Nuevos tratamientos con antivirales de acción directa consiguen curar la hepatitis C en el 95% de los casos

Según señala la institución hospitalaria, la hepatitis es una inflamación aguda del hígado

Quirónsalud

Los nuevos tratamientos con antivirales de acción directa suponen un antes y un después en el manejo de la hepatitis C, consiguiendo «tasas de curación superiores al 95 por ciento» y «permitiendo ver un horizonte en el que pudiera desaparecer la enfermedad», según ha indicado el doctor Rafael González de Caldas, pediatra del Hospital Quirónsalud Córdoba.

Según señala la institución hospitalaria en una nota, la hepatitis es una inflamación aguda del hígado que conlleva una elevación de las enzimas hepáticas, las transaminasas, y su causa más frecuente es la infección por virus llamados hepatotropos.

Los más específicos son los que se nombran según las letras del alfabeto como los virus de la hepatitis A (VHA), B (VHB), C (VHC), D (VHD) y E (VHE), pero también es frecuente en la infancia encontrar inflamación del hígado en infecciones víricas comunes como la mononucleosis infecciosa, según ha explicado el doctor González de Caldas con motivo del Día Mundial contra la Hepatitis, que se celebra este jueves.

Este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado nuevas estrategias para el control de la hepatitis, centradas en mejorar la cobertura vacunal del recién nacido, las tasas de diagnóstico de la enfermedad, ya que en el mundo entre el 80-90 por ciento de los casos no se diagnostican, y el acceso de los nuevos fármacos para la hepatitis C en países en vías de desarrollo.

El virus de la hepatitis A es el responsable de los principales cuadros de hepatitis aguda, sin embargo «en los últimos años el virus de la hepatitis E está cobrando importancia y es importante que los profesionales lo tengamos presente en el diagnóstico diferencial», según ha afirmado el doctor.

Son las hepatitis B y C las que suponen una mayor amenaza para la salud pública, por su capacidad de cronificar y evolucionar a complicaciones como la cirrosis y el cáncer hepático. Para la primera no existe tratamiento curativo aunque sí controlador de la enfermedad y contamos con una vacuna eficaz que es capaz de frenar su transmisión.

González de Caldas ha destacado que este año «hemos presenciado la aparición de un brote de hepatitis de origen desconocido en niños llegando a los 580 casos mundiales, la mayoría en Europa occidental. Aunque se han descrito casos graves, que incluso han precisado trasplante hepático, la realidad es que en el momento actual la incidencia está cayendo», ha explicado.

Actualmente hay más de 4,7 millones de niños afectados de hepatitis B y unos 3,6 de hepatitis C, el porcentaje de cobertura vacunal para la hepatitis B en el recién nacido es todavía bajo no superando en muchos países el 50 por ciento de los nacimientos, y los tratamientos curativos para la hepatitis C son todavía de difícil acceso en países en vías de desarrollo.