«Se han juzgado a criminales de guerra con menos muertos a sus espaldas»

José Luis Navas, del Sindicato Médico, advierte de que "nos llegarán más epidemias"

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Foto: RAM
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LAURA POPA- INSITU DIARIO

El ser humano es, a veces, perspicaz. Aun así pasa por alto su fragilidad. Esa delicadeza que le da forma y con la que cualquier pequeño caos puede acabar. Ha hecho falta la llegada de algo invisible y tan dañino como un virus para abrir los ojos y chocarnos con la realidad. Las situaciones comienzan a tomarse en serio cuando las víctimas tienen nombres y apellidos. Es entonces cuando empezamos a reflexionar. José Luis Navas, secretario general del Sindicato Médico Andaluz en Córdoba, ha asegurado a Insitu Diario que «se han juzgado a criminales de guerra con menos muertos a sus espaldas».

¿Qué reclaman desde el Sindicato Médico?

Los facultativos lo que pedimos es que una vez que esto pase pediremos todas las responsabilidades a los que consideramos. A lo largo de la historia se han juzgado a criminales de guerra con muchos menos muertos a sus espaldas. Hay que poner al mando a gente que sepa lo que se hace, lo que están manejando y que tengan experiencia. Podemos ver cómo hay compañeros que están ahora mismo ahí sufriendo. Podemos ver cómo el propio director de IFEMA, un profesional con experiencia, se sabe manejar y sabe poner los pies en la tierra. Ni el ministerio ni el Gobierno están dando la talla. Tampoco la han dado desde el primer momento. Ha demostrado ser un Gobierno sectario y no ha tenido en cuenta la sanidad ni la salud pública de los españoles. De eso tendrán que dar cuenta una vez que pase todo esto. 

“Que en Córdoba haya una rebelión de batas blancas es solo cuestión de tiempo”, fueron palabras suyas en 2008. ¿Qué va a pasar con la sanidad pública una vez que esto termine?

Una vez que esto acabe, indudablemente, va a haber un antes y un después. Para que todos reflexionemos. Habrá una petición de responsabilidades al Gobierno, porque insisto, esto es una negligencia criminal, y por parte de la Consejería también. Lo que todos los sindicatos hemos venido reclamando y denunciando ha sido la falta de infraestructuras, la falta de profesionales, la no sustitución, el no abrir los centros, el no adecuarlos, recortes en personal y en material. Todo eso ha llovido sobre una situación y un sistema sanitario que no estaba preparado para asumirlo. Ahora estamos viendo que faltan médicos de familia o en urgencias. 

¿Todo esto ha sido una bofetada de realidad?

Sí, nos hemos chocado con la realidad. Ahora estamos viendo cómo tenemos un Gobierno que, ahora mismo, está perdido. Ha llegado a destiempo para todo. Saldremos adelante, la epidemia saldrá adelante, pero va a ser por la población, los sacrificios que está asumiendo y por los profesionales. Están dando mucho más del máximo que pueden dar. No va a ser porque el Gobierno diga que lo ha gestionado bien. La gestión ha sido desastrosa y la previsión también. En cuestiones de salud pública hay algo elemental y es la prevención y el sentido común. Tener un sentido común para tratar de minimizar, no evitar. Esta es una epidemia que ha llegado y en el futuro nos llegarán más. Nos han llegado antes y nos seguirán llegando. Los estados deben estar preparados para proteger a la población y proteger a esos profesionales que son los encargados de luchar directamente contra eso. No puede ser que te den una mascarilla y te deba durar una semana. Una mascarilla de estas te la pones y a los cinco minutos ya la tienes empapada de tu propio vaho.

Ahora incluso los test rápidos adquiridos a China vienen defectuosos, ¿no?

Eso ya se sabía. Que los test rápidos tenían una sensibilidad bastante menor ya se sabía con anterioridad. No es lo ideal y deberían ser mejores, pero es mejor que nada. Lo que ocurre con estos test es que el que da positivo ese seguro que es positivo. Ahora bien, sabes que el que te da negativo puede ser negativo o puede ser positivo, eso no lo sabes seguro.  Lo mejor sería que tuviese una sensibilidad mayor pero es lo único que tenemos. Si vamos a detectar a 30 de cada 100, ya podemos tomar medidas. Es mejor que no hacer nada. El otro test que es más fiable es el PCR, pero necesita más tiempos y más recursos. Tenemos que trabajar con lo que tenemos. Si podemos quitar a un 30% de contagiados de la circulación, eso que nos hemos quitado. Si de los que dan negativo sigues teniendo una sospecha pues se aplica el PCR. Entre una combinación de ambos algo es algo. 

¿Cuándo va a tener Córdoba el pico más alto de contagios y cuándo esto va a bajar?

Eso prefiero dejarlo en manos de los epidemiólogos y los técnicos. Es mejor dejarlo en manos de personas que tengan realmente los datos reales. Nosotros todavía no tenemos datos reales, tenemos datos de los que están diagnosticados pero lo que no tenemos son datos del total de población. Si se hubiesen hecho test desde un primer momento sabríamos que posiblemente el número de contagiados sería mucho menor. Entonces también podríamos comparar el hecho de que tal vez la letalidad de la enfermedad no es tanta como la que estamos viendo, porque ahora la estamos comparando solo con las personas que están diagnosticadas. Hay mucha más gente que estarán ya contagiados y no se han detectado, o posiblemente no se lleguen a detectar. 

¿Qué puedes ser más duro para la sociedad: el impacto de la noticia del confinamiento o si el día de mañana las cifras de contagiados se disparan?

Yo creo que la sociedad se está dando cuenta de esos mensajes que nos llegan y a los que nos tienen acostumbrados todos los políticos. Eso de que estamos preparados, como decía nuestro querido presidente del Gobierno, pues no es cierto. Debemos tener un sistema sanitario preparado y que en el futuro haga frente a posibles nuevas epidemias. Porque van a llegar más, no nos cabe la menor duda. Lo que no sabemos es si serán más letales o menos letales que las que tenemos. Es importante que la población sea consciente de todo esto y del papel que ellos juegan. Hemos estado acostumbrados a un estado de bienestar donde se nos ha ofrecido, por parte de nuestros dirigentes, que vivíamos en un mundo más o menos idílico y ya sabemos que no es así. La sociedad eso debe tenerlo claro y ser responsable con sus decisiones cuando llegue el momento de ver a quién ponemos, o a quién no ponemos, al frente de nuestro país. 

¿Cómo está funcionando la coordinación entre los distintos servicios de urgencias?

La verdad es que gracias al esfuerzo de los compañeros está funcionando bien. Tanto lo que es Atención Primaria como los servicios de los Dispositivos de Cuidado Crítico y Urgencias (DCCU), 061 y los hospitales. Se han organizado unos circuitos donde la coordinación está siendo bastante efectiva, al menos con la presión asistencial que tenemos. Aunque todos tienen el mismo problema. La falta de dotación adecuada, fundamentalmente los equipos de protección individual. También la práctica de extender el test o diagnósticos a todos los sanitarios para saber si estamos siendo útiles o estamos siendo fuentes de contagio. Además, también es fundamental reconocer el gran sacrificio que está haciendo la población. Algo a lo que no estaba acostumbrada una sociedad muy dada a la calle y al contacto social, y que se estén comportando como lo están haciendo es de reconocer. Para todos ha habido un antes y un después. 

Ha hecho falta un virus para darnos cuenta de lo frágil que es el ser humano. ¿Qué reflexión hace usted de esto?

Todavía estamos viendo casos de soberbia y de prepotencia en otros países. Todavía estamos viendo cómo en EEUU está afectando el tema de una manera, cómo en Brasil están minusvalorando la situación. Las declaraciones del presidente de México realmente son alarmantes. Eso dice mucho, no solo de nuestro país, sino de los que nos gobiernan y a los elegimos para hacerlo. Nos lo pintan todo de color rosa y luego es lo que tú dices, un choque de realidad. Tenemos que saber que somos frágiles. Eso quiere decir que debemos adoptar todas las medidas necesarias para que esa fragilidad se quede en lo menos posible. Insisto en que no podemos evitar lo que se nos viene encima, no podemos hacer responsable de que nos ha llegado la epidemia a nadie. Nosotros a los que hacemos máximos responsables, y lo intentaremos vía penal, es a aquellos que, con todos los datos encima de la mesa en un momento determinado, no tomaron las decisiones que se deberían de tomar como en cualquier emergencia de salud pública, y se dedicaron a dar prioridad a otras cuestiones. 






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