Miguel Acevedo, una vida dedicada a sus pasiones

El pintor expondrá en Córdoba por primera vez si la Covid-19 se lo permite

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Toro pintado por Miguel Acevedo
Toro pintado por Miguel Acevedo

Con cinco años ya pintaba en el suelo y en las paredes, con 12 años se lanzó a hacer una copia de nada más y nada menos que de Las Meninas. A los 24, salió de Córdoba y se fue a Asturias con su mujer, después empezó a frecuentar Navacerrada, donde se dedicaba a pintar en un pueblo y en otro. Ahora, a sus 74 años, el amor por el arte no ha acabado y se anima incluso a aprender a tocar el piano, aunque admite que para aprender bien hay que empezar desde pequeño. Eso sin dejar de lado la pintura, por supuesto, la cual quiere seguir practicando diariamente.

Así es Miguel Acevedo, un pintor cordobés afincado en Madrid. Su amor por la pintura lo ha acompañado desde la infancia, un amor que ha compaginado con el mundo taurino. Por ello, gran parte de su obra está enfocada en pintar a estos animales bravos, cuya anatomía conoce tan bien que es capaz de pintarlos en la postura que desee de memoria.

Amante de su profesión, el pintor asegura además saber cómo actúa cada color de óleo al aire libre según la estación del año que sea. Un manejo de la técnica y las perspectivas que ha conseguido gracias a estar expuesto durante horas al aire libre ocupando su tiempo en hacer lo que más le gusta: pintar.

Tras años de experiencia y siendo conocido internacionalmente, Acevedo admite que es ahora cuando se siente «más redondo» pintando, una tranquilidad que según él llega al final de la vida. Así, el pintor volverá con mucha ilusión a Córdoba para exponer sus últimas obras, en su mayoría cuadros de toros, si la situación de la pandemia se lo permite.

Miguel Acevedo pintando una de sus últimas obras
Miguel Acevedo pintando una de sus últimas obras

Pregunta. ¿De dónde viene su pasión por la pintura?

Respuesta. No tengo ningún miembro de la familia que se haya dedicado a ello. Sin embargo, mi pintor favorito es Joaquín Sorolla, no lo imito pero me apoyé en él como si hubiese sido mi maestro.

P. ¿Por qué se decidió por pintar al aire libre?

R. Porque pintado al natural es cuando se forma la personalidad. Gracias a ello, no quiero presumir ni mucho menos, pero cuando hay un cuadro mío en cualquier galería o en cualquier exposición privada si lo ve alguien por primera vez sabe que es mío.

P. ¿Qué es lo que más disfruta pintando?

R. Los toros. En Córdoba con 18 años me dio por los toros y maté en alguna novillada, pero me di cuenta de que no era lo mío, sino que era la pintura. Por eso pinto tantos toros, a mi me encanta el toro bravo, pero me gusta en el campo, en la plaza no. Es un animal muy noble, yo he estado a metros de ellos para pintarlos en ganaderías. Ya pinto al toro bravo de memoria como quiero, porque lo aprendí bastante bien.

Toro pintado por Miguel Acevedo
Toro pintado por Miguel Acevedo

P. ¿Es exigente con sus propias obras?

R. Cuando yo pinto un cuadro, además de que yo lo pinto para mi, lo hago también para un público y para exteriorizarlo. Si veo que no está conseguido soy el más crítico y el primero que los rompe, les meto la tijera y los rompo. El que no se equivoca no aprende, ya que de la equivocación viene la sabiduría. Todos los días aprendo.

P. ¿Emplea otras técnicas aparte del óleo?

R. Sí, también he hecho acuarela al natural, lo que es un problema. Cuando yo estaba en Asturias hacía mis salidas al campo y con la acuarela como es tan húmeda era muy difícil pintar porque se hacían hoyos en el papel al mojarlo y los colores se venían todos a uno. Por ello, tiré por el óleo nada más, que siempre me ha gustado mucho además del dibujo a carboncillo.

Lienzo del pintor cordobés
Lienzo del pintor cordobés

P. ¿Qué siente cuando pinta?

R. Se sienten muchas cosas, hay días que estás con más ánimos y otros con menos. Como no estés haciendo las cosas bien te pones de mal genio, mi mujer me lo dice (admite Acevedo entre risas).

A veces, lo pagas con las personas que están más cerca y no me doy cuenta. Muchas veces te duele el estómago y tienes como ansiedad, pero no se puede ser así, la edad te va haciendo más templado. A mi edad estoy mucho más curtido, no tengo prisa. Como decía Manolete, «vísteme despacio que tengo prisa».

P. ¿Es para usted un orgullo ser conocido nacional e internacionalmente?

R. Mis cuadros están expuestos por todo el mundo, en América además de en Europa, pero cuando hago exposiciones es muy difícil que yo esté en ellas porque no me gusta. A mí físicamente me conoce muy poca gente porque aunque mi nombre se conoce por ahí fuera y en España, no me gusta mucho la popularidad, soy una persona muy sencilla.

Una de las últimas marinas pintadas por Miguel Acevedo
Una de las últimas marinas pintadas por Miguel Acevedo

P. En caso de que el Covid-19 lo permita, va a exponer por primera vez en Córdoba, ¿qué supondría para usted?

R. Nadie es profeta en su tierra, no pretendo eso ni mucho menos, pero para mi la ilusión es volver a mi tierra a hacer una exposición y mostrar el trabajo que he ido elaborando a lo largo de mi vida.

Además, a Victoria Eugenia, mi sobrina, le voy a hacer un retrato y lo voy a llevar a la exposición. En caso de que se organice sería desde el 15 de mayo hasta mediados de julio en el Círculo de la Amistad.

P. ¿Tiene algún proyecto futuro en mente?

R. No, mi proyecto es pintar todos los días y enterarme de cómo van las galerías para saber donde puedo vender. En definitiva, busco pintar mejor, ¿qué proyecto es mejor que ese? Al final aunque te superes, nunca te ves bien. Te vas exigiendo mucho, cosa que veo bastante bien.

Belén Tobajas

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