La crisis sanitaria a causa de la irrupción y expansión de la Covid-19 ha cambiado por completo nuestras vidas y nuestros hábitos, desde los relacionados con el ocio hasta los relacionados con la nutrición.

Con el confinamiento total de la población, que entró en vigor a mediados de marzo de 2020, solo se podía salir a hacer gestiones básicas como comprar comida, medicamentos, a tirar la basura y a pasear al perro.

Por tanto, esta situación generó una primera fase de urgencia en la que las personas acaparaban ciertos tipos de alimentos como por ejemplo la harina y la levadura, además de legumbres.

Con las calles vacías y los negocios cerrados, las personas tuvieron que adaptarse a esta nueva situación y buscar nuevas formas de pasar el tiempo para evadirse de las malas noticias derivadas de la expansión del coronavirus.

Entre estos nuevos pasatiempos, algunas personas optaron por actividades como la cocina y la repostería que, unidas al sedentarismo provocado por las restricciones de movilidad, han provocado que muchas personas suban de peso a lo largo de la cuarentena.

Desde la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) se difundieron unas recomendaciones alimentarias y de actividad física muy prácticas durante el confinamiento para poder ajustar la compra y la ingesta de alimentos a esta nueva situación. Entre estas, evitar la compra por impulso, la ingesta de alimentos de compensación y la sobrecarga de productos ultraprocesados.

Desde Insitu Diario, hablamos con la nutricionista colegiada Vanesa Cortés sobre los excesos provocados por el confinamiento y de los hábitos saludables.

Vanesa Cortés, nutricionista colegiada // Foto: RAM

Vanesa nos cuenta que durante la cuarentena ha habido distintos perfiles, desde personas que nunca han entrado en la cocina y han tenido su primer contacto con ella hasta las que se han aficionado a la repostería.

Además, ha aumentado mucho el consumo de alcohol y de procesados. Debido a esto, a la ausencia de movilidad y a la adquisición de malos hábitos, «se ha producido un aumento de peso en más de la mitad de la población».

Por otro lado, según Cortés, una mala alimentación afecta muchísimo al estado de ánimo. «Influye mucho en el estado de ánimo, en el sueño y en los ciclos de todo. A parte, no te aporta los nutrientes. Una cosa es alimentarse y otra es nutrirse. Te puedes alimentar con una caja de Donuts, pero nutrirte no te estas nutriendo. Todo lo contrario, el efecto que tiene en tu organismo es realmente nefasto».

Como ya sabemos, la obesidad es un factor de riesgo con respecto a la Covid-19 ya que, según Cortés, las personas que la padecen tienen una configuración de su tejido graso que emite la famosa tormenta de citoquinas.

Además, la obesidad se trata de un trastorno neuroendocrino donde intervienen factores sociales, además de la genética, la epigenética, las hormonas y el tejido graso, por lo que no es solo una patología que afecta a personas que comen mucho y se mueven poco.

Vanesa explica que, si padeces obesidad, debes ponerte en contacto con personas especializadas en llevar el tema de la obesidad. «Esto no es fácil y aquí nadie tiene un remedio contra la obesidad, pero nuestra alimentación debe ser equilibrada», cuenta Vanesa.

Vanesa Cortés, nutricionista colegiada // Foto: RAM

Por otra parte, ahora que se han puesto de moda los superalimentos que son carísimos, podemos decir que, según Vanesa, no hay ningún alimento que influya por encima de otros, ni que tengan superpoderes, de hecho, estos superalimentos no existen, sino que son un invento de marketing.

«¿De qué te sirve comer semillas si luego tu alimentación es mala? Tenemos que priorizar el consumo de vegetales, de legumbres, de frutas frescas, de frutos secos, de nuestro aceite de oliva, de pescados azules y, llegar al equilibrio con eso».

Cortés dice que lo importante es tener una dieta, no solamente una alimentación. «Dieta viene del griego δίαιτα, que es ‘estilo de vida’. ¿Qué implica esto? Implica deporte, implica control del estrés, implica descanso, implica tomar el sol, implica también una alimentación basada en alimentos de proximidad, cuanto menos tratados mejor», declara la nutricionista.

De esta manera, tenemos que tener en cuenta varias cosas. «Si yo me alimento muy bien pero no me muevo y no hago deporte, tengo unos niveles de estrés altísimos y no duermo, pues todo eso va a influir. Es un estilo de vida que tenemos que mantener en el tiempo. Más vale crear hábitos que coger algo con muchas ganas y luego soltarlo».

Con respecto al deporte, «se puede seguir yendo a los gimnasios que son sitios seguros. Y si no, ahora por suerte podemos hacer clases online, hay entrenadores personales que hacen clases online, o te vas a cualquier sitio y te puedes comprar unas gomas o un TRX».

Además, se puede salir a la calle para correr o ir en bicicleta. «Lo que tenemos que hacer es recuperar los hábitos perdidos, no ponernos excusas por el coronavirus, porque se ha visto que el deporte es principal para fortalecer nuestro sistema inmunológico».

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