Niños y melones, una vez más, la mayor luz de Montalbán. Tras la pandemia, ha regresado con gran ilusión el tradicional pasacalles de farolas realizadas con estas representativas frutas del municipio por el día de la Aurora, uno de los eventos más singulares del lugar.

Alejandra Olivares, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Montalbán, ha explicado a Insitu Diario que este festejo popular consiste en que «los niños fabrican unas farolas a través de un melón o una sandia».

El dibujo es a gusto del artista. Ya sea diseñado por el niño, la madre, la tía o en familia, cada uno escoge su favorito. Superhéroes, flores, estrellas, el nombre… No obstante, la tradición es diseñar «una escalera y un regador», ha apuntado Olivares.

Este festejo, del cuál se desconocen sus inicios, se ha recuperado hace unos siete años en Montalbán, sin embargo, en otros municipios de la zona se ha perdido. Ahora, tras un parón de tres años por la Covid-19, los melones han iluminado un año más las calles montalbeñas.

Dolores, una vecina del municipio, ha explicado que ella diseña el melón el día de antes y lo deja en agua para que no se estropee. Para la elaboración, sigue lo aprendido por sus padres, diseñar «un regador, una escalera, un sol y una luna».

Asimismo, ha preparado una tapadera para esconder la luz. Antiguamente, ha señalado que se introducía una vela, pero «para que no se queme el niño, yo meto una linterna», ha señalado. También, ha utilizado un cordón de zapatilla, así, los jóvenes pueden colgarlo como un bolso o llevarlo de la mano.

Por su parte, Carmen, otra madre, ha recordado otra tradición: «A los bebés, los que van en carrito y aún no han dado sus primeros pasos, los padres le colocan un melón más pequeño«.

El recorrido ha dado el pistoletazo de salida las 20:30 desde la plaza del municipio, al son de zancudos y bailarinas acompañando la música festiva y los bailes de todos los presentes.

Ningún vecino de la localidad dudaba en asomarse para disfrutar del espectáculo, así como los mayores, quienes esperaban sentados con la silla al fresco y con ilusión el paso de los más pequeños acompañados de sus melones.

Al finalizar el recorrido, las farolas frutales llegaron hasta la caseta municipal, donde castillos hinchables y diferentes atracciones con juegos tradicionales esperaban a los niños para poner punto y final a la jornada de la Aurora con más luz del calendario montalbeño.

Javier Sánchez