Amelia Arenas, psicóloga: ‘Las falsas expectativas que idealizan la maternidad también influyen en la depresión postparto’

La terapeuta asegura que este trastorno del estado de ánimo tiene componentes psicológicos, fisiológicos y de índole social

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La depresión postparto se convierte en no pocas ocasiones en un laberinto de tristeza y soledad que recorrer en paralelo al tsunami emocional y físico que ya de por sí supone dar a luz.

La psicóloga Amelia Arenas arroja luz al respecto: «La depresión postparto es un trastorno muy importante que necesita terapia psicológica y tratamiento médica, en ocasiones. Y debe ser atendida a los primeros síntomas de manera inmediata».

Pero lo principal es identificar cuáles son los síntomas inequívocos para lanzar un S.O.S al entorno más cercano: «Entre los 15 días y dos meses después de dar a luz las afectadas experimentan llanto continuo, incapacidad para dormir bien, irritabilidad, cambios en la alimentación, en las relaciones sociales (evita salir porque no se encuentra bien físicamente o hacerlo con un bebé le supone un problema) y desinterés en el cuidado personal«.

La terapeuta destaca que, al margen del aspecto psicológico, tanto el embarazo como el parto «supone un cambio hormonal y fisiológico tremendo. A lo que habría que sumarle la dureza del parto en función de su desarrollo y complejidad».

Por eso, es imprescindible que las mujeres pidan ayuda en caso de depresión postparto.

Como profesional y madre, Amelia Arenas argumenta con solidez: «Creemos que nosotras solas vamos a ser capaces de hacerlo todo, además de mantener nuestra vida previa y de criar a nuestro bebé como súper heroínas. Y eso no puede ser porque con el nacimiento ha habido un cambio drástico en nuestra vida».

La buena noticia es que podemos hacer algo para aliviar la situación: «Lo esencial es pedir ayuda, descansar todo lo que se pueda y cuidarnos a nosotras mismas mucho mejor», concluye.

Economía anímica de guerra

Definitivamente, el punto de partida es asimilar que «tenemos que reducir nuestra vida durante meses al mínimo y planificar la vida de otra forma, incluyendo el cuidado propio y el del bebé», en palabras de Arenas.

De la misma forma, esta especialista aclara los síntomas o sensaciones que separan el ‘bajón’ propio del puerperio de la depresión postparto: «Se diferencia de la tristeza o melancolía propia de ese momento, desencadenada por el cansancio, cambio de horario y la presencia de un nuevo habitante en casa».

Y advierte: «La duración de la depresión postparto depende del grado de incidencia a o gravedad. Cuanto más leve sea, antes se solventará. Son muchas las variables a tener en cuenta, como el hecho de que se trate de un embarazo no deseado, vivido en solitario, o que ya la paciente tenga tendencia a la depresión con anterioridad al alumbramiento».

El resultado de este trastorno psicológico es que «la relación entre el bebé y la madre puede verse negativamente afectada».

La dinámica se convierte en un círculo vicioso: » La madre piensa que el culpable de que esté así es su hijo y por otra parte siente que no lo puede atender bien y cree que por eso es mala madre», destaca la psicóloga, que adelanta: » Esta situación puede desencadenar un rechazo hacia el correcto cuidado del bebé».

Lo que nadie cuenta

La solución a esta desagradable realidad pasa por la ayuda profesional, así como por la solidaridad del entorno más cercano. «Es fundamental rodearnos de personas de confianza que nos entiendan y que nos dejen cuidar del niño cada vez que estamos disponibles», dice Amelia Arenas.

E insiste en que «en muchas ocasiones, nuestros seres queridos nos evitan cuidar al niño para no hacernos sentir mal (accesos de llanto o inseguridad y mal humor) e intentan ocuparse mucho del crío. Y lo que consiguen con ello es ahondar en esa falta de vinculación madre-hijo».

Entonces, ¿cuál debe ser su actitud? La experta responde: «Nos deben comprender, tranquilizar y ayudar a que poquito a poco nos vayamos acercando a nuestro bebé con confianza, seguridad y tiempos cada vez más largos y reforzando nuestro bien hacer. Todo ello con el objetivo de se cree un vínculo fuerte y positivo lo antes posible».

En esta tormenta perfecta que desemboca en la depresión postparto «también inciden las falsas expectativas sobre la maternidad que nos ha inculcado la sociedad acerca de que es algo maravilloso, único y a lo que hay que estar siempre abierta».

Y la experta se lamenta: «Definitivamente nadie nos ha contado toda la verdad de lo que supone el embarazo y sobre todo cómo es la vida tras el parto. Además en el sistema de vida actual, la mujer -en muchas ocasiones- trabaja fuera y dentro de casa. Y desde muy pequeño debe dejar a sus hijos en manos de cuidadores lo que genera sentimientos de culpa, frustración y la sensación constante de no llegar a todo»

Rocío Górriz/ Foto: Miguel Valverde

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