Juegos de azar y casas de apuestas: la droga del siglo XXI

Stop Casas de Apuestas acusa a la Junta de Andalucía de "defender los intereses de estas empresas, que provocan miseria y conflictos familiares"

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Según un informe presentado por el Ministerio de Hacienda a finales de 2020, los juegos de azar representan el 2.3 % del PIB. Esto supone un valor de 23 mil millones de euros anuales y es un sector que no ha dejado de crecer en los últimos años. En el año anterior, los juegos de azar aportaron el 0.9% al PIB del país y más de 1.700 millones de euros a las arcas del estado. Además de aportar gran cantidad de dinero al PIB, es una fuente de empleo a nivel nacional generando empleo directo e indirecto.

El juego de azar se ha incrementado a niveles muy altos en los últimos años. Un crecimiento neto del 30% junto con las apuestas deportivas que implican un 16%. La proliferación de nuevos sitios online sumado a la legislación impuesta desde el Estado ha permitido su crecimiento en un corto período de tiempo.

En pie de guerra contra las casas de apuestas

El pasado 18 de mayo la asociación Stop Casas de Apuestas en Córdoba, calificó como «incitación constante» que puedan existir locales de juego a 150 metros de colegios, como recoge la reciente modificación de la normativa llevada a cabo por la Junta de Andalucía.

Sede de Stop Casas de Apuestas. Foto: Miguel Valverde

La asociación considera que los cambios son «insignificantes» por lo que han acusado al Gobierno andaluz de «defender los intereses de las empresas de las apuestas, que provocan miseria y conflictos familiares, así cómo aumento considerable de la ludopatía en personas cada vez mas jóvenes que caen en ésta adicción, la droga del siglo XXI».

La asociación entiende que el constante incremento de la ludopatía, sobre todo en la juventud, «obliga a una disminución de las casas de apuestas existentes y a mayores restricciones a las apuestas online, por lo que las medidas a tomar no solo han de ser para las futuras licencias de apertura, también tiene que afectar a las hoy existentes, no es admisible que un mismo barrio haya tres o cuatro casas de apuestas».

Además, han pedido a la Junta de Andalucía que modifique el decreto ley presentado en el Consejo de Gobierno, entre otras cosas, aumentando la distancia de este tipo de establecimientos con centros educativos, al menos en 800 metros.

Apuestas calientes y apuestas frías

Las apuestas son tan antiguas como el dinero. Siempre han existido apuestas deportivas, en las aldeas, en los pueblos, en las ciudades y ligadas a competiciones de todo tipo. La Lotería Nacional lleva existiendo en España desde tiempos de Carlos III, que la importó de Nápoles, y ha sido un extraordinario instrumento de recaudación no tributaria y también de ilusión y de esperanza. La lotería, las quinielas o el cupón de la ONCE han pasado a ser una tradición. Pero el problema no está en ese tipo de apuestas.

Los expertos distinguen dos tipos de apuestas: calientes y frías. El juego en frío es una apuesta en diferido, que se resuelve con premio o sin él en un determinado plazo, una semana, un mes, de manera que no genera ansiedad ni entra en juego el siniestro mecanismo de la dopamina, responsable de la adicción.

Irene Ruiz en la Asociación Stop Casas de Apuestas. Foto: Miguel Valverde

El problema de la adicción se da en las apuestas que se realizan en el juego en caliente, presidido por un mecanismo inmediato de acción-reacción. Al consumir habitualmente una sustancia adictiva nuestro cerebro se acostumbra a ella, lo que produce que se suprima su producción normal de dopamina y demanda una dosis de esa sustancia para compensar la pérdida. La abstinencia de esos niveles de dopamina genera ansiedad, que solo se calma con una nueva dosis. Lo mismo ocurre en la ludopatía, que está reconocida como adicción y como enfermedad por la OMS.

Los juegos en frío de ámbito nacional (lotería nacional, quinielas, cupones de la ONCE, etc) están perfectamente regulados y sometidos a estrictas reglas de concesión administrativa, inspección, publicidad, ubicación, diseño y distancia entre locales.

Sin embargo, la regulación de la mayoría de las apuestas en caliente es objeto de regulación autonómica, de manera que el primer problema es que los requisitos cambien de Comunidad Autónoma en Comunidad Autónoma. En todo caso, ni la inspección ni la regulación de locales, ni las condiciones para la obtención de licencias, ni el régimen sancionador es tan riguroso ni está tan medido como en el sector del juego en frío.

Una apuesta, una cerveza

Uno de lo mayores problemas está en los llamados locales mixtos: aquellos que en un mismo espacio reúnen un servicio de restaurante o bar a precios irrisorios, tomar una cerveza puede rondar un euro, y en muchos casos si apuestas, puedes beber gratis.

Miguel Ángel Aguilera en la Asociación Stop Casas de Apuestas. Foto: Miguel Valverde

Poseen grandes pantallas donde ver partidos de fútbol y cuentan además con juegos específicos, de manera que una persona con pocos recursos puede ir a ver el fútbol, tomarse unas cervezas y de paso apostar en las distintas modalidades de juego, máquinas incluidas.

El resultado es que la propia dinámica del local, donde se combina alcohol a bajo precio, ocio, espectáculo y apuestas hace que personas con poca contención de sus impulsos puedan caer más fácilmente en este tipo de adicciones.

Álvaro Castilla/Fotos: Miguel Valverde

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