagáis esto en casa«.

Hay que entender que, de nuevo, no conoces a tu audiencia. Por ello, debes moderarte. Quizás por el contenido que produces, por el tono o por el humor, piensas que es un producto dirigido a un público determinado, pero te equivocas. South Park es uno de los shows más inadecuados que han existido, por lo que se emitían a altas horas de la madrugada, pero, aun así, antes de cada capítulo había un aviso que decía “Todos los personajes y eventos de esta serie (incluso los que están basados en personas reales) son completamente ficticios e irracionales. Todas las voces de las celebridades son pobres imitaciones. El programa a continuación contiene lenguaje soez y debido a su contenido les recomendamos que no lo vean”.

Puede parecer algo extremista e innecesario, pero es realmente importante entender que no todo el mundo tiene por qué recibir la información de la misma manera. Las bromas o la ironía son conceptos que no se han desarrollado de igual forma para todos y nadie tiene por qué entender perfectamente lo que pretendes transmitir.

De esta forma nacieron fenómenos como ‘La que se avecina’, que retrataba a la sociedad española de una forma exagerada y ridícula, pero que llenó la boca de jóvenes y niños de comentarios de índole discriminatoria.

Responsabilidad individual

Sin embargo, es una utopía pensar que todo el mundo va a seguir este razonamiento a rajatabla. Cuando ocurre algo polémico, que da que hablar, es frecuente que los líderes de opinión expresen sus pensamientos. Con la llegada de Twitter e Instagram a nuestras vidas, esto ha aumentado exponencialmente.

Por tanto, cuando se desata la polémica, siempre tiendes a escuchar a la persona que tienes en mayor estima. Esto es algo que nos pasa a todos. Cuando un escándalo político sale a la luz, solemos hacer más caso a la opinión del líder del partido por el que nos sentimos representados.

Sin embargo, ellos están sujetos a una censura. Internet es una ciudad subterránea donde las reglas de la superficie apenas les afectan. Es por ello por lo que, cuando el famoso, influencer e incluso medio de comunicación al siguen expresa su opinión acerca de algo, se apropian de su discurso.

Recuerdo a personas defender que ‘La Casa de Papel’ era una buena serie solo y exclusivamente porque el famoso escritor Stephen King dijo que le había gustado. Es esencial educar a la audiencia, explicarles que cualquier cosa que digas es solo y exclusivamente tu opinión y animar a que la gente se informe.

Para poder crear una sociedad autónoma, individual y con personalidad, es necesario empujar a la gente a serlo. Porque de otro modo, ¿en qué nos diferenciaríamos del resto?

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