Juan Miguel Moreno Calderón: «Es más fácil entenderse con los demás que buscar la confrontación»

Casi dos años después de abandonar la política, Juan Miguel Moreno Calderón nos recibe en el aula donde imparte clases de piano a sus alumnos

0

En su zona de confort, en el Conservatorio Superior de Música, se encuentra Juan Miguel Moreno Calderón. Son las doce de la mañana. La música atraviesa las paredes e inunda los pasillos del edificio: Mozart, Beethoven, Bach, Vivaldi. Juan Miguel abre la puerta de su aula. En medio, un piano, instrumento que ha sido fundamental en su vida desde que era un niño. El ex-concejal da clase a sus alumnos, donde se desenvuelve como pez en el agua, mucho más relajado. Nada que ver con el Ayuntamiento de Córdoba, sitio que abandonó el 2 de septiembre de 2019 por recomendación médica.

– Antes de todo, ¿cómo se encuentra?

– Estoy estupendamente gracias a dios y con muchas ganas de hacer cosas relacionadas con mi trabajo, conferencias, seminarios, escribir… Y muy contento la verdad.

Juan Miguel, su vida ha sido bastante intensa y apasionante, con 18 años profesor de piano, con 25 catedrático y con 26 director de conservatorio. Más tarde decidió emprender la aventura política, ¿siente que lo ha hecho todo en la vida, o le quedan cosas por hacer?

– Siempre quedan muchas cosas por hacer, incluso en el mejor de los casos cuando se tiene longevidad, siempre hay cosas bonitas por hacer. Lo importante es que cuando uno llegue al otoño de la vida y mire hacia atrás tiene que sentirse contento y satisfecho de lo que ha hecho y que el balance sea más positivo que negativo.

Juan Miguel Moreno Calderón en su aula. Foto: Miguel Valverde

Me he enterado de que no es muy rockero usted. ¿Los músicos clásicos suelen tener más tendencia a lo calmado?

– Mi madre era profesora de música y mi padre abogado pero era muy melómano, entonces el recuerdo más grande de mi infancia es mi madre tocando el piano y mi padre poniendo música de Beethoven y Mozart. Como es algo que he vivido tan intensamente desde siempre, pues no he ahondado tanto en otros géneros. Aunque me gustan también el jazz y el flamenco.

Juan Miguel, ¿es más difícil tocar en un gran teatro delante de mucha gente, o ser político en una ciudad como Córdoba?

– Me parece muy difícil ser pianista. Cuando me dedicaba a dar conciertos lo único que hacía era estudiar y practicar. Es algo sumamente exigente y muy competitivo. La política también tiene sus claves, son dos mundos tan distintos que es difícil acertar en la comparación. Lo importante es hacer bien las cosas. Yo estoy contento con lo que he hecho tanto en política como en mi vida profesional. Siempre he procurado dar lo máximo y estoy razonablemente contento.

Julio Anguita era un político que la derecha respetaba enormemente, ¿a la izquierda le pasa lo mismo con Juan Miguel Moreno Calderón?

– Salvando las distancias porque yo no me puedo comparar con alguien de su talla, a Anguita lo he admirado siempre y me gustaba ver la coherencia y la integridad que tenía del bien público. Yo humildemente he procurado buscar el entendimiento con todo el mundo, no solo en política, si no también a lo largo de toda mi vida y en todas las facetas. Es más fácil entenderse con los demás que buscar la confrontación, evidentemente sin tener que renunciar a tus principios, pero hay más acercamiento del que nos creemos. Es una manera de vivir que a mi me ha ido muy bien, se la recomiendo siempre a mis alumnos y se la recomendaría a los políticos. Creo que la moderación y el sentido de entendimiento merece la pena buscarlo.

Juan Miguel Moreno Calderón en su aula. Foto: Toni Blanco

Cree usted que hacen falta más tecnócratas en la política?

– Siempre he sido partidario de que haya un nivel de gestión alto, pero las elecciones hay que ganarlas y tienen un componente político muy grande. La gobernabilidad influye mucho en esa capacidad de gestión. Imagino que los partidos políticos intentan conciliar ambas cosas, personas con un perfil muy político que representan los valores o ideales del partido y otro tipo de personas a la hora de gestionar. Yo personalmente me he sentido más identificado con lo segundo que con lo primero, quizá porque he llegado mayor a la política y por mi manera de ser.

¿Se debería apoyar más a la cultura desde las administraciones públicas?

– Sí, siempre pienso que debería ser así y me fijo en países como Francia donde hay un nivel de cuidado a la cultura muy importante. Pero más que ser crítico, me gusta pensar en como han cambiado las cosas desde el inicio de la democracia hasta ahora. Ha habido un crecimiento muy importante en nivel cultural de los españoles y el interés de las instituciones. Queda mucho camino, pero prefiero ver lo bueno que se ha hecho. Hace cuarenta años, ¿cuántas orquestas y auditorios o centros de Arte Contemporáneo había en España? El cambio ha sido espectacular. La cultura y la educación deben ser prioritario para cualquier gobierno, sea del nivel que sea. Todo el mundo tiene que tener un acceso fácil a la educación y a los espacios culturales, hay que seguir ahondando pero hay que valorar lo que se ha conseguido.

Juan Miguel Moreno Calderón en su aula. Foto: Miguel Valverde

– Juan Miguel, ¿cree usted que los políticos han despreciado en alguna ocasión a la cultura, o lo han dejado como algo secundario?

– No solo pasa con los políticos, también pasa en los libros de historia. Es verdad que la cultura se ha dejado como en un margen y parece que es un mundo que le pertenece a la élite y ya no es así. Yo creo que si se tiene una red de acceso a bibliotecas como las que tiene Córdoba, si se tiene acceso a museos y facilidad para llegar a los servicios culturales será mejor para una sociedad. Es verdad que no en todos los países ha habido el mismo grado de sensibilidad con la cultura. En el centro de Europa la cultura está muy presente. En una crisis como la que estamos viviendo, el gran refugio para muchas personas es leer, escuchar música, etc. La cultura, quizás, no es algo tangible pero enriquece enormemente al ser humano y dota a la sociedad de mayor cohesión y es una forma de intentar igualar a las personas en oportunidades.

– ¿Cree usted que la cultura tiene más tendencia a ser de izquierdas?

– Es algo que muchas veces se ha dicho, y quizás haya algunos motivos. En muchos momentos de la historia reciente de España, la izquierda en términos políticos y sociológicos ha sabido transmitir mejor su interés hacia la cultura y la educación. También es verdad que ellos lo utilizan como una superioridad moral y eso no debería ser así. La realidad, es que hay gobiernos de todo signo que se interesan por la cultura, Málaga es un ejemplo de crecimiento cultural enorme y la gobierna el PP. No obstante es un tema que debería hacer reflexionar a unos y otros.

Juan Miguel Moreno Calderón en su aula. Foto: Toni Blanco

– En otra entrevista que hice a unos artistas de Córdoba, me hacían los siguientes comentarios: «No podemos compararnos con ciudades como Granada. No se por qué ocurre que no se apoya a la gente de Córdoba. Lo que me molesta es que se hacen muchas cosas, y te llevan a José Mercé a la Corredera y luego tienes que recortar el precio a un grupo local que lo está haciendo bien o directamente ni los llamas. El poco apoyo que ha habido ha sido para blanquear» ¿Qué le parecen estos comentarios, como artista que es usted y como exconcejal?

– Respeto la opinión, pero que yo recuerde y lo que he percibido desde tiempos de Herminio Trigo, es un legado por la cultura bastante aceptable y mira que han pasado alcaldes. Yo siempre he tenido la sensación de que se tenía en cuenta el tejido local. Es verdad y es humano que un mundo tan difícil y competitivo, todo nos parezca poco. Cuando estaba de concejal, siempre he tenido cuenta sin caer en el localismo, el talento que hay en Córdoba. Por ejemplo cuando pusimos en marcha el Centro Flamenco Fosforito, la Feria del Libro y otro tipo de actividades. También es verdad que puede haber eventos de relumbrón como Cosmopoética o la Noche Blanca del Flamenco nacidos para la candidatura de 2016, pero creo que hay un equilibrio bastante bueno entre lo local y lo de fuera.

– ¿Echa de menos ejercer la política?

– No no (risas), eso es una etapa bonita de mi vida. Para mí el balance es más bueno que malo, una etapa enriquecedora y la recuerdo con cariño. Cuando tomé la decisión de dejarlo, lo pensé muy bien y no, no lo echo de menos. Echo de menos a personas concretas que veía todos los días y a las que quiero, pero yo estoy contento con lo que hago, tengo muchos proyectos en mente y estoy bien así.

– Juan Miguel, ¿volvería a ejercer como político si tuviera la oportunidad o si le llamara Bellido?

– Nunca hay que decir “de esta agua no beberé”. Para mí José María es un amigo al que conozco desde hace mucho tiempo, creo que es un gran alcalde y lo está haciendo muy bien. No quiere decir que haya algunas cosas con las que pueda no coincidir, pues tengo mi propio criterio. Pero lo importante es que le tengo un enorme afecto y mucho respeto y consideración como político. Yo no creo que se de el caso de que me llame porque me conoce bien y sabe que cuando lo dejé fue una decisión muy difícil, porque significaba separarme del Gobierno Municipal y de él, que mostró su confianza en mí. Y debo decir que agradecí mucho la comprensión que tuvo conmigo cuando tuve que dejarlo. Puso el factor humano y la amistad por encima de cualquier otra consideración. Y no lo olvido. Pero para mí aquello es una página pasada y estoy muy contento con mi dedicación actual. Por otra parte, estoy muy agradecido de que os acordéis de un humilde profesor. Contento de poder contar las cosas como las siento. Y una última cosa: cuando uno rebobina, me digo: “¿no tendría que haberme dedicado más a tocar el piano?” Me he dedicado mucho al servicio público y ahora me asalta esa pregunta, así que lo dejo ahí.

Álvaro Castilla/Fotos y vídeo: Miguel Valverde y Toni Blanco

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here