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Allá por tierras arcillosas, donde el barro riega las raíces cerámicas de La Rambla. En 1968 se funda un taller artesanal en este municipio cordobés. Álvaro Montaño conserva la esencia más tradicional para trabajar el barro, algo que está a punto de llegar a su fin. Sus dos hijas no continuarán con el ADN alfarero, algo que pone en jaque a la tradición rambleña, pues solo se mantienen tres talleres.

Reportaje gráfico: RAM

Botijos, huchas, cántaros, jarras, platos y «una gran variedad que solo nosotros hacemos». Además de regentar el taller que lleva su mismo nombre, Montaño es el presidente de la Asociación de Artesanos Alfareros de La Rambla.

«Aquí no hay maquinaria, esto es totalmente artesanal». La única electricidad con la que cuenta en el taller es para iluminar y el torno eléctrico «que antes se le daba a pie».

El botijo, una nevera ecológica

El botijo, como Montaño lo llama, «es una nevera ecológica«. Este recipiente artesanal mantiene fresco el agua de su interior sin energía, un bien que puede luchar contra el cambio climático y el exceso del plástico.

Asimismo, aseguro que «el botijo se está poniendo de moda». Un producto que no es más que «tierra mezclada con agua y cocida a 1.000 grados de temperatura».

«El botijo está de moda»

Moldeado en el torno desde los ocho años

Desde los ocho año, un inexperto y curioso aprendiz de alfarero ayudaba a su padre en el taller. «Estábamos solos y había que echarle una mano», recuerda. De esta forma, «nos fui inculcando este oficio y aprendimos todo».

No obstante, esta tradición se encuentra en peligro de extinción. «El mayor problema es el relevo generacional», asegura. El ejemplo más cercano que conoce es el suyo propio. Este ceramista tiene dos hijas y ninguna de ellas mantendrá la tradición alfarera, algo que le preocupa y se pregunta si cuando se jubilen, «¿esto va a seguir adelante o se perderá la tradición?»

«El mayor problema es el relevo generacional»

Para Montaño, el oficio del alfarero es «muy bonito», sin embargo, cree que es difícil para la juventud de hoy en día: «No se aprende en dos días y se necesita mucha práctica». Añade que «no tienen el interés que este oficio merece» y «se decantan por estudiar carreras».

En la actualidad solamente se mantienen en pie tres talleres que se dediquemos a la alfarería tradicional en La Rambla, el 95% son talleres que se dedican a la decoración de cerámica, tanto vanguardista como de menaje de jardinería y de decoración»

Según estudios de expertos, «siempre ha habido alfarería en La Rambla, desde la antigüedad». El subsuelo arcilloso de la zona es proclive para la elaboración del barro y los libros datan la producción de ánforas para el aceite desde época romana. Razón por la que a este alfarero le gustaría que esta tradición «perdure en el tiempo y no se pierda». y entonces pues esperamos que

Proceso de elaboración de las piezas

En la cantera…

El primer paso es traer el barro de la cantera y ponerlo a secar al sol. Una vez que está totalmente seco, se remojaría en el pilón y se extendería en adobes en el suelo durante tres días aproximadamente «para que tome cuerpo» y pierda la humedad, explica Montaño. Una vez está lista la arcilla para trabajarla, se amontona y se conserva en la nave.

En el torno…

A partir de ahí, se abre el abanico de piezas y es momento de humedecer las manos y trabajar en el torno. Botijos, jarras de cuatro picos, cántaros, dornillos, botijas de colgar, jarros de tapadera, monteros, huchas, bebederos para aves, botellas, piletas de colgar…

En el horno…

Una vez las piezas salen del horno, se sacan al sol para endurecerlas y, más tarde, se fijan las asas. Posteriormente y durante 48 horas, sigue el proceso de secado, un proceso que termina a los cuatro o cinco días y serán cocidas a una temperatura de 1.080 grados centígrados.


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