Profesores a domicilio, la tabla de salvación ante el curso más temido

El refuerzo académico va a ser crucial para que los alumnos se enfrenten al nuevo curso

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J. Peña

Durante la etapa de confinamiento son muchos los alumnos que han tenido problemas con las clases online. Ya fueran cuestiones técnicas o de comprensión no resultó fácil alcanzar una solución real para las mismas.

Por ello, tanto profesores de centros como docentes a domicilio han tenido que trabajar muy duro con el fin de poner a disposición de sus alumnos todos los conocimientos necesarios para superar el curso.

«Había niños tan pequeños que no sabían utilizar nuevas tecnologías«, comenta María Martínez, profesora a domicilio en La Victoria. Tanto padres como niños se han encontrado con una enorme brecha digital que no ha permitido el acceso total a las clases impartidas vía videollamada. «La situación no ha dejado indiferente a nadie. Ha sido un proceso de adaptación constante«, subraya María Ruiz, profesora particular.

Esto ha supuesto un problema para los profesores a domicilio, pero también un repunte de ofertas de trabajo tras la época de cuarentena. «Ahora tengo más demanda que antes. En general, los padres saben que los niños necesitan ponerse al día para llevar el próximo curso lo mejor posible», asegura Martínez. «Prefieren las clases presenciales porque es el medio más sencillo para llegar a los pequeños. Me han contactado varios padres para seguir impartiendo clases a partir de septiembre», destaca Claudia Ruiz, profesora a domicilio.

Por otro lado, existe el miedo de los padres a que tanto sus hijos como el resto de la familia sean contagiados por alguien externo. «Dado que vivo en un pueblo pequeño, todos los padres me conocen. Prefieren a alguien que conocen y saben que va a ser cauteloso. Temen la exposición al ámbito escolar, pero en cuanto a las clases a domicilio se muestran tranquilos», resume Ruiz.

Además, la formación online han supuesto un retraso académico para la mayoría de alumnos. No han aprendido todas las competencias que se preveían o han pasado de curso en circunstancias excepcionales. «Hay progenitores que buscan refuerzo para sus hijos por el año perdido«, comenta Claudia.

El miedo de éstos a que sus hijos no estén preparados para el siguiente curso es evidente. «Es un momento en el que el fracaso escolar está latente para muchos niños que presentan dificultades en su aprendizaje. Cada alumno tiene un ritmo diferente, incluso para cada materia, y es muy importante el rol de los apoyos extra escolares en este momento», destaca Martínez.

«Veo mi futuro muy negro. Apenas existen ofertas de trabajo. Los profesores a domicilio seguiremos existiendo, pero se va a ver una disminución de la demanda respecto a otros años», vaticina Rosa Muñoz, profesora de inglés a domicilio.

En definitiva, la situación de los profesores a domicilio es verdaderamente incierta. Dependiendo del lugar donde trabajen, la demanda de trabajo varía enormemente, y la mayoría de las ofertas que reciben son de alumnos a los que ya han impartido clase. Los padres necesitan saber que pueden confiar en la persona a la que dejan entrar en su hogar, no solo en su eficacia a la hora de enseñar, sino también a la hora de ser precavidos.

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