Mujeres en el callejero de Córdoba: más del 80% de calles con nombre de persona están dedicadas a hombres

Solo el 18,7% de las calles con nombre de persona llevan el nombre de una mujer

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Un día de lluvia en la Judería de Córdoba
Un día de lluvia en la Judería de Córdoba. FOTO: Laura Martín

A lo largo de la historia, la desigualdad entre hombres y mujeres ha sido evidente y, aunque poco a poco se ha ido paliando está desigualdad, hoy en día no ha sido erradicada al cien por cien. Según Ana López Jiménez en Mujeres protagonistas del callejero de Sevilla, «las desigualdades entre mujeres y hombres se producen en distintos contextos y de manera recurrente, y dicha desigualdad está arraigada en las estructuras y dinámicas sociales».

Araceli Estebaranz Trinidad Núñez explicaban en el capítulo Un material didáctico para aprender el camino de la igualdad dentro del libro Aprender de otras mujeres andaluzas el camino de la igualdad, publicado en 2010 por el Instituto Andaluz de la Mujer, las principales barreras que han imposibilitado la igualdad entre mujeres y hombres a lo largo de la historia en el ámbito publico son varias.

En primer lugar, encontramos la ausencia de reconocimiento de las capacidades de las mujeres, lo que se convierte en un impedimento para el acceso y el ascenso profesional. Esto está estrechamente relacionado con el «techo de cristal», concepto acuñado por Marilyn Loden en 1978 durante un discurso.

Este concepto se refiere a la limitación del ascenso laboral de las mujeres. Más tarde, en estudios sociológicos como Breaking the glass ceiling de Ann Morrison demuestran que, a pesar de que las mujeres representan la mitad de la población mundial, ocupan un porcentaje desproporcionadamente bajo en los cargos directivos.

Además, está la ausencia de reconocimiento público del conocimiento generado por las mujeres. Por otro lado, encontramos la dificultad en el acceso al poder, que suele estar reservado para los hombres y que, cuando una mujer aspira a él suele ser calificada de “bruja” o “arpía”. Por último, la falta de conciliación y corresponsabilidad, ya que tradicionalmente a las mujeres se las ha “entrenado” para cuidar de la casa y la familia.

​Según Adela Castaño Diéguez en Mujeres protagonistas del callejero de Sevilla«el grado de igualdad de una ciudad, se mide también por el número de mujeres presentes en su callejero». Por ello, nace Córdoba tiene nombre de mujer con el objetivo de conocer el grado de representación que tienen las mujeres en el callejero de la capital.

La potestad de conceder el nombre de una calle la tiene el Ayuntamiento de Córdoba. Aquí entra en juego el II Plan Transversal de Género (2019-2022) del Ayuntamiento de Córdoba, que pretende “crear referentes en la historia viva de la ciudad visibilizando las vidas, talentos, trabajos y aportaciones de las mujeres como protagonistas en la producción de conocimiento” a través de la “mejora de la representatividad de las mujeres en espacios públicos (esculturas, nombres de calles, de plazas y/o edificios públicos, etc…). 

Cabe destacar que, según Mujeres en las calles de Córdoba, la primera vez que se realizó una acción para visibilizar a las mujeres a través del callejero en Córdoba fue en 1999, cuando un grupo de profesionales y representantes de colectivos se reunieron para hacer una propuesta al ayuntamiento con el objetivo de denominar veinte calles con nombres de mujeres.

Más tarde, el Colectivo con Nombre de Mujer se integró en la Asociación Lola Castilla y, a lo largo de este tiempo, además de hacer sus propias propuestas, ha asesorado en relación a 80 vías cordobesas que llevan nombre de mujer.

Las mujeres que dan nombre a las calles de Córdoba son mujeres de diferentes países que, por distintos motivos como por ejemplo su profesión, comparten haber obtenido el reconocimiento de sus logros a través de la rotulación de una calle con su nombre en Córdoba. Entre las cordobesas, podemos destacar a Teresa López ‘La chiquita piconera’, a Pepita Patiño, a Dora la Cordobesita, Ana Carrillo ‘La tomata’, Ángela Romero de Torres y Carmen López Roman, entre otras.

Según cuenta Dulcenombre Rodríguez García, co-fundadora de la Plataforma Cordobesa contra la Violencia Contra las Mujeres, presidenta de la Asociación de Mujeres «Marianne», activista y educadora social, aproximadamente hace veinte años, los colectivos sociales y feministas de Córdoba empezaron a preocuparse y a comprobar que Córdoba en su callejero tenía muy pocas calles con nombre de mujeres reales. «Las primeras calles con nombre de mujeres significativas que se pusieron están todas por la zona de la Arruzafilla. Estas son María la Judía, Dolores Ibarruri, Victoria Kent, Marie Curie, etc. A partir de ahí, se han ido poniendo nombres de bailaoras, escritoras, filósofas, activistas feministas…», comenta Dulcenombre.

«Lo que nos sorprende es que, normalmente, cuando ves una calle que tiene nombre de hombre siempre va acompañado de su profesión. Sin embargo, cuando se trata de mujeres no es siempre así. Por ejemplo, las calles con nombre de mujer situadas en la zona del Vial Norte o en la zona de la Arruzafilla. Cuando esto ocurre, los ciudadanos no saben por qué se le ha puesto ese nombre a la calle.», explica la activista.

Además, según Dulcenombre Rodríguez, los últimos nombres que se han añadido al callejero son Carmen Olmedo Checa, primera coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer, Carmen López Roman y Ana Claro Fuentes, ambas activistas feministas cordobesas. 

Las distintas calles con nombres de mujer están repartidas por toda Córdoba. Algunas calles no están situadas en esa localización por casualidad, ya que a la hora de solicitar darle nombre a una calle se puede pedir, además, una ubicación exacta para esta. Este es el caso de Candelaria Heredia, conocida por su implicación en el barrio de Miralbaida, donde está el pasaje al que da nombre y donde residió.

En distintos barrios encontramos largas agrupaciones de profesionales, tanto mujeres como hombres. Este es el caso de los pintores y pintoras (Pintora Maruja MalloPintora Nuha al RadiPintor Torrado, etc.), los escultores y escultoras, los compositores y compositoras, etc… Esto se establece en la Ordenanza Municipal Reguladora de la Denominación y Rotulación de Vías Urbanas de 2008: «La asignación de nombres se llevará a cabo con carácter homogéneo, atendiendo a la nomenclatura predominante en la zona de que se trate. El mismo criterio se tendrá en cuenta para la asignación de varios nombres a la vez, cuando se refieran a nuevas construcciones. En el supuesto de otorgarse varios nombres de personas, la mitad al menos de dichas denominaciones corresponderán a nombres de mujeres».

También, podemos observar la presencia de una gran cantidad de latinoamericanas en el callejero de Córdoba. En la ordenanza anteriormente mencionada se establece que las personas procedentes de Latinoamérica, tras los cordobeses, andaluces y españoles, tendrán preferencia para dar su nombre a una calle frente a las personas procedentes de cualquier otra parte del mundo.

Otro aspecto a destacar es que la mayoría de calles del centro que están rotuladas con nombre de mujer hacen referencia, sobre todo, a vírgenes, santas y nobles o miembros de la realeza, lo que deja entrever la tradición católica de la ciudad

Por otra parte, existen dos avenidas con nombres de mujeres reales en Córdoba (Rocío Jurado y Rocío Dúrcal), aunque ninguna de estas es una avenida principal. Sin embargo, existen seis avenidas con nombres de vírgenes y algunas de estas sí son principales.

​Por último, en el callejero de Córdoba notamos la ausencia de algunas mujeres ilustres de la ciudad. Entre ellas encontramos a Josefina Molina, directora de cine y guionista, e Inmaculada Aguilar, bailaora cordobesa, entre otras. Sin embargo, su ausencia en el callejero está justificada debido a una cláusula que impide que se le de a una calle el nombre de personas vivas.

«Corresponderán a personas fallecidas tras un tiempo en que se permita valorar la oportunidad y conveniencia. Las últimas calles que dieron nombre a personas vivas se rotularon en los años noventa ya que no fue hasta 1.999 cuando esta cláusula fue aprobada por unanimidad en un Pleno municipal para evitar agravios entre personas que aún estuvieran vivas», dice la ordenanza.

A pesar de esto, podemos encontrar algunas personas vivas que gozan de una calle con su nombre. Este es el caso del cardiólogo Manuel Concha Ruiz, primera persona que hizo un transplante de corazón en Andalucía en mayo de 1986. «A pesar de que el Ayuntamiento de Córdoba establece que no se puede dar el nombre de una persona viva a una calle,  conmigo hicieron una excepción», cuenta Manuel. Por otra parte, la única mujer viva que tiene una calle con su nombre en Córdoba es Isabel Guerra (C/ Isabel la Monja), monja y pintora.

Por tanto, ¿está la mujer adecuadamente representada en el callejero cordobés? Según los datos estadísticos extraídos de la página web del Ayuntamiento de Córdoba, en 2019 había en Córdoba 157.888 hombres y 170.830 mujeres. Por lo tanto, existe un mayor porcentaje de mujeres que de hombres. 

​En Córdoba capital existen aproximadamente 1.102 calles que llevan nombre de persona. De estas, 896 son calles que llevan nombre de hombre, mientras que las calles que llevan nombre de mujer quedan reducidas a 206.

​La población cordobesa en número de mujeres y hombres está muy igualada. Sin embargo, en lo que respecta al callejero, podemos observar que la mujer está infrarrepresentada, siendo más del 80% de las calles que llevan nombre de persona, calles que llevan el nombre de un hombre.

Luisa del Rosal.

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