La compañía Atalaya trae mañana al Teatro Góngora su versión de El Avaro de Molière en clave de musical

La obra muestra el lado más mezquino y egoísta del ser humano, y lleva al extremo los problemas generados por el dinero y el poder

El Avaro
Foto: IMAE

La compañía Atalaya, uno de los referentes más sólidos de la escena española, presenta mañana viernes en el Teatro Góngora su versión de El Avaro de Moliére, un montaje en clave de musical que se mantiene fiel al santo y seña del colectivo: las adaptaciones de clásicos y su tratamiento contemporáneo. Al frente, Ricardo Iniesta, premiado director y adaptador, y Carmen Gallardo, una de las actrices más reconocidas del país, que encabeza en este espectáculo el elenco estable de la compañía.

La producción se enmarca dentro de los grandes proyectos del colectivo sevillano que, por primera vez en sus casi 40 años de trayectoria, aborda una obra de Molière, uno de los grandes dramaturgos de la literatura universal. Y lo hace en 2022, cuando se conmemora el cuarto centenario de su nacimiento, al que seguirá en 2023 el 350 aniversario de su muerte. El autor francés no sólo creó un estilo propio, sino que también influyó notablemente en la estructura de las compañías profesionales de Europa. Su obra refleja una profunda crítica contra la hipocresía burguesa y contra lo peor de la alta sociedad a través de la comedia y la tragicomedia, actitud que le granjeó la enemistad del clero y los poderosos. El Avaro es una de sus obras maestras y uno de sus últimos textos. Se trata de una comedia basada en otra de Plauto, Aulularia (o La comedia de la Olla), y tiene como protagonista a Harpagón, un rico y mezquino individuo interpretado aquí por Carmen Gallardo, una gran experta en encarnar roles masculinos. Este viejo vive aterrorizado por un miedo obsesivo a que le roben el baúl donde guarda su tesoro, hasta el punto en que desconfía de sus propios hijos. Como es el caso de Cleanto, que quiere casarse con Belisa, una joven que vive con su madre y están a punto de ser desahuciadas… por el propio Harpagón.

La obra, una de las últimas que escribió Molière, muestra el lado más mezquino y egoísta del ser humano, y lleva al extremo los problemas generados por el dinero y el poder, algo que resulta de indudable actualidad para el público. Al mismo tiempo, en la representación se percibe el maltrato que el avaro da a los empleados, así como su exacerbado sexismo. La adaptación realizada por Ricardo Iniesta mantiene la médula espinal del texto de Molière, pero eliminando las partes que peor han envejecido o que resultan más costumbristas, a la vez que introduce algunos elementos del mordaz guion que Tonino Cervi y Alberto Sordi elaboraron hace 30 años para una película sobre la obra del dramaturgo francés. Por otro lado, en esta versión se potencia el carácter coral de los personajes que acompañan en escena a Harpagón, tal como Atalaya lleva a cabo en sus adaptaciones de clásicos, y aquí con más énfasis al tratarse de un musical.

Atalaya, según los críticos especializados, ha conseguido en sus casi 40 años de existencia crear un estilo propio que se basa en la energía del actor, tanto a través del cuerpo como de la voz, la lectura contemporánea de los grandes textos universales, la fuerza expresionista de las imágenes y el tratamiento poético del espacio, la música y los objetos. A lo largo de estas cuatro décadas que cumplirá en 2023 sus montajes se han representado en más de medio millar de ciudades en 40 países de los seis continentes y ha participado en 180 festivales nacionales e internacionales. En estas cuatro décadas ha recibido más de 60 galardones, entre los que destaca el Premio Nacional de Teatro en 2008 y varios prestigiosos reconocimientos internacionales. En ese mismo año, 2008, Atalaya puso en marcha el Centro Internacional de Investigación Teatral TNT, que ha tomado parte en seis programas culturales de la Unión Europea y que, junto con la propia compañía, suponen el proyecto de artes escénicas más valorado en el baremo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música del Ministerio de Cultura.