El perfil del crítico: ¿Cuándo importa la opinión?

Enrique Alonso, periodista especializado en videojuegos: "Cada texto para mí es un parto terrible"

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Writer typing with retro writing machine. View from above.

J. Peña

Desde el principio de los tiempos, la crítica ha estado ante nosotros. Cuando el padre de Miguel Ángel vio El David después de haberle dicho a su hijo que no se dedicara a tonterías, tenía algo que decir.

Actualmente, el trabajo del crítico es tratar de transmitir los valores de producción artística de una obra a un público determinado. El público al que te diriges y los valores que quieres transmitir dependen completamente del crítico. Podemos entender la crítica como una forma de arte. Al final del día, nadie quiere leer seis textos que digan exactamente lo mismo. Lo más importante es aportar algo al discurso.

Para poder ser crítico, necesitas adquirir un ojo crítico. Este se desarrolla consumiendo muchas obras culturales, sobre todo, leyendo mucho. «El hecho de que un crítico aporte al debate, de que genere una discusión, es lo que genera ojo crítico. Es lo que genera a otros críticos«, asegura Paloma García, periodista y crítica de cine. Es importante empezar a plantearte una obra como algo más. Por ejemplo, una película no debe ser nunca para un crítico un rato de entretenimiento en el sofá. «Pensar el cine es más importante que ver cine«. La cultura evoluciona y nosotros tenemos que evolucionar y adaptarnos junto a ella.

Depende del tipo de crítica, el enfoque es diferente. Hacer crítica literaria, en lugar de técnica o académica, es muy libre. Por ejemplo, los hay que piensan que el arte no lo es todo. Hay que saber hablar también de características, de imagen, de sonido. A fin de cuentas, independientemente del enfoque de tu texto, se trata de establecer un diálogo con la obra y con el propio público. Una comunicación a distintos niveles.

No es un simple texto, es una forma de probarte a ti mismo. Cada reseña supone un desafío, pero solo si tú quieres que lo sea. El punto dulce es que tu texto tenga valor en sí mismo. Dependiendo del crítico, la obra a analizar puede ser lo más importante o un simple medio para un fin, transmitir. De todas formas, una obra siempre tiene algo que ofrecer. Es el deber del crítico sacarle todo el partido a las posibilidades que esta nos brinda.

«Lo esencial es no estancarse», comenta Enrique Alonso, periodista de videojuegos. Un buen crítico es alguien con inquietudes e intereses. Con conocimientos culturales, sociales y políticos que transmitir a su público. «Conocimientos que a simple vista pueden no parecer relevantes, ayudan a entender de forma diferente el medio que estás analizando», nos cuenta Paloma. Es decir, estos conocimientos nos otorgan herramientas para comunicar de nuevas formas. Estas son las cosas que te diferencian del resto.

Todas las obras creativas son importantes, independientemente del medio en el que se sitúen. Un videojuego se puede comparar con una película, y una película con un cómic. Si vetas un medio como crítico, te estás cerrando las puertas a nuevas formas de arte.

Además, hay que intentar salir de la zona de confort. «Cuando haces algo nuevo, la primera vez será un desastre.» afirma Carlos Gómez, redactor especializado en cine. Las crisis artísticas no solo afectan a directores o escritores. Los críticos también sufren de esto. El miedo a no haber entendido bien una obra, o a no saber cómo plasmar tus ideas, cómo transmitirlas.

“La página en blanco. Tengo entre 15 y 20 crisis existenciales en cada texto. Piensas que esto no vale, que es basura. Mejor dedícate a otra cosa. Cada texto para mí es un parto terrible.” se sincera Enrique. Es el síndrome del impostor. A veces las personas no son capaces de asimilar sus logros, por lo que siempre están dotados de baja autoestima y poca confianza en sí mismos. La imagen del escritor tirando papeles arrugados al lado de la máquina de escribir es real, solo que ahora es una papelera de reciclaje llena de documentos Word. Todo forma parte del proceso.

La crítica no la empiezas, fluye. Mientras consumes una obra, apuntas en una libreta o en el móvil. No apuntas frases, solo ideas, elementos de enganche. Cosas que sepas que van a ser vitales para tu crítica. Tu crítica está ahí desde el principio, solo tienes que saber cómo exteriorizarla.

De hecho, llega el momento donde no sabes ver las cosas de otra manera. Mientras leo un libro, juego a un videojuego o veo una película, sin querer lo estoy analizando. Y eso por un lado hace que pesen más los fallos que estás viendo, pero por el otro te hace valorar mucho más un trabajo bien hecho. Es como añadir una capa de profundidad al disfrute. “Se disfruta más la música cuando sabes sobre música y se disfruta más el cine cuando sabes sobre cine.”, nos cuenta Carlos.

Es por eso por lo que la opinión de un crítico es más valiosa que la de cualquier persona sin formación al respecto. Aun así, cada opinión tiene un argumento como base, y eso significa que puedes estar o no de acuerdo con ellos. Conocer distintos puntos de vista y opiniones sobre una misma cosa es una forma de enriquecer tu discurso.

En definitiva, un crítico no es alguien que ve mucho cine y le gusta hablar de él. Es una persona que vive por el medio, y que sabe lo que escribe. Sus comparaciones, sus argumentos, sus conocimientos narrativos y su ojo crítico suelen tener más peso que otros, pues son opiniones objetivas. Pero eso no significa que tengamos que obedecer a los gustos de los demás. A fin de cuentas, el arte es subjetivo.

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