Justo P. Castaño, investigador del IMIBIC: «Es un error histórico no invertir en investigación»

La inversión en I+D se situó en torno al 1,25% del PIB, un porcentaje que está lejos del que se marcó España para el pasado año 2020, un 2%

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El Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) es un Instituto Sanitario de Investigación creado el 24 de Abril de 2008, a partir de un acuerdo entre la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía y la Universidad de Córdoba, que ratificaron su compromiso para el afianzamiento del IMIBIC como centro de vanguardia y excelencia en biomedicina a través del nuevo convenio firmado el 2 de febrero de 2015.

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En 2011, fue acreditado para la investigación sanitaria por el Instituto de Salud Carlos III cuya renovación se realiza cada cinco años, estando en la actualidad en proceso de re-acreditación.

«El instituto se dedica a investigar problemas de salud mediante aproximaciones experimentales y de investigación clínicas con el objetivo de aportar resultados a los problemas de salud de la población. Mi grupo en concreto tiene como objetivo descubrir cuales son las bases celulares y moleculares de los tumores que están en la interfase entre unas señales que conocemos como hormonas que ayudan al organismo a conocerse y al desarrollo del cáncer y los tumores», dice Justo P. Castaño investigador responsable del grupo GC08 Hormonas y Cáncer del IMIBIC.

Justo P. Castaño con su grupo GC08 Hormonas y Cáncer del IMIBIC. Foto: Miguel Valverde


El IMIBIC, uno de los 32 institutos acreditados en España para la investigación sanitaria por el Instituto de Salud Carlos III, es un espacio de investigación multidisciplinar en el que trabajan conjuntamente científicos procedentes del ámbito universitario y sanitario para la mejora de la salud de los ciudadanos y el desarrollo social y económico de la provincia de Córdoba.

Cuenta Justo que «uno de los principales descubrimientos ha sido identificar algunas moléculas que están mal construidas y que provocan que las células se conviertan en tumorales o las células tumorales en más agresivas. Estas moléculas pueden utilizarse como diana para generar terapias y también sirven como marcadores para conocer mejor el tumor y si este va a ser más grave o va a responder peor a los tratamientos»

Trabajos de laboratorio. Foto: Miguel Valverde

Su órgano de gestión es la Fundación para la Investigación Biomédica de Córdoba (FIBICO), creada el 27 de diciembre de 2007. La misión que tienen es desarrollar un espacio de excelencia científica, potenciando el talento, la colaboración e internacionalización y el fomento de la innovación para resolver problemas de salud desde una perspectiva sostenible y basada en el compromiso social y la igualdad.

«A corto plazo queremos determinar cual es la importancia que tienen la maquinaria que procesan los resultados de estos genes de ARN para generar estas proteínas y específicamente que componentes de las células de espliceosoma está generando su mal funcionamiento. A largo plazo nos gustaría utilizar esto para clasificar mejor los tumores y generar una terapia», comenta Justo.

Científicos del IMIBIC. Foto: Miguel Valverde

Además, pretenden consolidarse como un centro de investigación traslacional y de innovación biosanitaria de excelencia para mejorar la salud y la calidad de vida de las personas.

Para el IMIBIC, la innovación consiste en la introducción en el sistema de un nuevo producto, servicio, o proceso organizativo, que permite garantizar la aplicación efectiva de los resultados de investigación de manera que se traduzca en un beneficio real para la salud de los ciudadanos.

Su política de I+D+i se construye sobre los pilares estratégicos de la colaboración multidisciplinar y la medicina de precisión, como bases de un Instituto traslacional con alcance nacional e internacional.

Trabajo de laboratorio. Foto: Miguel Valverde

«El instituto tiene una política muy pragmática, estamos en la interfase entre la investigación más básica y la clínica. Eso significa que los medios de ambos mundos se juntan para que la investigación biomédica vaya más deprisa. Luego tenemos otra política de cuales son las grandes líneas de investigación prioritaria», dice Justo.

La Política de I+D+i del IMIBIC se plantea bajo un enfoque global y transversal y está orientada hacia una perspectiva de mejora continua de la calidad, para lo que cuentan con un sistema de gestión de I+D+i.

Una inversión estancada en España

La inversión en investigación y desarrollo (I+D) se situó en torno al 1,25% del PIB. Un porcentaje que está lejos del que se marcó España para el pasado año 2020, un 2%. Para Justo esto es «un desastre crónico, un error histórico. Los investigadores no tenemos suficiente influencia para que la población empuje a los políticos a cambiar esto. He conocido muchos gobiernos autonómicos y nacionales que han hablado mucho para que el motor de la sociedad sea el I+D+i. La realidad es que es el primer sitio del que se recorta y al que se desatiende, esto es un mal endémico que tiene que solucionarse».

Justo P. Castaño, investigador responsable del grupo GC08 Hormonas y Cáncer del IMIBIC. Foto: Miguel Valverde

Sobre los futuros investigadores españoles, Justo dice que «no me cabe la menor duda de que tenemos la capacidad como país de estar a la altura de los países que están a la vanguardia. Vemos científicos españoles compitiendo con los mejores en Alemania, Francia, Estados Unidos. Si España tuviera los medios suficientes seríamos un país de primera línea, pero no se puede competir contra alguien que tiene un 3% o 4% del PIB dedicado al desarrollo con país que tiene un 1,2% o un 1,3%. Creo que estamos en el momento óptimo en el que la sociedad es consciente de que sin investigación lo vamos a pasar muy mal».

Álvaro Castilla/Fotos: Miguel Valverde

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